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martes, 15 de abril de 2014

Terminará el domingo...


- Terminará el domingo y yo seguiré esperando la canción que me habías prometido.

- No sé hacer canciones.

- No hace falta saber. Ponle música a lo que ven tus ojos.




Hice el movimiento de taparme los ojos con las manos y sonreí. Cuando volví a la normalidad y recuperé la visión, ella ya no estaba allí. Me asusté. Me asusté como hacía mucho tiempo que no me asustaba. Me asusté y me sentí estúpida por estar siempre jodiendo las cosas con mis bromas. Y estuve asustada hasta que sentí sus labios en mi espalda.


- ¿Por qué no me quieres más?

- Te quiero más de lo que podemos soportar las dos.

- Yo puedo soportar todo. Hasta el peso de tus tetas.

- Yo no puedo soportar que bromees con mis tetas cuando estás echándome en cara que va a terminar el domingo y sigues esperando la canción que dices que te había prometido.

- Me lo habías prometido.

- Me confundes con otra.

- Nunca.


Lloré de impotencia porque sabía que me estaba mintiendo. Lloré esperando que terminara el domingo y que se olvidara de todo aquello. Lloré porque no creo en las canciones. Lloré porque no creo en la poesía. Lloré porque tengo motivos de sobra para haber perdido la fe.


- No creo en la poesía ni en las canciones.

- ¿Por qué? Eso es muy duro. Tú no eres así.

- Tú no sabes como soy.

- Te quiero y eso implica saber cómo eres.

- Te gustan mis tetas y eso implica creer que me quieres y que sabes cómo soy.

- Eres una cínica.

- Tengo mis motivos.

- Dime alguno.

- Podría enumerártelos pero llegaríamos al domingo que viene.

- Dime dos o tres.


Recordé cómo un día le pregunté a mi librero por qué todas las hojas de los libros que vendía estaban arrugadas y amarillentas y me confesó que sólo compra y vende libros que hacen llorar y que dejan poso de lágrimas y tristeza en sus páginas. Lloré y recordé que no quise hacerle ver que regentaba una librería erótica porque seguramente él ya lo sabía.


- Rimbaud acabó vendiendo armas en África hastiado de escribir.

- Vale, dime otra.

- Sidnead O´Connor acabó poniendo anuncios para follar con hombres peludos.

- ¿Quién es Sidnead O´Connor?

- Un buen día, Mark David Chapman compró un ejemplar de “El Guardián Entre el Centeno”, escribió en él "Esta es mi declaración" y firmó como "Holden Caulfield", mató de cuatro tiros a John Lennon, y se quedó leyéndolo hasta que le detuvo la policía.

- Me gustó mucho ese libro.

- Es un libro para adolescentes.

- ¿Alguna vez piensas en mí de verdad?

- Constantemente, y eso me impide hacer más cosas, como aprender a tocar la guitarra para hacerte una canción.

- ¿Alguna vez piensas?

- Terminará el domingo y yo seguiré masturbándome envuelta en sudores y calurosas preguntas.

- Terminará el domingo...


(Just Reading by Lust for Leica)



Recordé a mi librero. Lo recordé y supe que lo último que los dos querríamos ser en este mundo era gente de ciencias. Gente que supiera explicar por qué huele tan bien una librería vieja. Por qué tienen un olor tan embriagador los libros antiguos. Nos gustaría seguir siendo de esa clase de personas que lo primero que hace al agarrar un libro es olerlo, sin saber muy bien a qué se debe ese aroma tan maravilloso que percibimos en ese momento. Siempre, sin pensarlo demasiado, deducimos que el olor de los libros se da por sus componentes, entre ellos, entre ellos la tinta y el papel. 

