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martes, 7 de abril de 2020

Cuentos de la cuarentena (Volumen 12): Precipítate, mézclate conmigo.



Sonó aquella canción.

Esta sí te gusta, ¿verdad?
Bueno, es de toda la vida.
Pero, ¿tú qué edad tienes?

Más que tú. Por supuesto. No te acerques tanto. No te pongas ahí. Claro que conozco la canción. Resulta que la hizo famosa Pedro Guerra pero la cantaron antes Ana Belén y Víctor Manuel. La cantó posteriormente Pedro, que no era conocido pero era el autor, y con ella abrió la puerta del gran público y se coló dentro. Luego la retomaron Ana Belén y Víctor Manuel. Contamíname. Pero ya la conocía casi todo el mundo. O algo así. No sé, siempre he creído que en esto de las historias alrededor de las canciones hay más leyenda que realidad. Mézclate conmigo. Y que te tienes que fiar de lo que te cuentan los implicados. No te acerques tanto, de verdad.



Mézclate conmigo.
Me vas a contaminar.
Es la idea. Mézclate.
¿Sabes que me estoy asomando peligrosamente a tu escote?
Lo he puesto aquí para eso, ¿no te habías dado cuenta?
Me lo había parecido.
Contamíname, méclate conmigo. ¿Te da miedo mi escote?
Francamente, sí.
Pero te excito.
...

Llevo excitado desde que tengo uso de razón. Quizás por eso, paradójicamente, me controlo más de lo debido. Porque llevo conviviendo con ello desde que soy persona. Lejos de sentir la excitación como algo por lo que dejarse llevar, lo considero algo intrínseco a mí. He creado tolerancia a la excitación como si de una droga cualquiera se tratara. Que lo es. Algunas personas buscan la excitación por ahí. Yo la tengo dentro como si me hubiera caído de pequeño a la marmita con la poción mágica del MDMA. 

Claro que me excitas.
Precipítate.

Sonó otra canción. No era de Pedro Guerra. Ni de Ana Belén y Victor Manuel

No recuerdo qué canción sonó. 


B.S.O.: "Contamíname" (Pedro Guerra, Victor Manuel y Ana Belén). 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Me sobra Carnaval



“Y mira desde aquí,
se parecen a ti.
Dime, ¿Desde allí
todos también se parecen a mí?...”

(Me sobra Carnaval, Los Enemigos)


Pasé la resaca como pude. 

Hice inventario de momentos, desazones, besos, tragos, sonrisas, abrazos, caladas, risas, pensamientos, esnifadas y estares.

Recordé lo que quise hacer: Me disfracé de ti para sentirte más cerca.

Sé que no te encontré. Hubiera resultado extraño. 
No estabas o no quisiste cruzarte conmigo. Como tantas otras veces.

Recordé que me disfracé de ti para sentirte más cerca: No te vi.

Estarías con otra o simplemente no te encontré.
Bebí, fumé, esnifé, maldije y despotriqué por mi mala suerte.

Recordé que me disfracé de ti para sentirte más cerca y no te vi: No querías encontrarte a ti misma en mí.

Te busqué como si fueras tú, porque iba disfrazada de ti. 
Quise encontrarte y mis amigas me dijeron que debía haberme disfrazado de otra cosa. Que quizás no te quisiera encontrar para seducirte, sino para seducirme a mí misma.


(La Venus del Espejo, Diego Velázquez)


Les recordé que me disfracé de ti para sentirte más cerca, que no te vi y que no querrías encontrarte a ti misma en mí: Quizás fuera yo el que quería encontrarme en ti.
Miré en tus ojos y vi que no estaba allí. No me encontré, no te encontré.
Mis amigas me dijeron que era perverso querer follarse a alguien disfrazada de si misma.

Les recordé que me disfracé de ti para sentirte más cerca, que no te vi, no querrías encontrarte a ti misma en mí y quizás fuera yo el que quería encontrarme en ti: Soy perversa. 

Me disfracé de ti para saber qué se siente al follarse a una misma.
Lloré cuando supe que querer follarte disfrazada de mí suponía follarme a mí misma porque te quiero hasta el punto de saber que si te follo a ti me estaré follando a toda mí misma.
Lloré porque hice inventario de momentos, desazones, besos, tragos, sonrisas, abrazos, caladas, risas, pensamientos, esnifadas y estares.

Y pasé la resaca como pude: Sabiendo que te echo de menos y que follarse a una misma es una perversión muy dolorosa (Aunque muy excitante...).


lunes, 2 de enero de 2012

De excitaciones, Magritte y personas que no se entienden (Capítulo final)



"Lo que cuenta simplemente es ese momento de pánico y no su explicación"
(René Magritte)




Te plantaste delante del cuadro. 
Ya lo conocías. 
Llevabas toda una vida esperando contemplarlo al natural, de cerca.

Te excitaste. 

No por motivos artísticos o por su calidad pictórica. 
Te excitaste sexualmente. 
Y ahora vienes a mí con que te preocupa, confesándomelo.

No soy quién para valorar cómo se excita cada una. 
No soy quién para casi nada en cuestiones de excitación. 
No soy quién.

Yo misma me descubrí excitada un día con la música del Telediario.

“La excitación no se puede controlar”, me dijiste un día para justificar que te acostaras con otras mientras decías que a quien realmente deseabas era a mí.

“La excitación no se puede controlar”, te digo hoy para que no te preocupe sentir dentro de ti ese ardor sexual al contemplar Los amantes de Magritte.

Me miras y piensas que no te entiendo y que no deberías habérmelo contado. 
Lo peor de todo es que conozco esa mirada y te entiendo. 
Y que no deberías habérmelo contado...

Atentamente,
tu excitada exploradora,
besos.





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