miércoles, 21 de septiembre de 2016

Tres días (five years)




¿Aceptarías que te quisiera sólo tres días?
Es de lo único que dispongo.
¿Será suficiente para ti?
¿Estás preparada para asumir que te voy a querer simplemente tres días?
¿Podrías renunciar a que te quisiera tanto porque sólo van a ser tres días?

¿Serías capaz de cambiar el "tres" y los "días" por otro número y otra unidad de tiempo y estar conforme? ¿Podrías llegar a conformarte?

Tres días pueden ser una vida.
Five years puede ser poco.
Se me acaba el tiempo y no quiero dejar de querer por eso...






martes, 13 de septiembre de 2016

Mirar a las tetas




Tengo una amiga bizca. 
Me cuesta mucho estar cerca de ella. 
No puedo mirarla bien. 
Me da un poco de miedo y no sé cómo actuar. 
Es raro. 
Es raro lo que me pasa, pero la rara es ella. 
No puedo mirar, no ya sus ojos, sino su cara por extensión. 
Es zona de peligro. 
Si le miro la boca llegaré a sus ojos y no sabré cómo actuar. 
Probablemente se me note en los ojos. 
No sé cómo actuarán mis ojos al mirar los suyos desviados.
¿Se desviarán también? 
Es mi amiga pero no puedo con ello. 
Por eso cada vez es menos amiga porque cada vez me cuesta más lidiar con eso de que sea bizca. 
Tanto me cuesta que por evitar sus ojos, su cara, le miro el pecho. 
Y es incluso más violento. 
Porque sus tetas están muy bien. 
No tiene relación. 
No tiene nada que ver que alguien sea bizca con tener buenas tetas, pero en su caso es así. 
O a lo mejor de mirarlas tanto, sus tetas cada vez me gustan más. 
Pero es malo para la gente que me ve, porque seguro que se da cuenta. 
Gente que probablemente tenga un problema como el mío con la bizquera aunque le afecte de otra manera. 
Aunque lo afronten mejor o peor. 
Que le perturbe más o menos. 
El caso es que no puedo aguantar más el poder saber si sus pezones son bizcos también o no. 
No creo que tenga que ver, pero no lo he comprobado nunca. 
Y cada vez tengo más ganas de ver sus pechos y comprobar la alineación de sus pezones. 
Hay muchas chicas con pezones bizcos pero con bonita mirada. 
No sé cómo serán los pezones de mi amiga bizca. 
Y no puedo dejar de mirar sus pechos. 



Creo que me estoy enamorando de ella. 
Porque es bizca.






martes, 23 de agosto de 2016

Fotos que me hubiera gustado hacer a mí (Volumen 17): La BELLEZA



Me contaron que Luis Eduardo Aute se había puesto muy malito. Hace poco. Me lo contó alguien. Parece que no tiene mucha importancia que te cuenten algo, pero hoy en día es un acto de belleza muy importante. Nos enteramos de todo por vías digitales y si una persona piensa que te tienes que enterar de algo y quiere contártelo antes de que tú lo sepas por otras vías es un importante momento de intimidad común. Una intimidad que será más o menos bonita en cuestión de quién es, qué es lo que te cuenta esa persona y a quién lo hace.
A mí me contó que Luis Eduardo Aute se había puesto muy malito una chica que me ponía muy malito a mí, pero por otras evidentes razones. Me dijo que si no me había enterado, que sabía que a mí me iba a afectar mucho porque me encantaba Aute. Concretamente, el Aute de "La belleza".




- Tú siempre fuiste muy "enemigo de la guerra y su reverso la medalla".

Yo lo encontré bellísimo y no quise confesar que ya me había enterado antes y que andaba un poco acongojado por ello. Me hice el sorprendido y el acongojado. Dejé que sintiera lo agradecido que estaba por su gesto y creo que incluso me acongojé por otros temas que no tenían nada que ver con Aute y mucho con los pechos de aquella persona que había tenido tan bello gesto conmigo.

Inmediatamente, como tantas veces, me sentí sucio y ruín. Aute estaba en el hospital. Alguien precioso había tenido un gesto bellísimo hacia mí y yo me fijaba en sus tetas. En definitiva, todo lo que hacía bello aquel momento me encargué de destrozarlo en mi mente en un instante. Así que tuve que contraatacar:

- ¿Qué es para ti la belleza?
- La canción de Aute.
- No. LA BELLEZA (y lo dije así, en mayúsculas, para que no tuviera dudas de la importancia de lo que estábamos hablando).
- La belleza (me respondió así, en minúsculas, y yo pensé que tampoco estaba mal que siguiera obsesionado con sus tetas si en la conversación ella bajaba la intensidad que yo le estaba poniendo para que fuera todo más bonito) depende del momento . Hay momentos que son bellos en si mismos, hay cosas que son bellas dependiendo del momento, pero la belleza... La belleza es difícil de explicar.

