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sábado, 3 de noviembre de 2018

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 46): Los vestidos deprimentes que te sientan mal.



No soporto verte con ese vestido.
Me deprime.
Mucho.
Me deprime y me jode.
Muchísimo.
Sé que no lo entiendes, 
pero a mí me deprime lo que me da la gana.
Permíteme al menos eso.




Y cuando digo “vestido” quiero decir “ese tipo”...



miércoles, 24 de octubre de 2018

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 45): De esnifar pegamento y buscar los sueños.



Cuando era niño la policía vino a mi colegio a advertirnos de los peligros de esnifar pegamento. 
Que la policía viniera a advertirnos de algo despertó en mí la curiosidad por hacerlo. 
Evidentemente, poco tiempo después estaba enganchado a oler pegamento.

Cuando me dijeron que ya no era un niño sabía de los peligros de esnifar pegamento.
Saber de los peligros de algo no hace que dejes de tener curiosidad por hacerlo.
Probablemente poco tiempo después de tener curiosidad por algo estaré enganchado a hacerlo.

"Quisiera ser un pez para tocar mi nariz en tu pecera..."


Cuando era niño pegaba mi nariz en los escaparates porque todo lo que había dentro me tentaba.
Sentirme tentado por algo me obligaba a desearlo con todas mis fuerzas hasta poder conseguirlo.
Francamente, no he conseguido ni una ínfima parte de todo lo que he deseado desde niño.

Cuando me dijeron que ya no era un niño sabía de los peligros de no conseguir tus sueños.
No conseguir tus sueños no hace que dejes de tener ansia por conseguirlos.
Últimamente me he dedicado a escribir historias porque estoy enganchado a conseguir sueños.

Y detrás del cristal del escaparate sobran varias cosas:
Esnifar pegamento.
Los adverbios terminados en mente.
Y los sueños no alcanzados.

Solamente me queda el pegamento que une mis historias a nuestros sueños...




martes, 19 de julio de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 41): La juventud y las ganas





Ella era aún joven. 
Al menos así lo pensaba. 
También los demás.

Sí, todo indicaba que ella era aún joven. Pero tenía mucho acumulado. "Vive deprisa" le dijeron y ella hizo caso. "No hay tiempo que perder" escuchó también y actuó en consecuencia. 
Y se cansó. 

Tanto, que se puso a mirar con detenimiento. Como nunca había hecho. Y de repente apareció aquello. No sabía si se lo había dicho alguien, si lo había leído por ahí o lo había visto en alguna película, pero comenzó a retumbar en su cabeza:

Una cosa os voy a decir: Llegadas ciertas edades es una estupidez quedarse con las ganas.

De repente se sintió mayor. 
Y sin ganas. 
Todo se iría al traste si miraba hacia atrás.

Pero como tantas otras veces se dijo a sí misma: Yo no soy estúpida. Guardó el libro, apagó la película o le cerró la boca al que hablaba, es un detalle que da un poco igual. Se lanzó a no quedarse con las ganas. Ahora sólo necesitaba saber qué era aquello que representaba la juventud y las ganas. 

Pero esa ya, es otra historia...




jueves, 21 de abril de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 40): Microrrelato de entretiempo



Cuando llegue la primavera yo ya seré alguien.



Se decía todas las mañanas postergando aquel plan que sabía que era inviable. Le helaba el invierno, se asaba en verano y no le importaba el otoño más que porque notaba que se le caía el pelo más de lo habitual. El tiempo pasa, el invierno es cada vez más caluroso, el verano le pide chaqueta por las noches y el otoño roza su calva. No supo hasta entonces que todos los años hay primaveras aunque él ya no sea el mismo. 
Ni alguien...



martes, 12 de enero de 2016

Microrrelatos sin pudor (Volumen 38): Pensando en mí(ti)






Hoy me he despertado y todavía no he pensado en ti. Debe ser una buena señal. Pero al pensar lo que no he pensado, no he hecho otra cosa que pensar en ti otra vez. Y estoy pensando que no he debido pensar que no he pensado en ti porque eso es peor que pensar en ti de primeras.

Ya se ha vuelto a joder el día...






jueves, 15 de octubre de 2015

Microrrelatos sin pudor (Volumen 37): De ausencias siempre presentes


Y llegó un día 
en el que decidí 
que si algo no me podrías quitar nunca, 
era que me masturbara pensando en ti.

Y a partir de ese día, 
me di cuenta de que te echaré de menos 
para siempre.

Aunque siempre estés aquí.





