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lunes, 6 de septiembre de 2021

Microrrelatos sin pudor (Volumen 54): Ver tu sonrisa

 


- Sonríe.

- No tengo motivos.

- Finge que sonríes.

- Me sobran los motivos.

- Pero, ¿quieres sonreír una puñetera vez?

- Ya estoy. Quizás no sepas ver mi sonrisa.

- Será eso...

- Será...




domingo, 6 de junio de 2021

Microrrelatos sin pudor (Volumen 52): Llamada por WhatsApp

 



-Que te haya bloqueado en WhatsApp no tiene por qué indicar que no quiera que la llames. 
-¿Seguro?
-Seguro. Que te la cruces a menudo en los sitios de siempre es una mera cuestión de probabilidad estadística.
-¿Qué probabilidad?
-Mayor que la de encontrártela en otros sitios a los que nunca ibais. 
-¿Y que haga como que no me ve o no exista?
-Si no te acercas a ella y te haces visible no tiene por qué saber de tu existencia. Allí o en cualquier otro sitio.
-¿Y si la llamo y nada?
-Que la llames y no te coja el teléfono no tiene por qué ser un indicador ni una señal para que no lo sigas intentando. Tienes que seguir probando.
-¿Y que siempre esté apagada o fuera de cobertura?
-Eso ya es otra historia. Lo siento, pero es otra historia...





lunes, 8 de febrero de 2021

Microrrelatos sin pudor (Volumen 51): Enlace publicitario

 


Me han ofrecido hacer un post publicitario de una conocida marca de pomada contra los dolores y los golpes. Antes de aceptar, puse como condición probar el producto para estar plenamente convencido de no hacer publicidad engañosa y conseguir una buena idea para plasmarla en un post.

Obediente y sumiso, salí de fiesta y me hice daño en un pie para poder aplicarme los cuidados de la pomada. Ni la fiesta era necesaria para ello, ni la pomada quería que el mensaje a mandar publicitariamente fuera algo así como que después de accidentarte o hacerte daño estamos aquí para aliviarte (aunque ese sea el concepto y para lo que fue creada).
Así pues, en medio de una extraña resaca y con el pie dolorido, comencé mi trabajo de campo. Aunque el campo fuera mi cuerpo.
Días después, con la resaca ya olvidada y el pie aún dolorido, me llamaron de la empresa para conocer la respuesta. Les dije que el Thrombocid dejaba un extraño e intenso olor en mi polla, pero que tenía que darle una vuelta más a la idea.
Me colgaron y no he vuelto a saber de ellos.
Ahora me doy cuenta de que estoy haciendo un post extrañamente publicitario y ni mi polla, ni mi pie, ni siquiera Thrombocid, se lo merecen. Ni yo tampoco.
Quizás dejar de accidentarme pueda ser una buena opción, aunque no sea un buen reclamo publicitario...

martes, 17 de noviembre de 2020

Microrrelatos sin pudor (Volumen 50): Pasar a ser TU YO (o el drama de dejar de ser YO).

 


Después de rozarme la mejilla con el envés de tu mano, 

después de recoger el pelo de mi frente jugueteando con tus dedos, 

después de… 

Ya no era YO. 

Pasé a ser TU YO. 

Como tantas veces. 

Por mucho que luche por ser YO, 

acabo siendo TU YO siempre que vuelves y me tocas.



B.S.O.: "Tan fácil" (Piratas).




martes, 14 de enero de 2020

Microrrelatos sin pudor (Volumen 49): Reír sin follar





Creí que aquella chica que me sacó del bar, para llevarme a su casa, me iba follar salvajemente. Tenía el sexo a flor de piel, era sensual y libidinosa. Me atrapó con todo tipo de insinuaciones directas que sugerían una noche de sexo y desenfreno como pocas. Me dijo que me deseaba con todo su cuerpo y mente. Y acabamos haciendo una guerra de almohadas en el salón de su casa, vestidos con pijamas en tonos pastel. Me mostró su verdadero yo. Fue la cosa más bella que me había pasado en años.



miércoles, 6 de noviembre de 2019

Microrrelatos sin pudor (Volumen 48): Animal salvaje



Ya no recuerdo
Cómo era Antes
De conocernos
Y que me convirtieras
En un Animal
Salvaje


(CONTINUARÁ).



martes, 5 de febrero de 2019

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 48): Tener dinero para amarnos.





Quiero volver a tener dinero.
Para comprar dos libros iguales.
Leerlos por separado y luego hablar de ello juntos.
Y si podemos, amarnos.
Dependiendo del libro.
Y de nosotras, claro.
Pero, sobre todo, del dinero.



viernes, 30 de noviembre de 2018

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 47): Escribir(te) una canción.


Es viernes.
Pero podría ser cualquier otro día.
No tengo nada qué hacer.
Sólo pensar en ti.
(Sí, sigo poniendo tilde en “sólo” para diferenciarlo de “solo” aunque la R.A.E. haya dicho que no debe hacerse ya. Soy un talibán de diferenciar el concepto “solamente” del concepto “estar solo”).

