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jueves, 29 de octubre de 2015

VI Aniversario: De músicas, narcisos, muertes y quereres

Pues no. El sexto año no ha tenido mucha música, para qué engañarnos. Pero hay una lista de VI Aniversario. Esta es la música que ha pasado por cabezadeavestruz este año 6 (54 D.D.):





Hoy es San Narciso. Tampoco es que sea relevante, pero aquello de Narciso o el narcisismo siempre ha sido un motor importante para que esto siga vivo. Por muchas muertes que haya alrededor. Por mucho que uno muera un poco a veces. Porque “Una de las ventajas de estar muerto es que todos te quieren”. Y da gusto que, llegando la fecha, el día de inicio de cabezadeavestruz 7.0, el año 55 D.D. (Después de Diego), también llegan los muertos, las calaveras y los diablitos a mi querida Oaxaca. Y mi buen hermano en la distancia (y en la cercanía) Don Gilomeno me regala una calaverita con todo el amor y el cariño, muy bien recibido en momentos como este. GRACIAS, ARTISTA:

Fer muy cojonudo a la muerte le exigía, 
que se lo llevase de una vez al campo santo,
pues en esta vida ya no daba para tanto,
Y de su presencia ya nadie prescindía.

La muerte sílfide dijo entonces los grandes así mueren,
Y la ventaja de estar muerto es que todos te quieren.

Yo no suelo concederles a todos el favor,
De llevarlos desde antes a la presencia del Señor.

Pero en complacencia a tu vida pondré fin;
Por que quiero que me leas "el párpado del puercoespin"

¡Probresito de mi compi, ese güey de Badajoz!
Ya no escribe mas el grande cabeza de avestruz.

Todo mundo llora y reprocha cual saeta,
¿Donde están los versos que me escribías cuando eras poeta?”



Y en estas, con el corazón encogido, emocionado por sentir cariño de él y de much@s que sabéis quiénes sois y que estáis ahí, como me gusta que sea, en otro acto más del narcisismo habitual por estos lares, me congratulo de no escuchar eco cada vez que paso por aquí y quiero decirles algo. Y ya van seis años... ¡GRACIAS!


B.S.O.: "Canción del Eco" (Christina Rosenvinge).






lunes, 5 de mayo de 2014

Crónicas del aftersun (O el enésimo sueño en el que vi cómo Mario Benedetti ponía aftersun a Nacho Vegas)




Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo, ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos”

Mario Benedetti)


No soy un buen deportista. 

Mi cuerpo, del que tanto hablas a veces y al que tanto te aferras cuando estamos cerca, puede dar buena fe de ello. No me gusta perder. Ni siquiera sé comportarme en las victorias. Supongo que soy un simple jugador, pero quiero que el juego siga reglas que no tengo escritas. Soy un jugador al que le gusta cambiar las reglas a su antojo cuando sospecha que el desarrollo del juego no le convence del todo, o siente la amenaza de la derrota o de un final no esperado. Aquello de “en mi casa jugamos así”, pero fascinado por el tablero de juego que representa tu cuerpo. Me aterra pensar que disfruto tanto tu presencia porque siento pavor y un miedo infinito con tus ausencias.

No quiero vivir con miedo. Aunque ese miedo sea irracional. Ese miedo que te empeñas en convencerme de que no existe. Pero que es inevitable que lo sufra. Está en mi naturaleza, pero sobre todo es por la tuya.





Yo me pregunté a mí mismo,
sólo a un paso del abismo,
cómo voy a vivir
cuando te canses de mí”

Nacho Vegas)


Miedo a que te olvides de mí. Miedo de que me cambies por algo. Por una fascinación. Por un amor de verano. Por un calentón estival.
Por alguien que te comprenda mejor que yo (Aunque sabes que eso no existe).
Por algo que tenga una polla más grande que la mía (Aunque sabes que eso no es tan importante).
Por alguien que huela mejor que yo (Aunque sabes que mi olor es mío y los sucedáneos sólo son eso, sucedáneos).
Por alguien que folle mejor que yo (Aunque sabes que yo follo como tú quieres que te folle).
Por alguien que te recuerde que eres tú (Aunque sabes que conmigo puedes ser más tú que con nadie).
Por algo que ni siquiera tú te explicas (Aunque las explicaciones a mí siempre me han parecido excusas condescendientes).
Por algo que es lo que tú necesitas (Aunque nunca sepas lo que necesitas, sólo lo que no necesitas y que a veces se mezclan sin pudor, para discriminarlo en la resaca del día siguiente).
Por no estar en el momento adecuado en el sitio adecuado (Aunque nunca sepas dónde vas a estar al minuto siguiente).


(Storm Thorgerson)


Entiendo que no soy lo mejor que puedes encontrar. Pero sí lo seré siempre. Soy un corredor de fondo. Cuando todos se cansan, allí sigo yo, a mi ritmo. Al ritmo que tú me marcaste aunque ahora te canse mi falta de reprís. Te fascinan y te fascinarán siempre todos los velocistas pero, por mucho que te engañes, no llegarán al segundo kilómetro siendo los mismos. Están concebidos para brillar en la distancia corta, para fascinar con sus relámpagos de velocidad, con su imponente planta de pasada fugaz. Y ese es tu punto flaco. Los ves una y otra vez y siempre piensas que van a ser los maratonianos que esperas. Que esa chispa y explosión se puede mantener toda la distancia que tu quieres. Pero cuando pasan 400, 800 o 1500 metros ya no son así. Pero vuelves a caer una y otra vez. Los ves en los tacos de salida tan musculosos y bien formados. Tan perfectamente esculpidos para tus antojos. Tan máquinas engrasadas... Que crees que son así siempre. 