Aunque me salgan callos 
o se borre la tinta de mi mano...




miércoles, 11 de marzo de 2015

Microrrelatos sin pudor (Volumen 36): De amor, Meadow Soprano, sexo y nombres





A veces, hasta me dejaba cambiarle el nombre cuando hacíamos el amor. Era un acto de amor total. Algo que me daba pensando que sólo me lo podía dar ella. Y no. Ella me lo daba como un acto de amor. Como un acto de amor total. Pero muchas me lo daban simplemente porque sí, porque no les importaba lo más mínimo como las llamara con tal que yo me sintiera bien, pues suponían que si yo me sentía bien en la cama con ellas, ellas se sentirían mejor conmigo y la experiencia sería mucho mejor.

Estaban en lo cierto.

No soy un gran amante. Ni siquiera un amante del montón. Pero mi mente y mi espíritu compensan cualquier cosa que mi cuerpo no da. Aparente y normalmente. O sea que si yo estaba a gusto, ellas estaban mejor. A veces, hasta la llamaba Meadow. Pero esto sólo lo sabemos ella y yo. Para mí era Meadow Soprano porque a veces me dejaba cambiarle el nombre cuando hacíamos el amor.





miércoles, 3 de septiembre de 2014

Microrrelatos sin pudor (Volumen 35): De sueños y de ti




Se me caen los párpados, dijo él mientras emitía un bostezo digno del mejor espectador de Bergman.

Será que tienes sueño, dijo ella mientras le tomaba la cara entre sus manos y pensaba que quizás se aburría a su lado.

No creo. He dormido mucho. Seguramente tenga ganas de soñar.
¿Con qué?
Contigo
Para eso no necesitas dormir.

Y tras decir eso, se fundieron en somnoliento y soñador abrazo. El sonrió y en su cara la luna se hizo con la forma de alegría de su boca. Ella quiso besarlo y se meció en el cuarto creciente.
Durmieron como nunca y soñaron como siempre.





miércoles, 19 de junio de 2013

Microrrelatos sin pudor (Volumen 34): Las estaciones y el esmalte de uñas



Siempre tenía pintadas las uñas. Siempre. Las de las manos de un color y las de los pies de otro. Nunca estaban descuidadas. Ni las de los pies ni las de las manos. Constantemente tenía a la vista las de las manos, pero las de las pies estaban igual de impecables y estarán así el resto de su vida, aunque nadie las podía ver. Era algo suyo y siempre sería así. 
Sus uñas pintadas. Perfectamente pintadas. 
De diferente color las manos y los pies. 
Las de los pies siempre ocultas.




Pero un buen día llegó el verano. Aquel verano. Y pensó que quizás debía de dejar de pasar calor en los pies. Con miedo y mucho respeto a lo desconocido, se calzó unas sandalias. En aquel preciso momento comprendió que nada volvería a ser ya lo mismo. Vio sus uñas de los pies perfectamente pintadas y decidió ponerse unos guantes en las manos para pasar toda aquella estación que acababa de llegar a su vida. 
Aquel verano.

A partir de aquel verano, lucía zapatos cerrados en invierno y guantes en verano. Su vida ya nunca volvió a donde solía. 

Y empezó a pasarlo mal en primavera y en otoño.

Aunque siempre tenía perfectamente pintadas las uñas

Las de las manos de un color y las de los pies de otro.




lunes, 1 de abril de 2013

Microrrelatos sin pudor (Volumen 33): Te voy a sacar una sonrisa




Te voy a hacer reír, me dijo y temí que me fuera a contar un chiste.


Voy a enseñar tu sonrisa al mundo, añadió y me quedé perpleja esperando que la Policía Anticursi entrara por sorpresa y se lo llevara arrestado. 


Tienes que quitarte la mano de la boca, porque si no voy a ver tu sonrisa.





No necesitas verme la boca para saber si río, le dije ocultando mi sonrisa. Y no es lo mismo reír que sonreír.


Se dio la vuelta visiblemente afectado. 
Me pongo muy dura a veces con estas cosas, pero si no puede ver mi sonrisa en los ojos, que no trate de hacerme reír nunca, porque me reiré de él.


Y a ti, gracias por tu sonrisa. La veo incluso sin mirarte a los ojos...





B.S.O.: "Sonrisa valiente" (Alex Ferreira)



lunes, 18 de marzo de 2013

Microrrelatos sin pudor (Volumen 32): De escotes, señales, desencuentros y masturbaciones







Cuéntame algo bonito aunque sea mentira, dijiste mientras desviabas mi mirada de tu escote.



Voy a perderme en tus pechos en cuanto hagas una señal. 
Voy a huir de las mierdas de este mundo.
Voy a emborracharme con tus tetas.
Voy a ponerte tan cachonda que vas a creer que lo estás tanto como yo.
Voy a saltar en cuanto me hagas una señal.




