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viernes, 3 de agosto de 2012

200: Carta mojada



Mi querida BEATRIZ:

Sí, ya lo sé. Hace mucho que no te escribo. 

Créeme si te digo que no es del todo cierto. 

Hace mucho que no recibes cartas mías, pero no hace tanto que te escribo. Te escribo constantemente. No puedo evitarlo, deberías saberlo. Otra historia es que me leas o no…

Te remito las siguientes palabras para contarte algo. Intuyo que es un momento en el que te vendrá bien saber de mí, y aquí me tienes. En letras, signos de puntuación y espacios. 

Muchos espacios…



HOY he vuelto a cantar en la ducha. De repente, me he sentido bien, y tras enjabonarme el pecho, me he arrancado por Bowie. ¿Recuerdas cuántas duchas nos hemos dado juntas? ¿Recuerdas lo que te gustaba que te enjabonara la espalda? 

HOY he vuelto a ducharme pensando en ti. Lo hago muchas veces. Adoro ducharme pensando en ti. La prisa y la urgencia del día a día hacen que a menudo se me olvide y me duche de manera rutinaria y rápida. Pero sabes que siempre me ha encantado mandar a tomar por culo todas esas recomendaciones sobre el ahorro de agua y disfrutar de la limpieza de tu cuerpo en contacto con el mío bajo el chorro a la temperatura ideal que nos provoca tantas sensaciones. 

Aquel jabón con olor a lavanda. Aquel enjabonar nuestros pelos rebeldes con la parsimonia de la mejor peluquería mientras nuestros pechos se rozan tímidamente, sin prisa. Ese temblar de piernas cuando nos tocamos un poco más intensamente. Esa agua recorriendo nuestras espaldas. Esa cara de intimidad que nos salía.

HOY he vuelto a cantar en la ducha. De repente, me he sentido bien, y tras enjabonarme el pecho, he cantado Heroes. ¿Recuerdas cuántas duchas nos hemos dado juntas? ¿Recuerdas lo que te gustaba que te enjabonara la espalda? 

Te lo quería contar, porque me gusta recordar el día que me dijiste que de mampara para adentro, todo era nuestro y nadie podía quitarnos esos instantes. 

NUNCA.

¿Recuerdas cuando me decías al oído que podíamos ser héroes, sólo por un día?

HOY la he cantado sola en la ducha. No he sentido tu boca susurrando, pegada a mí, pero he notado que estabas aquí. Bajo el agua a nuestra temperatura ideal.

HOY he salido sucia de la ducha. Más sucia que nunca. Tú sabes bien por qué.



Besos, te quiere, SIEMPRE,

CHRIS




B.S.O.:  Heroes (David Bowie)

B.S.O. (Bonus track porque sí...): Querida Beatriz (Pablo Carbonell)

martes, 24 de julio de 2012

24 de Julio: Santa Christina




Quizás para muchos es un día más. 

Seguramente para ti no lo sea, o eso quiero pensar.



Hoy tengo millones de motivos para ser un poco más feliz. El aura y la protección de Santa Christina (Sí, para mí todas las Cristinas, Cris o similares serán siempre y por siempre con “h”) han hecho del día, un buen día.

Todo ha sido redondo el día de Santa Christina. Y no me refiero al placer que pueda suponer despertarse casi a las diez, quedarse en la cama más de tres cuartos de hora, que haga una buena mañana, desayunar en el bar, leer en el Marca que se ha lesionado el niñato, acordarme de ti sin dejar que pasara ni un rato, tomar unas cañas, reírme con vosotros, leer tebeos de Mauro Entrialgo que casi ni recuerdo, ver en la tele un gol increíble de Mendieta, no saber conducir una moto, ir a los bares de casi siempre, que haga un poco de frío, tener un Erik con el que estar hasta las seis metiéndome cuatro millones de rayas…

Y no poder dormir, como siempre me pasa.

Hoy es Santa Christina y he tenido un día muy feliz. Por si fuera poco, tus días y tus sonrisas son cada vez más luminosos, lo que aumenta mi felicidad.

He recordado aquella Christina que nunca entristecía y he vuelto a sonreír:
("El Párpado del Puercoespín", pág. 55)



Hoy me han dado más tiempo para seguir pasando por aquí y para seguir siendo feliz, aunque haya sido gracias a picapleitos y demás.

Hace mucho tiempo escribí un libro al cual cada vez me da más vergüenza volver. Hoy Santa Christina me deja hacerlo y eso también me hace feliz.

Hoy es Santa Christina y tú eres más feliz que hace unos días. 