Le enseñe la foto:



- Creo que es una de las cosas más bellas que he visto últimamente.
- ¿En serio?
- Sí, ¿no te parece?
- No sé. Es bonita, pero "una de las cosas más bellas que has visto últimamente".
- ¿Por qué no?
- A no ser que últimamente no veas muchas cosas bonitas.
- Quizás sea eso.
- ¿Quieres verme las tetas?

Ahí me acojoné. Pasé del acongojo al acojone. Como tantas veces. Ella estaba jugando conmigo. Me quería demostrar que la belleza se puede encontrar en muchos sitios y que, por mi mirada, yo la podría encontrar en sus tetas. Me sentí inútil, como de costumbre y entre risas y demás conversaciones intrascendentes, aquellas tetas desaparecieron de mi vista y, con el tiempo, de mi vida.
A día de hoy sigo empeñado en encontrar la belleza en todas partes. Sea en forma de tetas o de canciones. Aún sigo teniendo esperanza. Lo mejor que puede tener uno en su vida es la esperanza de encontrar en algún instante LA BELLEZA.


B.S.O.: "La belleza", Luis Eduardo Aute.



martes, 19 de julio de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 41): La juventud y las ganas





Ella era aún joven. 
Al menos así lo pensaba. 
También los demás.

Sí, todo indicaba que ella era aún joven. Pero tenía mucho acumulado. "Vive deprisa" le dijeron y ella hizo caso. "No hay tiempo que perder" escuchó también y actuó en consecuencia. 
Y se cansó. 

Tanto, que se puso a mirar con detenimiento. Como nunca había hecho. Y de repente apareció aquello. No sabía si se lo había dicho alguien, si lo había leído por ahí o lo había visto en alguna película, pero comenzó a retumbar en su cabeza:

Una cosa os voy a decir: Llegadas ciertas edades es una estupidez quedarse con las ganas.

De repente se sintió mayor. 
Y sin ganas. 
Todo se iría al traste si miraba hacia atrás.

Pero como tantas otras veces se dijo a sí misma: Yo no soy estúpida. Guardó el libro, apagó la película o le cerró la boca al que hablaba, es un detalle que da un poco igual. Se lanzó a no quedarse con las ganas. Ahora sólo necesitaba saber qué era aquello que representaba la juventud y las ganas. 

Pero esa ya, es otra historia...




lunes, 11 de julio de 2016

Fotos que me hubiera gustado hacer a mí (Volumen 16): ¿Qué cara tiene la felicidad?






La otra noche, después de terminar, me preguntaste si me había gustado. Te dije que sí, que si no veías mi cara de felicidad. Cambiaste la tuya y me dijiste que no, que últimamente sospechabas que no disfruto contigo, que ya no pones la misma cara de felicidad de las primeras veces. Te pregunté cuál era mi cara de felicidad y me respondiste que esa no, otra. Yo pensé que hacía tiempo que había dejado de ser feliz con ella y se lo quería transmitir con mi cara pero que en los únicos momentos que no podía controlarlo era en aquellos, precisamente aquellos. Justo después de correrme. El problema es que últimamente no me corro contigo. Y eso es un problema.
Mayor problema es hoy. Cuando soy consciente de que no me corro contigo porque ni siquiera nos acostamos. Ahora no sé ni qué cara tengo. Pero he tenido que escribir esto que nunca leerás porque necesitaba meter la foto del niño con cara de felicidad comiendo sandía.

Sí, todo son excusas. Hasta mis caras desde que dejé de correrme contigo...




martes, 28 de junio de 2016

La dignidad del celibato




Me fui de aquella casa con la cabeza alta.
No iba a darle el gusto de acostarme con él.
Se lo dije, yo era más digna.
Viviré por siempre con una mentira sobre mi cabeza: Yo perdí la virginidad en una habitación de la calle Bowery de Nueva York, a tres portales de lo que era el CBGB, escuchando a Patty Smith, con un californiano estudiante de filosofía de acento imposible y excitante.


A todos se lo digo y hasta yo estoy empezando a creérmelo.
Sobre todo cuando bajo sin haber follado por dignidad, a una hora extraña, por la calle Ave María del cada vez menos mítico barrio de Lavapiés. Algún día tendré que decantarme entre tener placer o ser digna (falsamente en ambos casos).




B.S.O.: "No todo va a ser follar" (Javier Krahe)


P.D.: No sé de quién es la foto, pero se trata de la actriz porno Amarna Miller y creo que es algo así como el fondo de pantalla perfecto para mi cada vez más inactivo ordenador.


miércoles, 27 de abril de 2016

Colecciono máscaras, ¿Y qué?




Encendí la radio y sonaba "Colecciono moscas" de Golpes Bajos.

Me extrañó porque nunca la había escuchado en una radio.

"Yo colecciono máscaras, ¿Y qué?" pensé para mis adentros, como si hubiera otra manera de pensar.

Bajé el volumen de la radio porque creí que estaba sonando el móvil y podrías ser tú.

Me di cuenta de que, como de costumbre, lo tengo en silencio y era imposible que sonara.

Y mucho menos porque fueras tú.