Te llevo toda la noche haciendo señales y no te has dado cuenta. Hace frío en la calle. Me voy a arropar y tapar el escote para no constiparme en cuanto salgamos por la puerta. Ya es tarde. No sabes interpretar mi lenguaje. Nunca estás cuando quiero que estés. Mi escote ha desaparecido y mis ganas de follarte también. 
Feliz noche.



Voy a hacerme una paja. No sé contarte cosas bonitas, pero sé amarme. 
Lo siento.
No sé contarME cosas bonitas pero quiero aprender a amarTE.
Feliz noche.
Hasta mañana.

Hasta mañana...




B.S.O.: Tomorrow (Annie)

lunes, 25 de febrero de 2013

Microrrelatos sin pudor (Volumen 31): De drogas y abandonos




“It´s all in the game”
(Omar Little, The Wire)


Viniste descuidado, 
con tu andar despreocupado silbando aquella melodía tan hipnótica.

Pusiste el cañón de tu pistola en mi sien y esperaste mi rendición. 
Yo quería rendirme y tú apuntaste para que lo hiciera.




Sudé, sudé y sudé.

Cuando me rendí ya no estaba tu pistola. 
Ni tú. 

Busqué un método para dejar los narcóticos y tú me lo diste. Pero ya no estabas. Ni tu pistola.

Fuiste a robar a otros traficantes.
Me quedé sin nada, aunque no te interesaba ya, no te lo llevaste y sigues encontrándote con todos por casualidad por las calles.


Descuidado, con tu andar despreocupado silbando aquella melodía tan hipnótica.



“It ain't what you takin', it's who you takin' from, ya feel me? 
How you expect to run with the wolves come night 
when you spend all day sparring with the puppies?”
(Omar Little, The Wire)




domingo, 13 de enero de 2013

Microrrelato Sin Pudor (Volumen 30): Pastillas para soñar con otras cosas



"Deja pasar la tentación
Dile a esa chica que no llame más
Y si protesta el corazón
En la farmacia puedes preguntar:
¿Tiene pastillas para no soñar?"
(Pastillas para no soñar, Sabina)




Y te despiertas sabiendo que no la vas a ver. 
Y abres el cajón buscando la pastilla que hace que eso tenga menos importancia. 
Y descubres que no te quedan pastillas y que no la vas a ver. 
Y el dolor se hace insoportable y la angustia te agarra el pecho. 
Y sales a la calle a buscar las pastillas a cualquier precio. 
Y esa sensación de ausencia con la que has despertado se convierte en algo peor porque te faltan las pastillas. 
Y es mucho peor, pero ya sólo te acuerdas de las pastillas. 


Y así van pasando los días...




B.S.O. I: Pastillas para no soñar, Joaquín Sabina.
B.S.O. II: Dextroanfetamina, Los Ilegales.

martes, 13 de noviembre de 2012

Microrrelatos sin pudor (Volumen 29): La historia de un tipo triste cualquiera



Érase una vez un tipo triste cualquiera.

Un tipo como tú o como ese en el que estás pensando. 
Como tantos otros. 

Aparentemente, su vida era buena y habitual. 
Su deambular por el mundo era intachable y nadie se atrevería a decirle lo contrario. 

Pero este tipo triste cualquiera, vivía una típica vida triste cualquiera que le hacía comprar pecados en los Todo a 100 chinos porque los de las grandes superficies le parecían muy caros y elegantes.

Día a día, el tipo triste cualquiera se creía feliz con su vida de saldo, porque comprar pecados en los Todo a 100 chinos no estaba mal, y casi todo el mundo lo hacía aunque nadie lo contaba. 

Mes a mes, año a año, el tipo triste cualquiera vivía su aparente vida buena y habitual.

Hasta que llegó un buen día que fue a comprar su pecadillo habitual al Todo a 100 chino de debajo de su casa y se enteró que ya no quedaban y que no los iban a traer mal.

Asustado se marchó y se dio cuenta que ya era tarde para todo y que no volvería a pecar.
Ni siquiera de saldo.
Y pensó que daba igual.

A fin de cuentas, él solo era un tipo triste cualquiera. 







B.S.O.:Oh, qué raro soy” (Siniestro Total)

lunes, 24 de septiembre de 2012

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 28): Orgía sin título ni final







Todo empezó el día que quise escribir algo con un fuerte componente erótico, sexual, incluso porno. 

Tenía ganas de contar alguna experiencia sexual que mereciera la pena ser leída. Que cuando alguien la encontrara y la leyera se pusiera mucho. 