Lo terrorífico fue conocer que el papel está conformado por una cierta cantidad de lignina, el polímero orgánico más abundante en el mundo vegetal, del que nunca antes habíamos oído hablar. Una lignina cuya función principal es darle firmeza a la madera de los troncos para que los árboles permanezcan erguidos y puedan crecer y no se conviertan en comida para microorganismos o enzimas. Por ello el papel, al venir de los árboles, tiene cierto nivel de lignina, lo que lo hace tener cierta resistencia y dureza. Pero al pasar el tiempo, la lignina se oxida. Esa oxidación es la que hace al papel ponerse amarillo, por eso los libros antiguos son así. Pero lo fundamental en este asunto es que cuando se oxida la lignina desprende más olor. Y la lignina, como todo en este mundo, tiene familia. Una familia en la que tiene un vínculo muy especial con la vainilla. Primas hermanas. El olor a vainilla entonces se suma a matices que llegan de los compuestos químicos empleados en la confección del libro, como el pegamento o la tinta. Y ahí viene el olor. Y eso es lo que no deberíamos conocer ni mi librero ni yo. Porque no somos gente de ciencia.

El problema es que este olor tan romántico, tan embriagador, también es un síntoma inequívoco de que el libro se está destruyendo. Como cuando cae el sol y empiezas a pensar que terminará el domingo...





domingo, 21 de abril de 2013

Terminará el domingo...





Terminará el domingo y yo seguiré esperando la canción que me habías prometido.

No sé hacer canciones.

No hace falta saber. Ponle música a lo que ven tus ojos.


Hice el movimiento de taparme los ojos con las manos y sonreí. Cuando volví a la normalidad y recuperé la visión, ella ya no estaba allí. Me asusté. Me asusté como hacía mucho tiempo que no me asustaba. Me asusté y me sentí estúpida por estar siempre jodiendo las cosas con mis bromas. Y estuve asustada hasta que sentí sus labios en mi espalda.




¿Por qué no me quiere más?

Te quiero más de lo que podemos soportar las dos.

Yo puedo soportar todo. Hasta el peso de tus tetas.

Yo no puedo soportar que bromees con mis tetas cuando estás echándome en cara que va a terminar el domingo y sigues esperando la canción que dices que te había prometido.

Me lo habías prometido.

Me confundes con otra.

Nunca.


Lloré de impotencia porque sabía que me estaba mintiendo. Lloré esperando que terminara el domingo y que se olvidara de todo aquello. Lloré porque no creo en las canciones. Lloré porque no creo en la poesía. Lloré porque tengo motivos de sobra para haber perdido la fe. 


No creo en la poesía ni en las canciones.

¿Por qué? Eso es muy duro. Tú no eres así.

Tú no sabes como soy.

Te quiero y eso implica saber cómo eres.

Te gustan mis tetas y eso implica creer que me quieres y que sabes cómo soy.

Eres una cínica.

Tengo mis motivos.

Dime alguno.

Podría enumerártelos pero llegaríamos al domingo que viene.

Dime dos o tres.


Recordé cómo un día le pregunté a mi librero por qué todas las hojas de los libros que vendía estaban arrugadas y amarillentas, y me confesó que sólo compra y vende libros que hacen llorar y que dejan poso de lágrimas y tristeza en sus páginas. Lloré y recordé que no quise hacerle ver que regentaba una librería erótica porque seguramente él ya lo sabía.


Rimbaud acabó vendiendo armas en África hastiado de escribir. 

Vale, dime otra.

Sidnead O´Connor acabó poniendo anuncios para follar con hombres peludos. 

¿Quién es Sidnead O´Connor?

Un buen día, Mark David Chapman compró un ejemplar de “El guardián entre el centeno”, escribió en él "Esta es mi declaración" y firmó como "Holden Caulfield", mató de cuatro tiros a John Lennon, y se quedó leyéndolo hasta que le detuvo la policía.

Me gustó mucho ese libro. 

Es un libro para adolescentes.

¿Alguna vez piensas en mí de verdad?

Constantemente, y eso me impide hacer más cosas, como aprender a tocar la guitarra para hacerte una canción.

¿Alguna vez piensas?



Terminará el domingo y yo seguiré masturbándome envuelta en sudores y calurosas preguntas.

