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martes, 14 de mayo de 2013

Cuestión de fe



Yo era ateo. 




Yo era ateo. Y no simplemente un ateo sin más, sino un ateo irreverente y beligerante. Mi vida pasó por multitud de etapas donde fui creyente, descreído, pajillero, agnóstico, pecador atormentado, blasfemo... Para acabar siendo ateo convencido. Un ateo irreverente y beligerante.

Yo era ateo hasta que conocí tu boca. Desde aquel día, comencé a ver luz en el universo. 

Yo era ateo hasta el día que tu boca rozó la mía. A partir de ese roce, la luz del sol, las fases de la luna, las mareas, los vientos y toda la naturaleza, cobraron sentido.

Yo era ateo pero conocí tu boca y mi duda es más que razonable desde entonces. 

Yo era ateo pero ahora vivo terriblemente atormentado pensando en la eternidad que no existía antes de aquello. Tu boca es infinita y cuando me besas siento de golpe todo lo que he hecho mal, y busco la redención de tus labios una y otra vez.

Yo era ateo y ahora ya no creo en mí. Devuélveme tu boca y líbrame de este sufrimiento.




Yo era ateo.




B.S.O.: "Tu boca" (Christina Rosenvinge)






miércoles, 20 de junio de 2012

Planté las semillas que me diste y han florecido alcachofas moradas no comestibles





“No inventamos nada, creemos inventar cuando en realidad nos limitamos a balbucear la lección, los restos de unos deberes escolares aprendidos y olvidados, la vida sin lágrimas, tal y como la lloramos.
 Y a la mierda.” 
(“Molloy”, Beckett)






...Y sin embargo, seguimos besándonos. 
Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
Las lágrimas se mezclaban con la saliva.
Nos dio igual por un rato. 
Más tarde nos resultó desagradable.


...Y empezamos a llorar más fuerte.
Y nuestras lágrimas se mezclaron entre ellas, como acostumbramos a mezclar nuestra saliva a nuestro antojo.








Pensamos que quizás deberíamos follar para mezclar más fluidos y que no fueran sólo las lágrimas o la saliva.


...Y follamos mientras llorábamos cada vez más. 
Y nuestro sabor se hizo cada vez más insoportable.
Y sin embargo, dejamos de besarnos. Como se paran las cosas que no tienen mucho sentido.


Pero tampoco tienen sentido las alcachofas moradas, ni que me regales semillas en lugar de un buen libro, una película o un disco.


Y todo se reduce a que estoy, exactamente, donde quiero estar...


Besos





B.S.O.: Strawerry fields forever (The Beatles)


Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!