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miércoles, 10 de junio de 2015

Costumbres






Siguiendo las costumbres de las películas hacía muchas cosas raras en su día a día. Harto de ver cómo meten billetes en la ropa interior de las stripers se dedicó a hacerlo con las chicas que veía y le gustaban en cualquier bar. Como además era poco amante del verano y salía sólo cuando hacía frío, y nunca fue un tío sobrado de dinero, convirtió esa imagen en meter monedas en los bolsillos de los abrigos de las mujeres que veía apetecibles en los bares. Como en los bares la gente se quita el abrigo que lleva puesto cuando va por la calle, podéis empezar a imaginar lo difícil y extraño que se hacía la costumbre para él y para los que mirábamos de reojo. Porque era cosa suya, no era un comportamiento que compartiera con el grupo. Probablemente porque nadie se lo hubiéramos permitido. Podría contar miles de anécdotas de esta práctica, algunas muy tristes y no pocas curiosas y divertidas. Podría hacerlo, pero a mí lo que más me llama la atención es el hecho en sí y la obsesión que tenía con ello.



miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cara o cruz


Cogió la moneda sabiendo que todo se jugaría a cara o cruz. Le gustó el simbolismo y el momento de todo o nada, más que el de doble o mitad que, aunque lo parezca o lo sugieran, no es ni de lejos lo mismo. Cara o cruz. La moneda. Se acercó a la barra y se dispuso a dársela a aquella camarera que no sabía nada del tema. Para aquella camarera el conflicto de cara o cruz de una moneda no tiene el menor interés porque ella cobra en billetes. En billetes de dinero negro, pero billetes a fin de cuentas. Y su único cara o cruz es saber si todos los billetes que le corresponden cada noche van a llegar en su número correcto o mayor (solía cobrar más cuando la noche iba bien, el jefe estaba contento y ella iba deliciosamente vestida para el regocijo de la clientela) o la farlopa de la que todos están manchados iba a hacer que llegara a casa con menos de lo previsto. Y su cara bonita se convertiría en cruz al mirarse en el espejo al día siguiente con la mitad izquierda del cerebro gritando y recordando que meterse tanto se cobraba sus facturas con pagarés a pocas horas vista.



La moneda, la barra, la camarera que esperaba el pago. El cara o cruz en la mano. ¿Y si el destino de la humanidad o del mundo tal y como lo conocemos estuviera en aquella moneda y en el azar de la cara o la cruz? Su mundo seguro. Tal y como él lo conocía. Estaba todo pendiente de aquella moneda y de aquel cara o cruz.
Ni la camarera, ni nadie de aquel local sabían lo importante de aquella moneda y de aquel cara o cruz. Porque a ellos, seguro que no les afectaba. Pero el mundo estaba a punto de cambiar...


B.S.O.: "A cara o cruz" (Radio Futura)





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