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sábado, 30 de marzo de 2019

Esta noche pierdo la hora que gané cuando te vi aquella noche...




Esta noche pierdo la hora que gané cuando te vi aquella noche.

Cambian la hora. Cambiamos la hora. Dicen que nos quitan una. En las noticias avisan de que tenemos una hora menos para dormir. Mis amigos, en cambio, piensan que tenemos una hora menos para emborracharnos. Las redes sociales se inundan de gente que lamenta que esta noche van a perder una hora.

Yo no.

Creo que no voy a perder una hora porque no la he tenido nunca. Porque esa hora que desaparece, en realidad, no existe.

Yo no voy a perder una hora.

Sé que me gusta pensar que gané una hora en el cambio anterior. El bueno. El que la gente valora porque ganas una hora. Cuando dicen en los informativos que tenemos una hora más para dormir. En el que mis amigos dicen que nos vamos a emborrachar al nivel de una hora más. En octubre se inundaron las redes sociales de gente que celebraba que esa noche iban a ganar una hora.

Yo no gané nada.

Esta noche me gustaría recordar, si no quitaran la hora que desaparece, que aquella noche de octubre aprovechamos la hora que no existía para estar juntos sin que nadie se enterara.

Ni siquiera nosotras. Que no existimos ni nos conocemos.

Como esta noche.

Esta noche pierdo la hora que gané cuando te vi aquella noche...








jueves, 8 de octubre de 2015

De Premios Nobel de Literatura, señales y cambios


Hoy han dado el Premio Nobel de Literatura. Hoy es este típico día en el que me gustaría ser otra persona. A algunos les cuento que me gustaría ser a quién le dan el Premio Nobel, pero yo sé que hoy, como tantos otros días, me gustaría ser el tío al que te estás follando porque no soy lo suficientemente bueno para ti.




Me pasa todos los días. Me cambiaría por él. Aunque lo deteste simplemente por hacer lo que hace. Aunque tú también lo detestes pero no lo sepas. Porque es el que está donde yo querría estar y no puedo porque no soy lo suficientemente bueno para ti.

Me pasa hasta cuando no me tiene que pasar. Me pasa cuando entro a una entrevista de trabajo. Cuando digo que soy bueno para hacerlo, el mejor que pueden encontrar y miro al entrevistador pensando si aunque lo deteste él también podría meterse en tu cama porque yo no soy lo suficientemente bueno para ti.

Ya le llamaremos, me dice con una falsa sonrisa. Ya llamaremos al que se está follando porque tú no eres suficientemente bueno para ella, quiere decirme, pero no lo dice. Y salgo ilusionado y con una sonrisa, y por un instante todo cuadra. Estoy en Moratalaz y cuando me pongo los cascos, aleatoriamente suena como primera canción “En la soleada tarde de domingo en un parque de Moratalaz” de La Cabra Mecánica. Tiene que ser una señal.

Avanza la canción y la señal está en la letra: “Córtate el pelo y búscate un trabajo”. Y sé que me tengo que cortar el pelo como a ti no te gustaría que lo hiciera. Pero da igual, porque me gustaría ser esa persona, cortándome el pelo o no, a la que te estás follando porque yo no soy lo suficientemente bueno para ti.

Hoy han dado el Premio Nobel de Literatura. Hoy es este típico día en el que me gustaría ser otra persona. A algunos les cuento que me gustaría ser a quién le dan el Premio Nobel, pero yo sé que hoy, como estos últimos días, estoy más cerca de estar muy lejos. Estoy a punto de salir por piernas para no tener que estar pensando constantemente que me gustaría ser el tío al que te estás follando porque no soy lo suficientemente bueno para ti.




Lo que no me gustaría ser hoy es Murakami. Ese no es lo suficientemente bueno para ti ni para el Nobel de Literatura. Y a ambos os entiendo en este caso. Al menos en este caso...









martes, 15 de junio de 2010

Cambio de Planes:



Ha pasado el día y no te he llamado.


Sé que te sonará a excusa fácil, pero hay días en los que las cosas no salen como a uno le gustaría.
No puedo decir que haya tenido cosas mejores que hacer, simplemente, no me he atrevido.
Sabes que no me gusta el teléfono, pero también sabes que te añoro.
Pasará el tiempo y seguiré echándote en falta, aunque no te llame. 


Quiero que estés orgullosa de mí, aunque hay días en los que las cosas no salen como a uno le gustaría.


Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!