Y busqué en la experiencia algo sobre lo que edificar la historia, algún momento sublime que rezumara sexo por todos los lados para poder escribirlo mucho más caliente y real. 


Y no lo encontré.


Y busqué vivir una experiencia sobre la que edificar la historia.

Y me encontré en una orgía necrófaga donde yo era la que estaba más muerta.

Y decidí no volver a escribir…




martes, 7 de agosto de 2012

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 27): La mirada 2.0



Se limpió las gafas concienzudamente. 


(Siempre he querido escribir algo donde incluir la palabra "concienzudamente")


Antes de ponérselas, ya me estaba mirando. 

Y sin dejar de mirarme, 
dijo algo que nunca olvidaré mientras viva:




“Si te equivocas con las palabras,
 seré indulgente. 

Si te equivocas una sola vez con las miradas,
 juro que te mataré.”




No lo he olvidado.

No sé si sigo viva, pero no he olvidado esas palabras.

Hay momentos en los que las palabras sobran porque las miradas dicen más. Y hay miradas que crean momentos que las palabras no pueden definir.

No sé si sigo viva…  ¡Mírame!


martes, 10 de julio de 2012

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 26): La Petición







Quiero que me dejes LEER después de FOLLAR



Si lo haces, 

permitirás que haga contigo 
unos de los mayores actos de intimidad y de amor 
que estoy dispuesto a hacer por alguien 
diferente a mí. 



Y no es FOLLAR

es LEER después de FOLLAR...



viernes, 25 de mayo de 2012

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 25): El Ascensor



Me senté en el sofá tras una dura jornada de trabajo. Esto no puede seguir así –me dije enfadado.

Pensé en construir un ascensor que cubriera el trayecto de mi entrepierna a mi cerebro. Comencé a diseñar los planos. Dudé si sería más necesaria una parada en mi corazón o una en mi hígado. 



Me quedé dormido mientras en la tele, esa pareja que no conocía se besaban apasionadamente en el ascensor de un gran hotel de un sitio que bien podría ser Las Vegas.

Cuando desperté a la mañana siguiente el ascensor ya estaba allí.

No me atrevo a usarlo: Se mezcla mi claustrofobia con la incertidumbre del recorrido. 



miércoles, 11 de abril de 2012

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 24): De hombres y productos contra la alopecia



Es un hombre

Un hombre de esos que un buen día descubren que se están quedando calvos. Y decide pasear por la sección de droguería del supermercado curioseando los productos que prometen evitar la caída del pelo, fortalecerlo o dotarlo de más salud.

Es un hombre

Un hombre de esos que piensan que pasearse por los pasillos de los productos de belleza del supermercado es algo que sólo había hecho sus mujeres hasta que empezaron a quedarse calvos y empezaron a actuar del mismo modo que cuando curioseaban los juguetes de sus hermanas a escondidas.

Es un hombre

Un hombre de ese tipo de hombres que cuando fueron niños levantaban las faldas a las Barbies de sus hermanas para ver qué había debajo. Es un hombre de ese tipo de hombres que cuando levantaban las faldas a las Barbies de sus hermanas y veían que no había nada, no podían evitar hacer un chiste del asunto.  

Es un hombre

Un hombre de esos que cuando hacían un chiste tras levantar las faldas de las Barbies de sus hermanas, reían estruendosamente, para después desaparecer afligidos por una extraña pena sin que nadie les viera.




Es un hombre

Un hombre de los que cargan desde que se conocen con el miedo atroz a una vida sin pelo en la cabeza. 

Es un hombre

Un hombre que hubiera cambiado el poco pelo que le queda por no haber levantado nunca las faldas de aquella Barbie.

Es un hombre... 

En definitiva, simplemente y llanamente, un hombre

Pero esa, ya es otra historia…

miércoles, 21 de marzo de 2012

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 23): Día Mundial de la Poesía


Me desnudé por completo y me subí en el caballo blanco. 
El pudor hizo que me soltara el pelo para taparme un poco. 
Cabalgamos por la gran ciudad atravesando el atasco mañanero sin nada que pudiera pararnos. 
Absorta en mis pensamientos. 
No miraba nada. 
No escuchaba nada. 


Acerqué mi boca a la oreja del caballo para hacerle una confidencia. 
No recuerdo muy bien cuál fue. 


Si recuerdo que me dije a mí misma que iba cerrar los ojos para verte. 








Después leí en el periódico que me trajo la enfermera que era el Día Mundial de la Poesía
Me puse melancólica pero no funcionó.
Como diría Jeanette, hoy en mi ventana brilla el sol.


Y el sol no es bueno para la poesía…


Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!