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lunes, 29 de octubre de 2012

El fin de los tiempos: Sandy llega a Nueva York, el tercer aniversario de cabezadeavestruz y los cuatro jinetes de apocalipsis que no me dejan ver la luna.




No te lo he dicho. 

No lo puedes saber. 

Pero es el momento de informarte de ello antes de que salga en las noticias y no te enteres de primera mano:
Estoy en Nueva York. 







He decidido instalarme allí con los amigos que tengo en el Meatpacking, en ese pequeño apartamento de artistas con ínfulas de grandeza a los que tanto detesto, pero a los que tanto necesito ahora mismo. 

Son extraños. Viven en Nueva York, la mejor ciudad del mundo, pero sueñan con vivir cerca de ti, en el campo.

Yo he venido a cerrar una etapa aquí. No se me ocurría mejor lugar. Bueno sí: Me encantaría pasar estos días en el Edificio Dakota, con una habitación que tuviera ventanas que den a Central Park. Pero no. No se puede pedir todo. Si eres un poco asocial y nunca has trabajado bien las relaciones sociales, es difícil encontrar a gente cuando realmente la necesitas. Y no conozco a nadie que me pueda conseguir eso ahora mismo.

He llegado a Nueva York, a Manhattan, a pasar el cambio de ciclo. 

cabezadeavestruz cumple 3 años y no se me ha ocurrido mejor sitio donde retirarme a pensar, a analizar con fuerza el futuro y decidir si seguimos con esta película o la cerramos definitivamente. Estando a sólo 97 años de nuestro Primer Centenario, da un poco de pena no tener claro el futuro por falta de esplendor y exquisitez.

Las onomásticas siempre dan pena. Hay a quienes les da fuerza. A mí me recuerdan al Apocalipsis. Creo que mi actividad habitual de mirar la luna se va a ver interrumpida en cualquier momento por la irrupción en el cielo de cuatro jinetes que vengan a acabar con toda esta farsa.




Llega el cuarto año de cabezadeavestruz este martes. El año 52 D.D. comienza el 30 de Octubre. Llega a Nueva York el huracán Sandy. Y tengo un amigo al que le gusta las Sandys. Cuatro años, cuatro jinetes, la infame costumbre de tomar cerveza con limón y de repente me veo atrapada aquí, en un pequeño apartamento del Meatpacking neoyorkino, sin tiempo para acumular víveres ni estímulos vitales. El metro ya ha cerrado. Tus ojos también. Y yo no encuentro la luna porque hay cuatro jinetes que irrumpen en el cielo y vienen directos hacia mí.

¿Qué puedo hacer en la ciudad del mundo donde todo es posible?

Me he comprado una caja negra donde guardar todo aquello que quiero salvar de Sandy y de mí mismo. Un día me preguntaron qué tres cosas me llevaría a una isla desierta y me echaron por pesada. Me he comprado una caja más grande de lo que planean y voy a meterlo todo ahí:




El momento en el que vi en tus ojos la certeza de que íbamos a hacer el amor. 
Una pista de video con el momento en el que José Sacristán le dice a María Valverde completamente desnudos, en el baño donde se han quedado encerrados en “Madrid 1987” aquello tan maravillosamente trágico de “No olvides que la vida es el sabotaje perfecto de los sueños”
El turismo como primer y principal motor del productor interior bruto de mi corazón.
La conciencia de la estupidez de todo lo que me rodea en el momento en el que descubrí que la palabra usada para dar nombre a la fobia a las palabras grandes es “hipopotomonstroesquipedaliofobia”
La chusta del porro que me arrojó a la cara y guardé el día que le acosé Calamaro.
Los besos espontáneos y no pedidos-
El día que creí ser Frank Sinatra y las hojas de la agenda que dicen que volveré a creerlo.
Tu capacidad de soñar por muchas pesadillas que te provoque.
Un curso por fascículos para aprender a bailar como Ian Curtis o a moverme como Daniel Day Lewis cuando en “En el nombre del padre” pinchan en la jukebox de aquel pub inglés “Like a Rolling Stone” al inicio de todo o a estremecerme como Iván Ferreiro cantando M.
La impresión de tu cara cuando me puse el disfraz de Catwoman y lo difícil que te resultó quitármelo cuando decidiste que me ibas a follar.
El recibo del pago de la entrada del globo que terminaré de comprar e inflaré cuando todo esto pase y con el que te llevaré a ver el mundo desde arriba, como debe verse.
La seguridad que tienen muchos de que algún día conseguiré integrarme en este raro mundo y que no me resultará una traición a mis principios metida en una cajita metálica de bombones sin azúcar.
Los ojos del mejor David Bowie padeciendo heterocromía.
Sentir que hay quien me quiere y admira más que a Cristiano Ronaldo, aunque no sea lo normal y no se pueda decir en público. Sobre todo que me admira. Fundamentalmente que me quiere. Más.