Terminará el domingo...




B.S.O. I: Nothing compares 2U (Sidnead O'Connor)

B.S.O. II: God (John Lennon)



miércoles, 19 de diciembre de 2012

El Apocalipsis llega demasiado pronto







Arthur Rimbaud murió demasiado pronto para imaginarlo.

Me hubiera gustado que él fuera el segundo de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, pero decidió desde muy joven que la vida no tenía mucha gracia y dejó de escribir para morir traficando con armas en África. Nunca  me perdonaré que no hubiéramos tenido tiempo de conocerle.

Nacimos tarde para los Rolling Stones, para follar sin conocimiento en Woodstock, para tirar piedras en el Mayo del 68 de París, para llorar a Lennon, para tomar La Bastilla, para meneárnosla con Sara Montiel…

Arthur Rimbaud nació demasiado pronto para ser mi amante. Ni siquiera me imagino con él en algo más que una fascinación lírica. Fue toda su vida lo bastante jovencito como para no ser santo de mis ansias sexuales.

Nacimos tarde y los muy grandes murieron pronto.

Creo que va a ser cuestión de dejar de mirar la ventana esperando la llegada del Apocalipsis y esperar al lado del teléfono por si llamas. Hay cosas para las que nunca es demasiado tarde…



viernes, 28 de octubre de 2011

¿Vas a publicar algo nuevo? (Reflexiones en primera persona en torno a dos años de cabezadeavestruz)


-    Sí.
-    Sí... ¿Qué?
-    Que algo nuevo tendré que publicar
-    ¿Algo como lo del año pasado?
-    Pues no lo sé… Eso ya está hecho, ¿No?
-    Ya, pero todo ha cambiado. Ha pasado un año. Las cosas no son iguales.
-    Yo tampoco soy la misma.
-    Nadie es la misma persona en dos momentos diferentes de su vida.
-    No estaría yo tan segura.
-    Tú no estás segura de nada nunca.
-    Ahí tienes la respuesta entonces…

No sé quién soy ahora mismo. No sé qué debo hacer ahora mismo. No sé desde cuándo a mí me preocupa hacer lo que debo hacer. No sé desde cuándo hablo sola. No sé porqué escribo en femenino si llevo una asquerosa barba de cinco días que hace que me hayan pedido el billete tres veces en el metro, en un trayecto de 6 paradas.
Quizás debería replantearme todo. Eso requeriría un esfuerzo, pero no puedo seguir haciendo lo mismo continuamente

-    Tú no haces lo mismo siempre. Cada historia es diferente…
-    Gracias guapa, pero ni tú eres objetiva, ni eso es verdad…
-    Cuando te pones así no hay quien te aguante
-    Lo sé, pero si no lo hiciera no sería yo

Hay cosas que pasará el tiempo y no conseguiré. Tampoco sé si es lo que quiero. cabezadeavestruz me quita tiempo para conseguir escribir la gran novela que tengo entre manos desde que me conozco y que, desde luego no es El Párpado del Puercoespín.

Tú me quitas tiempo y lo sabes, pero no puedo resistirme a tu sonrisa.

Yo me quito tiempo manipulando mi entrepierna porque es algo que no pienso dejar de hacer nunca.