Tengo mucho tiempo libre.
Pero podría ser cualquier otro día.
Eso me hace pensar más en ti.
(Voy a escribir letras de canciones hasta hartarme para que odies todo lo que nos pasó).





Pero si no se entera nadie, ¿para qué me sirve?
Repito. 
Por los altavoces:
(Voy a escribir letras de canciones hasta hartarme para que odies todo lo que nos pasó).



Ya casi ni me acuerdo de ti porque pienso en otra.
Pero esa ya es otra historia...
(Voy a escribir letras de canciones hasta que otra quiera que nos pase algo).






sábado, 3 de noviembre de 2018

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 46): Los vestidos deprimentes que te sientan mal.



No soporto verte con ese vestido.
Me deprime.
Mucho.
Me deprime y me jode.
Muchísimo.
Sé que no lo entiendes, 
pero a mí me deprime lo que me da la gana.
Permíteme al menos eso.




Y cuando digo “vestido” quiero decir “ese tipo”...



miércoles, 24 de octubre de 2018

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 45): De esnifar pegamento y buscar los sueños.



Cuando era niño la policía vino a mi colegio a advertirnos de los peligros de esnifar pegamento. 
Que la policía viniera a advertirnos de algo despertó en mí la curiosidad por hacerlo. 
Evidentemente, poco tiempo después estaba enganchado a oler pegamento.

Cuando me dijeron que ya no era un niño sabía de los peligros de esnifar pegamento.
Saber de los peligros de algo no hace que dejes de tener curiosidad por hacerlo.
Probablemente poco tiempo después de tener curiosidad por algo estaré enganchado a hacerlo.

"Quisiera ser un pez para tocar mi nariz en tu pecera..."


Cuando era niño pegaba mi nariz en los escaparates porque todo lo que había dentro me tentaba.
Sentirme tentado por algo me obligaba a desearlo con todas mis fuerzas hasta poder conseguirlo.
Francamente, no he conseguido ni una ínfima parte de todo lo que he deseado desde niño.

Cuando me dijeron que ya no era un niño sabía de los peligros de no conseguir tus sueños.
No conseguir tus sueños no hace que dejes de tener ansia por conseguirlos.
Últimamente me he dedicado a escribir historias porque estoy enganchado a conseguir sueños.

Y detrás del cristal del escaparate sobran varias cosas:
Esnifar pegamento.
Los adverbios terminados en mente.
Y los sueños no alcanzados.

Solamente me queda el pegamento que une mis historias a nuestros sueños...




miércoles, 1 de marzo de 2017

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 44): De lametones y contradicciones.





Cuando aprendí a escribir soñaba con darte lametones con mis palabras.

Ahora me conformo con lamerte sin más.

Aún estoy aprendiendo a escribir.

Sigo siendo un experto en lametones por tu cuerpo.


El mundo es así de contradictorio…




jueves, 22 de diciembre de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 43): Necesito dinero para comprarte algo por Navidad.




Acabo de llevar a una tienda de empeños de Las Vegas la historia inconclusa de nuestro amor. 
No puedo hacer nada con ella. 
Me piden un buen final o, al menos, que tú des la aprobación a su venta. 
No sé qué será más difícil de conseguir.

Ahora no tengo dinero para volver desde allí. 
Tampoco a dónde. 
Pero me preocupa más el dinero.
Y no saber qué hacer con esta historia que ni me quieren comprar...




jueves, 24 de noviembre de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 42): Macedonia sin ti.




Recuerdo que una vez quise ser Macedonia. No el postre de frutas sino el país. Pero no se dio. Como tantas cosas en mi vida. Quise ser Macedonia. Sin saber que tenía que ser la Antigua República Yugoslava de Macedonia por un acuerdo con Grecia a la hora de denominarse en los diferentes organismos internacionales. El caso es que quería ser Macedonia y no supe ni ser yo misma. Y así me luce el pelo. Que lo sigo teniendo sucio y con las puntas abiertas. Aunque eso no debería importar en el caso de llegar a ser Macedonia. O la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Lo recuerdo bien porque todo me recordaba a ella. Todo menos ella, que era alérgica a la fruta.



Foto: Sue Lyon como Lolita, Bert Stern.


martes, 19 de julio de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 41): La juventud y las ganas





Ella era aún joven. 
Al menos así lo pensaba. 
También los demás.

Sí, todo indicaba que ella era aún joven. Pero tenía mucho acumulado. "Vive deprisa" le dijeron y ella hizo caso. "No hay tiempo que perder" escuchó también y actuó en consecuencia. 
Y se cansó. 

Tanto, que se puso a mirar con detenimiento. Como nunca había hecho. Y de repente apareció aquello. No sabía si se lo había dicho alguien, si lo había leído por ahí o lo había visto en alguna película, pero comenzó a retumbar en su cabeza:

Una cosa os voy a decir: Llegadas ciertas edades es una estupidez quedarse con las ganas.

De repente se sintió mayor. 
Y sin ganas. 
Todo se iría al traste si miraba hacia atrás.