Y sólo Dios (y quizás, Santa Christina) sabe lo que vale eso para mí…


¡¡Besos, Chris!! 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hola Carlos, soy tú (Enlace patrocinado por Burger King):



Christina veía mucho la tele. En eso nos parecíamos mucho. Teníamos gustos comunes y ver la tele compulsivamente era uno de ellos. No solíamos hacerlo nunca juntos y eso enriquecía nuestras conversaciones porque siempre, al encontrarnos, contábamos las cosas distintas que habíamos visto cada uno. Después (Incluso alguna vez antes, o durante) follábamos, pero eso no viene a cuento, aunque fuera otro de nuestros gustos comunes. A ella no le gustaba hacerlo viendo la tele, y yo lo tenía que hacer solo y cuando ponían porno. 
Pero ya he dicho que no viene a cuento. 
Me hablaba de un anuncio que había tocado su moral. Contaba que alguien desde el 2011 llamaba a 1981 para explicar a un Carlos que era él mismo 30 años antes, cómo le iba a ir la vida y de qué debía y no, preocuparse. Era de una marca de hamburguesas que no entraba en nuestros gustos comunes. 
Pero eso tampoco viene a cuento.

Esta es la historia que Christina me contó un día de lluvia después de follar (O antes... O durante, no estoy seguro):



Imagina a Carlos en el 2011. Imagina lo que pasa por su cabeza:
Ayer quise llamarme a mí mismo. Quise llamar a mi yo de hace un montón de años, pero me dio vergüenza. No quería contarle que no tenía futuro, que él iba a convertirse en yo en unos años, y que el resultado no le iba a gustar, no iba a cumplir sus expectativas.

Imagina a Carlos en el 1981. Imagina lo que pasa por su cabeza:
Ayer quise llamarme a mí mismo. Quise llamar a mi yo de dentro de un montón de años, pero me dio vergüenza. No quería contarle que lo sentía, que lo que él era por mi culpa no tenía ya remedio, y que no pensaba hacer nada para remediarlo. Es triste, pero sé que el resultado no me va a gustar, no se cumplirán mis expectativas porque no tengo ningunas.

Imagina a otra Christina (Atemporal, como todas tus Christinas). Te voy a decir lo que pasaría por su cabeza:
Ayer quise llamar al Carlos de 2011. Quise llamarlo para que no se preocupe. Él sabe que lo sigo queriendo y que siempre lo querré. Que todos los errores que cometió desde que era el Carlos de 1981 y me anhelaba sin saber muy bien porqué, hasta llegar al Carlos de 2011 que por fin ha comprendido que soy Christina y que siempre lo seré haga lo que haga, son propios de alguien como él. De alguien enamorado de mí. De alguien que no sabe que está enamorado de mí, pero que sabe, y cada vez más, que soy Chrsitina y que siempre lo seré, haga lo que haga.

Mañana querré llamar al Carlos de 1981. Querré llamarlo para que no se preocupe. Es lógico que en su incipiente pubertad mal llevada, le ponga nervioso ver que no llega a tenerme como él quisiera, aunque aún no sepa cómo quiere quererme ni para qué. El fuego interno que brota cuando me ve es más importante que cualquier otro picor propio de la edad. Él aún no lo sabe, pero tengo que decirle que estoy ahí y que soy yo. Que siempre lo seré, pero que no soy suya, aunque sus anhelos puedan pasar por conquistarme para siempre.

Imagina que te llamo a cobro revertido. A 1981, a 2011 o a 2027. A cuándo quieras cogerme el teléfono. Te diré que soy yo. Me reconocerás. 
Y todo será como en todos los anuncios de perfumes: Todo será críptico pero envuelto de sensualidad. Todo será sensual pero tan críptico que no lo comprenderás.

Y sabrás que esa es mi esencia. 

Ese es mi perfume: Críptico y sensual, sensual y críptico. Eso es tu Christina. Y sólo tú lo comprendes, aunque sea 2027, 2011 o 1981. 




Christina veía mucho la tele. Me contó una historia porque había visto un anuncio que había tocado su moral y acabó tocando la mía.

No necesito ver el anuncio para entenderla. Yo no me llamo Carlos y a mí en la tele me gusta más el porno que los anuncios. 

Christina estará ahí siempre recordándome que no puedo esperar su llamada porque esas cosas sólo pasan en los anuncios. Y yo me olvidaré de creer que moriré por cualquier causa perdida que no sea ella. Mis sueños se limitarán a sobrevivir. Comiendo hamburguesas del Mc Donald's. 

Aunque a ninguno de los dos nos guste… 



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