Ser consciente que si alguna vez empuño una pistola y disparo a alguien, será en el estómago porque las películas me enseñaron que es la peor forma en que puede morir.
La nueva película de Gonzalo Suarez. La que sea, la que venga. Y todas las demás.
La forma que dices “Buenos días” cuando realmente siento que te lo parecen porque es lo primero que dices ese día.
Esa canción que elegiría si me obligaran a ser la única que voy a escuchar una y otra vez hasta que me muera. Esa canción que existe pero que no sé cuál es ahora mismo porque es Lunes y Sandy amenaza con acabar con todo, como el final del tercer año de cabezadeavestruz le ha dado alimento a los caballos en los que vienen montados los cuatro jinetes del apocalipsis, recordando que el cuatro existe pero no tiene porqué llegar.
Saber que cada día nuevo puede y debe ser mejor que el que se va.
Los planos del museo que voy a construir en el Village, aprovechando las donaciones de todos los locales neoyorquinos que conservan ceniceros que ya no valen para nada desde que no se puede fumar en ningún sitio.
Una libreta llena de poemas olvidados, que por muchas páginas que pasen no se acaben nunca y me pueda pasar la eternidad leyéndote uno cada noche mientras soplas tu tazón de sopa caliente antes de ir a dormir, aunque no sea conmigo.
La ilusión de despertarte una mañana no muy lejana y que lo primero que vean tus ojos sea mi pelo mojado por el mar y sonrías al oler el salitre.
Mi capacidad innata de procrastinar sin sentirme culpable.
Mi ejemplar de la primera edición del Ulises de Joyce en Portugués dedicado a mí con otro nombre por Enrique Vila Matas.
Los momentos en los que me dicen todo sin decírmelo y a nadie nos importa porque sabemos que existen, guardados en una caja de 90 gramos de Marlboro de liar que aún huele a American Way of Life.
Cuando te acuestas conmigo porque quieres hacer un trío con mi presencia y con la persona en la que piensas cuando estás conmigo.
La filmografía completa de Woody Allen. ¿Completa? Sí, completa. Las obras maestras lucen más cuando se tienen en cuenta las películas menos buenas. 
Maribel Verdú.
La respuesta correcta a la pregunta de ¿Para qué he nacido? Detrás de la parte gris de un rasca y gana de una tómbola ambulante. 
Que odies los gatos pero te encante ronronear rozándote con mi cuerpo.

La sensación de no poder escribir bien porque sólo pienso en ti...

Escribir cosas maravillosas fuera de mi alcance porque sólo pienso en ti...


Que siga debiéndote un cuento.





Y, sobre todo, que alguien alguna vez, y para eso tengo que empezar a preparar el cuarto año, mi segunda novela, mi tercera operación corporal, mi enésimo afeitado… Me diga a la manera de Charles Baudelaire “Me has dado tu barro y yo lo he convertido en oro”…

Cuando Sandy llegue aquí a Nueva York, se acabe el tercer año de cabezadeavestruz, entremos en el año 52 Después de Diego, y el ambiente sea irrespirable, no me quedará más que confiar que todo eso que he metido en el refugio antihuracanes y todo lo que no recuerdo ahora mismo, se mantenga seco y seguro, y el aire que deshace mi moño sean tus dedos cuando salimos a buscar por las calles bajo la lluvia a Holly Golightly para que nos cante Moon River bailando bajo la lluvia de una puta vez…




martes, 2 de marzo de 2010

Obsesiones y Parafilias (Volumen 3 BIS): Escribir Poesía



O poeta é um fingidor.

Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente
(Pessoa)

Me machaca. Me destroza el ánimo. Me desespera. Me irrita hasta la locura. Me exaspera. Me angustia. Me bloquea. Me duele. Me pesa. Me obsesiona. Me idiotiza. Me hace vulnerable.
No sé escribir poesía. Ni siquiera para ti. No sé escribir poesía. Ni siquiera mala poesía.
Una de las cosas más dignas que hacer en esta vida sin metas en la que vivo podría ser escribir poesía. Pero no sé. Tengo amigos que sí saben. Y saben hacerlo muy bien. Pero yo no. Para hacer algo tienes que intentarlo, tienes que poner todos tus sentidos en ello. Tienes que esforzarte, tienes que trabajártelo. Pero sobre todo tienes que querer hacerlo.

Yo quiero escribir poesía, pero no sé. Puede parecer una cuestión menor. Puede parecer la rabieta de un niño mimado, pero quiero escribir poesía. No quiero ser un poeta, me conformo con
escribir poesía (aunque parezca lo mismo, no tiene casi nada que ver). Me encanta la poesía. Me emociona la poesía. Me turba, me inquieta, me relaja, me hace volar, me hacer vivir la buena poesía… ¡Cómo me gustaría saber escribirla!

Me gustaría embriagar con “El Vino de los Amantes” pero se me adel
antó Baudelaire o realizar un “Inventario de lugares propicios al amor” pero ya lo hizo Ángel González.
Creo que una brizna de hierba no es inferior a nada, pero no soy, ni nunca seré Walt Whitman. Recito “Poeta en Nueva York” como si de un padrenuestro se tratara, pero quiero escribir mi propia poesía.