Volví a subir el volumen y decidí cambiarme la máscara.

Ahora no sé dónde coño he puesto el móvil y como lo tengo en silencio no puedo decirle a nadie que me llame para encontrarlo.




B.S.O.: "Colecciono moscas" (Golpes Bajos).



jueves, 21 de abril de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 40): Microrrelato de entretiempo



Cuando llegue la primavera yo ya seré alguien.



Se decía todas las mañanas postergando aquel plan que sabía que era inviable. Le helaba el invierno, se asaba en verano y no le importaba el otoño más que porque notaba que se le caía el pelo más de lo habitual. El tiempo pasa, el invierno es cada vez más caluroso, el verano le pide chaqueta por las noches y el otoño roza su calva. No supo hasta entonces que todos los años hay primaveras aunque él ya no sea el mismo. 
Ni alguien...



miércoles, 30 de marzo de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 39): As far back as I can remember, I always wanted to be a gangster


...Y entonces lo entendí todo y empecé a hacerme las preguntas correctas, porque creía tener las respuestas:

¿Qué fue de mis sueños infantiles?

¿Dónde quedaron mis propósitos vitales?

¿Es tarde ya para enderezar mi vida?

Y supe que quizás, sólo quizás, no era tan tarde...












lunes, 21 de marzo de 2016

En el Día Internacional de la Poesía: El día que no fue día de nada

Hay días para todo. O para casi todo. Cansa, sí. Estamos de acuerdo. Te levantas tranquilamente, pensando que este sería un día más y ¡Pam! De repente los informativos, los periódicos, las redes sociales (dejémoslo sólo en lo tercero, es cierto) te plantan en la cara un Día Internacional, Mundial, de alguna cosa. Todos los días es un día de algo. De algo que ni sabías. Claro que recuerdas el cumpleaños de tu madre, el aniversario de tu relación, el día que volviste a vivir, en el que ganaste aquello que luego no ha servido más que para contarlo y recordarlo, el que te echó de casa para quedarse con otro...
Hay días para casi todo. Impuestos por Naciones Unidas la mayoría de ellos. Esa organización que se preocupa tanto de recordar cosas con los días, pero no de que las personas puedan vivirlos sin más, aunque sea poco pedir. Baste recordar que hay un Día Mundial del Refugiado pero que ahora mismo Europa está expulsando a todas y todos los que han salido huyendo de la guerra en Oriente Medio y les está negando asilo en sus podridas tierras. El año que viene podríamos celebrar el Día Internacional de la Muerte de Europa. Ahí queda la idea.

Pues como tantos otros días, la Unesco decidió en 1999 que hoy, 21 de marzo, sería el Día Internacional de la Poesía.

Malos tiempos para la lírica, pensó uno.
Qué nos queda si no es la poesía en estos tiempos, contestó otro.

Yo no sé escribir poesía, dije yo. Y además, lo he dicho muchas veces, sin ningún tipo de vergüenza.




Pero modestamente, si sé de otras cosas. Sé desperdiciar espacio cerebral guardando datos que no tienen valor ni importancia la mayor parte del tiempo, pero que, si aparecen en el momento adecuado, quedan bastante bien. Hoy, Día Internacional de la Poesía, debería ser el Día Universal de Volar. Porque para eso debe servir la poesía. Pero vivimos en un mundo en el que todo nos dice que no debe ser así.

En 1998, la compañía aérea Iberia, una de las más importantes del mundo en aquel entonces, una empresa que se dedicaba a hacer volar a la gente, decidió que la poesía no tenía cabida en el interior de sus aviones. No, a no ser que se la trajera cada una y cada uno de casa. No tuvo a bien permitir que se produjera el maravilloso gesto de que ya que volabas con ellos físicamente, pudieras hacerlo también espiritualmente con un libro de poesía que ellos mismos te dieran.

Iberia desestimó en 1998 (un año antes de que la Unesco declarara el 21 de marzo Día Internacional de la Poesía) que la Editorial Mondadori regalara a sus pasajeras y pasajeros, libros de su nueva colección de poesía de bolsillo. Al parecer, estimaron que la poesía durante el vuelo podía considerarse “una lectura demasiado arriesgada y fuerte”.

Yo estoy en la línea de Iberia. Una de las razones que aduzco siempre para justificar mi incapacidad de escribir poesía es que es demasiado arriesgado y fuerte para mí. Pero, a diferencia de Iberia, no dejo de volar, no tengo overbookings, ni retrasos cuando se trata de despegar mis pies del suelo y de dejarme llevar por unos versos que me acaricien el alma y me hagan olvidar en qué día vivo.

Aunque viva en el Día Internacional de la Poesía.



Hoy es 21 de marzo: ¡Felices versos y felices vuelos!








B.S.O.:
Come fly with me (Frank Sinatra)

Pincha en el ENLACE al artículo de J. Alfonso Portus de la Llana, Inconvenientes de la poesía (El País, 25 de febrero de 1998), que contó el tema de Iberia, Mondadori y la poesía en su momento.



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