Y lo piensas una y otra vez. Y vuelves a caer cuando la carrera se alarga. Y miras atrás y allí sigo yo, corriendo a mi ritmo. Como el corredor de fondo que disimula sus carencias como atleta.

No soy un atleta. No soy un velocista. No soy siquiera un deportista. Pero puedo correr (o por lo menos andar) mundos por ti. Aunque tú te alejes de cuando en cuando en los brazos de fascinantes atletas musculados que seguramente hagan más trampas que yo… 

Aunque tú todavía no lo sabes…
Y cuando lo sabes, miras atrás…
Y encuentras al que se come mundos por ti…





B.S.O.: Cuando te canses de mí (Nacho Vegas)




miércoles, 9 de marzo de 2011

Miradas Perdidas


Perdí unos ojos. 
Los dejé escapar, aunque sigo viendo esa mirada.



Ayer te vi. 
Nunca antes te había visto, aunque siempre te había imaginado. 
Como siempre, no fui yo delante de ti. 
No sé si te hubiera gustado que fuera yo delante de ti, 
pero no fui capaz. 
A veces es difícil estar a la altura 
de lo que se espera de una.
Y más, contigo.

Me miras y sé que es lo mejor que puedo sentir. 
Pero yo nunca he sabido mirarte. 
Al menos delante tuya. 
Al menos cuando sé que me estás mirando. 
Ni siquiera cuando siento que me estás mirando.
Es tanto lo que sé de ti, 
que me da miedo mirarte 
por lo mucho que sabes 
tú de mí.

A veces me derrumbo y siento 
que no merezco tus miradas. 
Estoy hundido y sé que no volverás a mirarme igual. 
Te has cansado de ver mi mirada perdida. 
Has dejado de mirarme porque yo no te miraba a ti.


Y duele haberlas tenido sin merecerlas.
Y duele haberlas perdido por no comprenderlas.
Y duele haberlas olvidado por no cuidarlas.
Y duele haberlas perdido por no mirarlas.
Y duele darse cuenta cuando ya no tiene remedio.



- ¿Te he has dado cuenta de que casi nunca miro a los ojos? 
- Sí. Es imposible no darse cuenta. Basta con mirarte.
- ¿Te has preguntado por qué?
- No, eso me lo tienes que decir tú. Creía que era culpa mía.
- No, no es culpa tuya. De hecho eres de las pocas personas a las que he mirado a los ojos alguna vez.
- Pues casi no me he dado cuenta.

El poder de tu mirada es infinito. Puede desarmarme, desnudarme, despojarme de todo… Pero también puede hacerme invencible, impenetrable, dármelo todo. Hoy tengo que conformarme con tu comprensión. Con que comprendas que necesito tu mirada para todo. Con que entiendas que aunque yo no te mire directamente, mis ojos están clavados en los tuyos continuamente. Aunque ya no quieras que lo haga.


- ¿Alguna vez has deseado la muerte de alguien?
- No, yo no soy así. Puedo odiar con todas mis fuerzas, pero nunca desearía la muerte de nadie. Me basta con eliminarlos de mi mente. Así ya estarán muertos para mí.
- Eso es imposible.
- No lo es. Mírame a los ojos...

Los ojos nunca te dicen toda la verdad.
Los ojos mienten.
Los ojos son el espejo de un alma 
que a veces está podrida.
Los ojos.
Tus ojos.
Los que han dejado de mirarme.
Los que se han cansado de que no los mire.
Los que se han hartado de mí.


“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos…”
Aunque ya haya muerto por no sentirlos en mí…

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”.
Y yo sabré que muero por no saber mirarte.
Por no saber mirarte como tú me has mirado a mí…



martes, 3 de agosto de 2010

Obsesiones y Parafilias (Volumen 8): Policía, Brackets y Amores Perdidos.

La policía ha entrado en mi casa esta tarde.
No han encontrado nada. 
No sé muy bien qué iban buscando, pero no lo han encontrado.


Recuerdos del pasado:


En aquellos tiempos tú me adorabas. Yo estaba un poco por encima. Tú llevabas brackets y yo tenía una dentadura perfecta. Hacíamos una pareja maravillosa, si una pareja puede llegar a serlo o parecerlo. Te adoraba, pero no te lo decía.

No te dije nunca todo lo que te quería, no te dije nunca todo lo que te querré siempre. No creíste nunca todo lo que te quería, no creíste nunca todo lo que te querré siempre.

Te acomplejaban tus brackets y no te sentías del todo guapa. Siempre te dije que estabas preciosa con brackets, pero te lo tomaste a broma. A broma, como tantas otras cosas.
Pasó el tiempo. Olvidamos que nos queríamos y dejé pendiente ese poema que te debía. No llegué a cantarte como mereces. 
Despertaste de los complejos y pasaste a ser una diosa, pero a mí me gustabas con brackets, aunque nunca me tomaste en serio.
Dejamos de querernos, dejaste de llevar brackets.




Frustraciones del presente:


El tiempo nunca nos separó del todo. 
Ahora todas te adoran y yo soy sólo una más. Ahora eres perfecta, aunque antes siempre me encantaran todas esas cositas con las que tú no estabas del todo contenta. 
Estabas preciosa con brackets y ahora tus dientes iluminan el camino a seguir a un montón de gente.
Te quiero más que nunca, aunque ya no recuerdas cuando llevabas brackets.



La policía nunca los encontrará. 
Tus brackets son parte de mi vida y los tengo muy bien escondidos, en el cajón de los bonitos recuerdos. 
Bajo llave, para que no se escapen.


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Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!