No pienso encerrarme en un desván, ni tengo intención de ser perseguida por los nazis. Aunque eso implique no llegar a escribir algo como “El Diario de Ana Frank
Me gustaría escribir “Lolita” pero no quiero que todos piensen que soy un pederasta. No puedo recorrerme la Ruta 66 porque no tengo carnet de conducir, ni voy a hacer dedo por la América profunda porque me da cada vez más miedo, ni pienso colarme de polizón en trenes de mercancía. Eso significa que no escribiré nunca “En el Camino” ni seré jamás un escritor de la Generación Beat. Ya no tengo edad para hacer lo que hizo Rimbaud. Ni interés tengo en hacerme traficante de armas en África. Y mucho menos, morir joven.
Paso de estar amenazado de muerte. No quiero escribir “Los Versos Satánicos”.
No quiero casarme y tener encima de la mesa el corazón de mi esposo fallecido, por lo que no escribiré nunca “Frankenstein” ni pasaré noches locas con Lord Byron* en un caserón jugando a inventar historias de terror.
Soy incapaz de escribir adecuadamente sin la utilizar palabras terminadas en “-mente”. No podré escribir coherentemente “Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez, ni me podré sentir Stephen King con naturalidad, al igual que no tengo archivadores cerca de mí que me puedan inspirar para escribir “El Mago de Oz” basándome en el cajón O-Z como hizo Frank Baum, y mucho menos pienso practicar la medicina como Arthur Conan Doyle aunque eso me impida escribir posteriormente las novelas de Sherlock Holmes.
Estoy radicalmente en contra de llevar una vida como la de Edgar Allan Poe para escribir algo de su calidad, ni pienso trabajar en Correos aunque luego gane el Premio Nobel de Literatura cuando me echen por no atender mucho el trabajo como le pasó a William Faulkner.
Quizás haya algún psicópata esperando que escriba algo para tenerlo como libro de cabecera cuando mate a alguien, por lo que no quiero arriesgarme a la manera de J. D. Salinger y el asesino de John Lennon con “El guardián entre el centeno”, o alguna editorial deseando cambiar el título a lo que escriba porque se retrasen en los plazos a la manera del “1984” de Orwell que fue concebido como 1980 aunque eso ya no importe ahora. Al bueno de George seguro que sí le importó, y a mí también me importaría.

No quiero despedirme de mi marido, oyendo voces y desasosegada por la felicidad vivida, antes de ahogarme intencionadamente en el río, temiendo volverme loca otra vez, simplemente por pasar a la historia de la literatura a la manera de Virginia Wolf, ni suicidarme tras varios intentos fallidos como Emilio Salgari, para luego dejar escritas varias cartas, entre ellas una a mis editores pidiendo que se ocupen de los gastos de mi funeral, ya que ellos se han enriquecido a mí costa.


-    Te estás poniendo muy trágico
-    Es lo que pienso
-    Estás flipando un poco… Quizás deberías empezar por ponerte a escribir y luego ya si eso, te pones a pensar en esas cosas
-    Me gusta hacer planes con antelación
-    No. Eso es mentira. No te gusta. Nunca lo has hecho
-    A lo mejor ya va siendo hora
-    No te lo crees ni tú…

Y no me lo creo ni yo. No me creo nada. Ni creo en mí mismo.

-    Lo importante es que creas un poquito en ti
-    Yo creo en mí
-    Pues ponte a demostrarlo. A demostrárselo a todo el mundo. A demostrármelo a mí
-    ¿No será que tú no crees en mí?
-    Yo creo en ti más de lo que tú creerás en ti mismo nunca
-    Eso es imposible
-    No hay nada imposible

Nada es imposible. Quizás debiera alistarme en la marina y más tarde explicar las características técnicas de los aviones en los manuales de aviación de la compañía Boeing para emular al desconocidísimo pero admirado Thomas Pynchon, del que apenas se sabe. A fin de cuentas, de mí tampoco se sabe casi nada. No soy admirado ni estoy en la historia de la literatura universal, pero es un comienzo.

-    Deberías empezar por publicar un post en condiciones y dejar de poner chorradas en el facebook
-    ¡Oye! No te metas con el caralibro, significa mi mayor fuente de ingresos
-    ¿De ingresos? Más quisieras…
-    De ingresos en forma de gente que llega a cabezadeavestruz
-    Ya, pero eso no da dinero
-    Sí, pero si no entrara nadie sería muy triste
-    Yo entraría
-    Sí, pero tú no eres objetiva
-    No podrías soportar que lo fuera
-    Prueba
-    No quiero

Yo tampoco quería. Era un farol. Quizás deba hacer caso de sus consejos. Quizás deba escribir algo interesante, al menos para publicarlo aquí y ahora. Quizás después de dos años deba ponerlo todo en este post. Abrir cabezadeavestruz a todos mis anhelos y frustraciones, a todos mis delitos y pecados, a todas mis virtudes y bienhaceres, a ti, a mí y a nosotros, y a ellos que aún no nos conocen. Tengo que hacer un post donde poner todo lo vivido y por vivir. Tengo que escribir algo interesante y que a ti te impacte. Por lo menos a ti, aunque no seas objetiva.