No necesito que sea especialmente buena (¿Quién dice si la poesía es buena o mala?), no necesito que sea espacialmente mala. Sólo necesito escribir poesía. Y no sé hacerlo. Y no tengo esperanzas en que en el futuro sepa hacerlo. Quizás necesite pasar una "Temporada en el Infierno" con Rimbaud.



Quizás necesite lanzarme con William Blake al Camino del Exceso para llegar al Palacio de la Sabiduría. Quizás si supiera escribir poesía podría disimular muchas cosas de mí que no me gustan. Podría decirte a las claras, y no en palabras de Panero, que no es tu sexo lo que en tu sexo busco sino ensuciar tu alma, pero me atormento oyendo a Byron susurrarme al oído aquello de hubo un tiempo ¿Recuerdas?, e inevitablemente me viene a la cabeza que No volveré a ser joven y me dejo llevar por Gil de Biedma:


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante

Y siento que mi tiempo se acaba aunque me queden tantas cosas por ver, y sobre todo por escribir. Y me apodero de Alberti para lamentar que nunca vi Granada, a pesar de que se apodere de mí desde crío Espronceda con su "Canción del Pirata" y crea

Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.

Quiero escribir poesía. Quiero escribir poesía que hable de ti. Quiero escribirle un soneto a un ignoto Dios que me desprecia por el tipo de vida que llevo. Quiero escribir poesía que cante la belleza de una chica de pelo dorado a la que nunca llegaré a poseer. O a una Niña morena y ágil, pero ya me apropiaría de Neruda, y no me gustaría besarte en la boca porque

Me gusta cuando callas porque estás como ausente,

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
Y parece que un beso te cerrara la boca.

Y aún así mi obsesión es masajearte con mis palabras. Llegar a fundirme en tu cuerpo con los versos acertados. Hacerte sonreír líricamente para llevarte al llanto sin solución de continuidad. Alejarnos juntos de lugares comunes que me recuerden que no sé escribir poesía. Para luego despertarme al día siguiente, y aún entre las sábanas susurrarte al corazón que

Soñé contigo esta noche:
Te desfallecías de mil maneras
Y murmurabas tantas cosas...
Y yo, así como se saborea una fruta
Te besaba con toda la boca
Un poco por todas partes, monte, valle, llanura.

Aunque me tenga que servir de Verlaine. Seguramente sea lo más fácil. No obsesionarme con querer escribir poesía. Es posible que toda ya esté escrita, y yo haya nacido para utilizarla sin más (y sin menos). Para usar el verso del maestro para llegar a ti, sin preocuparme de que sea lo suficientemente perfecto para merecer llamarse poesía. ¡Oh capitán, mi capitán! Me dirás, fantaseando con que sea yo quien te escribe los poemas cuando lo más bello que puedo hacer por ti es vigilar tus zapatos en primera línea de playa cuanto tú te sumerges en el mar. Y cuando te falle, volver a la infancia y recurrir a Darío para ofrecerte mi más bella "Sonatina" y elogiar tu tristeza y tus suspiros, aunque lo que me obsesione realmente sea tu boca de fresa. Quiero cantar al mundo que sólo me alimento de poesía. Que la poesía me sirve para ser quien siempre quise ser. Que poesía soy yo:

- Cuando quieras hablar en serio conmigo, a lo mejor ya es tarde, y ni siquiera habrás aprendido entonces a escribir poesía... Eso es un golpe bajo... Tú te lo has buscado Yo me lo he buscado…

A fin de cuentas no soy más que un humilde seguidor de Luis Chamizo y “El Miajón de los Castúos”: Y sus dirá tamién cómo palramos, los hijos d'estas tierras, porqu'icimos asina: jierro, jumo y la jacha y el jigo y la jiguera.

Pero nunca nadie dijo que Chamizo y Dylan no estuvieran conectados


Princess on the steeple
and all the pretty people
They're drinkin', thinkin' that they got it made
Exchanging all kinds of precious gifts and things
But you'd better lift your diamond ring,
you'd better pawn it babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags
and the language that he used
Go to him now, he calls you,
you can't refuse
When you got nothing,
you got nothing to lose
You're invisible now,
you got no secrets to conceal.


Ellos son así. Ellos saben escribir poesía. Yo ni siquiera puedo intentarlo sin rubor. Pero me han acercado a ti. Me han prestado sus palabras, me han donado sus pasiones. Me han enseñado a sentir, me han ayudado a volar. Si algún día me acerco a ti, se lo debo a ellos. A ellos, que me recuerdan todos los días que merece la pena vivir por escuchar su poesía. Aunque yo no sepa escribirla, aunque no pueda escribirla, aunque no quiera escribirla.

A ellos, y a David, y a Andreas, y a Fernando, y a Ulises y a tantos otros que se acercaron a mí con una poesía, aunque sospechen que yo no sé escribirlas. ¡Cabrones! (Gracias)


E os que lêem o que escreve,
Na dor lida sentem bem,
Não as duas que ele teve,
Mas só a que eles não têm.
(Pessoa)


Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!