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martes, 14 de abril de 2020

Cuentos de la cuarentena (Volumen 15): Los pequeños detalles del principio o el final de algo.


Cada día es una suma de pequeños detalles. Detalles que deciden. Deciden si todo esto nos da la sensación de estar en medio del principio o del final de algo. Es una sensación generalizada, por lo que me cuentan desde fuera de mi cueva. No son más que detalles. Pequeños detalles. Pero nuestra vida es tal como es por esos pequeños detalles. Pequeños en general, pero grandes en lo particular. 



Como el pequeño detalle de que Lucía Lapiedra pasara a llamarse Míriam Sánchez. El pequeño detalle de un cambio de nombre, el gran detalle de la retirada de una estrella del porno. El pequeño detalle de poner una raya en un sitio u otro que condiciona la visión general de la obra. Con cuatro rayas Picasso dibuja un culo perfecto. Mal colocadas quedarían como el culo. No perfectas. Ni como un pequeño detalle. Como ese detalle que hizo que no acercara mis labios a los tuyos cuando tuve que hacerlo. Pequeños detalles que fueron el principio o el final de algo. Como cada día. Ahora nos hemos quedado perdidos en la mitad. 

La suma de los pequeños detalles que dan como resultado un culo perfecto, el final de una estrella del porno, los labios que no se acercaron cuando tuvieron que hacerlo, o la mitad del principio o el final de lo que estemos viviendo.





martes, 8 de febrero de 2011

POST Número 100: Por el culo te la h…

Ayer pensaba en secuestrar un autobús y obligarles a todos a desnudarse mientras suena Cadena Dial en la radio a todo volumen, y recorrer así tu ciudad para enseñarte mi ocurrencia y que te enamores de mí. 

Algunos minutos más tarde pensé que quizás fuera ilegal y que me podría traer problemas.

Nunca quise tener problemas con la justicia, a pesar de la cantidad de cosas ilegales que me gustan. También me encantas tú y no por eso quiere que me des problemas. Hay veces que no llego a comprender nada, pero quiero que me entiendas. 
Pero sin tener problemas. 
Ni con la justicia ni contigo.



Quiero hacerme millonario para comprar la Torre Eiffel.
Quiero desguazarla, fundirla y moldear un osito de Tous con todo el material.
Quiero regalarte el osito aunque no te quepa en casa.
Quiero ser millonario para que extravagancias como ésta sean elogiadas por pelotas despreciables a los que solo interese por mi dinero.
Quiero que desguazar la Torre Eiffel y moldear un osito de Tous con sus hierros sea considerado un acto de amor.
Quiero amarte.
Quiero.

El autobusero dice que no va a sintonizar Cadena Dial por mucho que le insista. De que se desnuden los pasajeros ni siquiera se me ha ocurrido hablarle. Y menos aún de que me haga una gira por tu ciudad para que te enamores de mí.
Ni siquiera le he dicho que este va a ser el post número 100 de cabezadeavestruz.
Ni siquiera me conoce.
Ni siquiera me ama…

(El Maestro quiere que pinches AQUÍ para ver el mensaje...)


Ha sido más fácil pedirle a Bob Dylan que diga lo que yo ya no puedo decir:

Gracias por estar, ser, leer, comentar, apoyar, animar, sonreír, ofrecerme sexo de gratitud, copiarme, invitarme a copas, reñirme, citarme, alentarme, recomendarme…

En resumen: cabezadeavestruz ha llegado hasta aquí por tu culpa, no lo olvides. Y amenaza con seguir adelante a poco que tú sigas ahí.

Besitos para ellos y abrazos para ellas...


Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!