Pero tendría que mirar hacia atrás, y últimamente tengo tortículis y además me da miedo convertirme en una estatua de sal.

Y no puedo mirar hacia adelante porque eso significaría madurar, y me da más miedo y tortículis aún…

Me miraré el ombligo aunque me dé un poco de vértigo y vergüenza. Como casi siempre.

-    Termina tu copa, que vamos a otro sitio
-    ¿A dónde?
-    ¿Dónde quieres ir?
-    Eres tú la que has dicho que termine mi copa para ir a otro sitio. Será porque sabes dónde vamos a ir.
-    No. Simplemente ya me he cansado de estar aquí
-    Como de costumbre…
-    Como de costumbre ¿Qué?
-    Como de costumbre, te cansas de las cosas aunque no sepas muy bien porqué ni para qué…
-    Me estoy cansando
-    Y yo

No quiero que me digan que simplemente no sé emplear el lenguaje (inglés) y que no es un jardín de infancia para escritores aficionados como le dijeron a Kipling al despedirle del Examiner de San Francisco aunque luego vaya a escribir (If...) ... y aprenda por fin a escribir poesía con mayúsculas. No quiero que busquen mis huesos en una cuneta cuando alguien recuerde que dije que “Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio” a la manera de Lorca.

-    Eres un misterio
-    Como la poesía
-    Tú no sabes escribir poesía
-    Lo sé, no hace falta que hagas sangre
-    Pero deberías escribir algo bonito de una vez
-    ¿Algo bonito es algo que te pueda gustar a ti?
-    Principalmente
-    No sabes lo que quieres
-    Tú tampoco, por eso soy tan importante a tu lado
-    Yo sí sé lo que quiero, lo que pasa es que ahora no me acuerdo.
-    Tú no quieres más que chorradas y de esas me acuerdo hasta yo…
-    ¿Chorradas?
-    Quieres ser Ivan Ferreiro enseñando dos dedos al público cantando M con los Piratas en el momento que la canción dice “y aún seguimos siendo dos”…
-    No veo que hay de malo… Y además, también lo hago cuando dice “nunca más seremos dos” y “esta casa es para dos”…
-    Ni de bueno…
-    Voy a tener que asesinarte: Sabes muchas cosas de mí
-    Tú me las has enseñado
-    Tú me has enseñado a enseñártelas. En cualquier caso: Voy a tener que asesinarte.
-    Escríbeme algo bonito antes. Me lo debes
-    Lo sé. Todavía te debo un cuento
-    Me debes mucho más
-    También lo sé…

Gracias por estar ahí. Esto no sería lo mismo sin ti. Probablemente, ni sería…


Posdata aclaratoria (Inútil como de costumbre, innecesaria como siempre):
Este post no está basado en hechos reales. Cualquier parecido con la realidad es intencionado, obviamente.
Este post está enmarcado en la Campaña “12 Días 12 Causas” iniciada con el objeto de festejar el 2º Aniversario de cabezadeavestruz.
La Campaña se está desarrollando fundamentalmente en el caralibro (Sí, ya sé, tú no tienes… Pero yo no tengo la culpa…) y está repasando algunos momentos ¿dignos? de mención de este segundo año de existencia, la apertura de la cuenta en twitter de cabezadeavestruz, además de repasar la música que por aquí ha pasado, las imágenes que nos han acompañado, y las que dan sentido a todo esto… Culminará con una gran bacanal lúdico festiva al más puro estilo cabezadeavestruz al final del día 30 de este mes, cuando empiece el año 52 D. D**.y se inicie el tercer año de este rincón al que has tenido a bien dedicar un ratito.
Corre el rumor que el aspecto de todo esto que estás viendo va a cambiar con motivo del cambio de año (Que este año coincide también con un cambio horario que hará más intensa y espectacular la fiesta del aniversario por contar con una hora más) pero como sobre todo lo que pasa por aquí, sólo podemos decir aquello de “hasta aquí puedo leer” y arrojaremos la tarjetita al público sin saber muy bien qué va a pasar… A lo mejor ganamos la calabaza (Aprovechando la coincidencia con Jalogüín) o nos retiramos a un chalet en Torrevieja (Alicante) y abandonamos todo contacto con lo que nos rodea… Todo es posible, está en tu mano… Pero tienes que decidirte ya… 

