
Siempre pensé que estaba desaprovechando su talento. Tipos como él pueden hacer lo que se propongan. Su última ocurrencia fue crear una banda de Rock sin músicos. Sólo él. Ni siquiera sería de Rock, eso ya lo decidiría después. Sólo tenía un nombre en la cabeza: The Winnie Cooper Experience. Lo pensó y, en una semana, llenó su casa de todo tipo de merchandising de la banda. Siempre le dio más importancia a las formas que al fondo.
-¿Qué hay en esta caja?
-Pegatinas y chapas de The Winnie Cooper Experience
-¿Y en esas tan grandes del fondo?…
-Camisetas y banderas
-Tío, esto se te está yendo de las manos, la de pasta que te habrás gastado en esta locura tuya... ¿Tienes birra?
Abrí el frigorífico para coger una cerveza.
-No, no tengo pasta para birra…
La cabeza de Kevin Arnold reposaba en la bandeja central entre medio limón y dos yogures de macedonia. En la radio sonaba “Rock is Dead” de Marilyn Manson.
The Winnie Cooper Experience no llegó a grabar ningún disco.