Pero como tantas otras veces se dijo a sí misma: Yo no soy estúpida. Guardó el libro, apagó la película o le cerró la boca al que hablaba, es un detalle que da un poco igual. Se lanzó a no quedarse con las ganas. Ahora sólo necesitaba saber qué era aquello que representaba la juventud y las ganas. 

Pero esa ya, es otra historia...




jueves, 21 de abril de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 40): Microrrelato de entretiempo



Cuando llegue la primavera yo ya seré alguien.



Se decía todas las mañanas postergando aquel plan que sabía que era inviable. Le helaba el invierno, se asaba en verano y no le importaba el otoño más que porque notaba que se le caía el pelo más de lo habitual. El tiempo pasa, el invierno es cada vez más caluroso, el verano le pide chaqueta por las noches y el otoño roza su calva. No supo hasta entonces que todos los años hay primaveras aunque él ya no sea el mismo. 
Ni alguien...



martes, 12 de enero de 2016

Microrrelatos sin pudor (Volumen 38): Pensando en mí(ti)






Hoy me he despertado y todavía no he pensado en ti. Debe ser una buena señal. Pero al pensar lo que no he pensado, no he hecho otra cosa que pensar en ti otra vez. Y estoy pensando que no he debido pensar que no he pensado en ti porque eso es peor que pensar en ti de primeras.

Ya se ha vuelto a joder el día...






jueves, 15 de octubre de 2015

Microrrelatos sin pudor (Volumen 37): De ausencias siempre presentes


Y llegó un día 
en el que decidí 
que si algo no me podrías quitar nunca, 
era que me masturbara pensando en ti.

Y a partir de ese día, 
me di cuenta de que te echaré de menos 
para siempre.

Aunque siempre estés aquí.





Aunque me salgan callos 
o se borre la tinta de mi mano...




miércoles, 11 de marzo de 2015

Microrrelatos sin pudor (Volumen 36): De amor, Meadow Soprano, sexo y nombres





A veces, hasta me dejaba cambiarle el nombre cuando hacíamos el amor. Era un acto de amor total. Algo que me daba pensando que sólo me lo podía dar ella. Y no. Ella me lo daba como un acto de amor. Como un acto de amor total. Pero muchas me lo daban simplemente porque sí, porque no les importaba lo más mínimo como las llamara con tal que yo me sintiera bien, pues suponían que si yo me sentía bien en la cama con ellas, ellas se sentirían mejor conmigo y la experiencia sería mucho mejor.

Estaban en lo cierto.

No soy un gran amante. Ni siquiera un amante del montón. Pero mi mente y mi espíritu compensan cualquier cosa que mi cuerpo no da. Aparente y normalmente. O sea que si yo estaba a gusto, ellas estaban mejor. A veces, hasta la llamaba Meadow. Pero esto sólo lo sabemos ella y yo. Para mí era Meadow Soprano porque a veces me dejaba cambiarle el nombre cuando hacíamos el amor.





miércoles, 3 de septiembre de 2014

Microrrelatos sin pudor (Volumen 35): De sueños y de ti




Se me caen los párpados, dijo él mientras emitía un bostezo digno del mejor espectador de Bergman.

Será que tienes sueño, dijo ella mientras le tomaba la cara entre sus manos y pensaba que quizás se aburría a su lado.

No creo. He dormido mucho. Seguramente tenga ganas de soñar.
¿Con qué?
Contigo
Para eso no necesitas dormir.

Y tras decir eso, se fundieron en somnoliento y soñador abrazo. El sonrió y en su cara la luna se hizo con la forma de alegría de su boca. Ella quiso besarlo y se meció en el cuarto creciente.
Durmieron como nunca y soñaron como siempre.





miércoles, 19 de junio de 2013

Microrrelatos sin pudor (Volumen 34): Las estaciones y el esmalte de uñas



Siempre tenía pintadas las uñas. Siempre. Las de las manos de un color y las de los pies de otro. Nunca estaban descuidadas. Ni las de los pies ni las de las manos. Constantemente tenía a la vista las de las manos, pero las de las pies estaban igual de impecables y estarán así el resto de su vida, aunque nadie las podía ver. Era algo suyo y siempre sería así. 
Sus uñas pintadas. Perfectamente pintadas. 
De diferente color las manos y los pies. 
Las de los pies siempre ocultas.




Pero un buen día llegó el verano. Aquel verano. Y pensó que quizás debía de dejar de pasar calor en los pies. Con miedo y mucho respeto a lo desconocido, se calzó unas sandalias. En aquel preciso momento comprendió que nada volvería a ser ya lo mismo. Vio sus uñas de los pies perfectamente pintadas y decidió ponerse unos guantes en las manos para pasar toda aquella estación que acababa de llegar a su vida. 
Aquel verano.

A partir de aquel verano, lucía zapatos cerrados en invierno y guantes en verano. Su vida ya nunca volvió a donde solía. 

Y empezó a pasarlo mal en primavera y en otoño.

Aunque siempre tenía perfectamente pintadas las uñas

Las de las manos de un color y las de los pies de otro.




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