Besitos para ellos y abrazos para ellas.

 
*: Gracias a Lord Byron si he pasado alguna que otra buena noche, pero esto ya es un chiste privado, que después de dos años poniendo cosas, me apetecía hacer…
** Después de Diego

martes, 2 de marzo de 2010

Obsesiones y Parafilias (Volumen 3 BIS): Escribir Poesía



O poeta é um fingidor.

Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente
(Pessoa)

Me machaca. Me destroza el ánimo. Me desespera. Me irrita hasta la locura. Me exaspera. Me angustia. Me bloquea. Me duele. Me pesa. Me obsesiona. Me idiotiza. Me hace vulnerable.
No sé escribir poesía. Ni siquiera para ti. No sé escribir poesía. Ni siquiera mala poesía.
Una de las cosas más dignas que hacer en esta vida sin metas en la que vivo podría ser escribir poesía. Pero no sé. Tengo amigos que sí saben. Y saben hacerlo muy bien. Pero yo no. Para hacer algo tienes que intentarlo, tienes que poner todos tus sentidos en ello. Tienes que esforzarte, tienes que trabajártelo. Pero sobre todo tienes que querer hacerlo.

Yo quiero escribir poesía, pero no sé. Puede parecer una cuestión menor. Puede parecer la rabieta de un niño mimado, pero quiero escribir poesía. No quiero ser un poeta, me conformo con
escribir poesía (aunque parezca lo mismo, no tiene casi nada que ver). Me encanta la poesía. Me emociona la poesía. Me turba, me inquieta, me relaja, me hace volar, me hacer vivir la buena poesía… ¡Cómo me gustaría saber escribirla!

Me gustaría embriagar con “El Vino de los Amantes” pero se me adel
antó Baudelaire o realizar un “Inventario de lugares propicios al amor” pero ya lo hizo Ángel González.
Creo que una brizna de hierba no es inferior a nada, pero no soy, ni nunca seré Walt Whitman. Recito “Poeta en Nueva York” como si de un padrenuestro se tratara, pero quiero escribir mi propia poesía.

No necesito que sea especialmente buena (¿Quién dice si la poesía es buena o mala?), no necesito que sea espacialmente mala. Sólo necesito escribir poesía. Y no sé hacerlo. Y no tengo esperanzas en que en el futuro sepa hacerlo. Quizás necesite pasar una "Temporada en el Infierno" con Rimbaud.



Quizás necesite lanzarme con William Blake al Camino del Exceso para llegar al Palacio de la Sabiduría. Quizás si supiera escribir poesía podría disimular muchas cosas de mí que no me gustan. Podría decirte a las claras, y no en palabras de Panero, que no es tu sexo lo que en tu sexo busco sino ensuciar tu alma, pero me atormento oyendo a Byron susurrarme al oído aquello de hubo un tiempo ¿Recuerdas?, e inevitablemente me viene a la cabeza que No volveré a ser joven y me dejo llevar por Gil de Biedma:


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante

Y siento que mi tiempo se acaba aunque me queden tantas cosas por ver, y sobre todo por escribir. Y me apodero de Alberti para lamentar que nunca vi Granada, a pesar de que se apodere de mí desde crío Espronceda con su "Canción del Pirata" y crea

Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.

Quiero escribir poesía. Quiero escribir poesía que hable de ti. Quiero escribirle un soneto a un ignoto Dios que me desprecia por el tipo de vida que llevo. Quiero escribir poesía que cante la belleza de una chica de pelo dorado a la que nunca llegaré a poseer. O a una Niña morena y ágil, pero ya me apropiaría de Neruda, y no me gustaría besarte en la boca porque

Me gusta cuando callas porque estás como ausente,

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
Y parece que un beso te cerrara la boca.

Y aún así mi obsesión es masajearte con mis palabras. Llegar a fundirme en tu cuerpo con los versos acertados. Hacerte sonreír líricamente para llevarte al llanto sin solución de continuidad. Alejarnos juntos de lugares comunes que me recuerden que no sé escribir poesía. Para luego despertarme al día siguiente, y aún entre las sábanas susurrarte al corazón que

Soñé contigo esta noche:
Te desfallecías de mil maneras
Y murmurabas tantas cosas...
Y yo, así como se saborea una fruta
Te besaba con toda la boca
Un poco por todas partes, monte, valle, llanura.

Aunque me tenga que servir de Verlaine. Seguramente sea lo más fácil. No obsesionarme con querer escribir poesía. Es posible que toda ya esté escrita, y yo haya nacido para utilizarla sin más (y sin menos). Para usar el verso del maestro para llegar a ti, sin preocuparme de que sea lo suficientemente perfecto para merecer llamarse poesía. ¡Oh capitán, mi capitán! Me dirás, fantaseando con que sea yo quien te escribe los poemas cuando lo más bello que puedo hacer por ti es vigilar tus zapatos en primera línea de playa cuanto tú te sumerges en el mar. Y cuando te falle, volver a la infancia y recurrir a Darío para ofrecerte mi más bella "Sonatina" y elogiar tu tristeza y tus suspiros, aunque lo que me obsesione realmente sea tu boca de fresa. Quiero cantar al mundo que sólo me alimento de poesía. Que la poesía me sirve para ser quien siempre quise ser. Que poesía soy yo:

- Cuando quieras hablar en serio conmigo, a lo mejor ya es tarde, y ni siquiera habrás aprendido entonces a escribir poesía... Eso es un golpe bajo... Tú te lo has buscado Yo me lo he buscado…

A fin de cuentas no soy más que un humilde seguidor de Luis Chamizo y “El Miajón de los Castúos”: Y sus dirá tamién cómo palramos, los hijos d'estas tierras, porqu'icimos asina: jierro, jumo y la jacha y el jigo y la jiguera.

Pero nunca nadie dijo que Chamizo y Dylan no estuvieran conectados


Princess on the steeple
and all the pretty people
They're drinkin', thinkin' that they got it made
Exchanging all kinds of precious gifts and things
But you'd better lift your diamond ring,
you'd better pawn it babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags
and the language that he used
Go to him now, he calls you,
you can't refuse
When you got nothing,
you got nothing to lose
You're invisible now,
you got no secrets to conceal.


Ellos son así. Ellos saben escribir poesía. Yo ni siquiera puedo intentarlo sin rubor. Pero me han acercado a ti. Me han prestado sus palabras, me han donado sus pasiones. Me han enseñado a sentir, me han ayudado a volar. Si algún día me acerco a ti, se lo debo a ellos. A ellos, que me recuerdan todos los días que merece la pena vivir por escuchar su poesía. Aunque yo no sepa escribirla, aunque no pueda escribirla, aunque no quiera escribirla.

A ellos, y a David, y a Andreas, y a Fernando, y a Ulises y a tantos otros que se acercaron a mí con una poesía, aunque sospechen que yo no sé escribirlas. ¡Cabrones! (Gracias)


E os que lêem o que escreve,
Na dor lida sentem bem,
Não as duas que ele teve,
Mas só a que eles não têm.
(Pessoa)


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