miércoles, 27 de abril de 2016

Colecciono máscaras, ¿Y qué?




Encendí la radio y sonaba "Colecciono moscas" de Golpes Bajos.

Me extrañó porque nunca la había escuchado en una radio.

"Yo colecciono máscaras, ¿Y qué?" pensé para mis adentros, como si hubiera otra manera de pensar.

Bajé el volumen de la radio porque creí que estaba sonando el móvil y podrías ser tú.

Me di cuenta de que, como de costumbre, lo tengo en silencio y era imposible que sonara.

Y mucho menos porque fueras tú.

Volví a subir el volumen y decidí cambiarme la máscara.

Ahora no sé dónde coño he puesto el móvil y como lo tengo en silencio no puedo decirle a nadie que me llame para encontrarlo.




B.S.O.: "Colecciono moscas" (Golpes Bajos).



jueves, 21 de abril de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 40): Microrrelato de entretiempo



Cuando llegue la primavera yo ya seré alguien.



Se decía todas las mañanas postergando aquel plan que sabía que era inviable. Le helaba el invierno, se asaba en verano y no le importaba el otoño más que porque notaba que se le caía el pelo más de lo habitual. El tiempo pasa, el invierno es cada vez más caluroso, el verano le pide chaqueta por las noches y el otoño roza su calva. No supo hasta entonces que todos los años hay primaveras aunque él ya no sea el mismo. 
Ni alguien...



miércoles, 30 de marzo de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 39): As far back as I can remember, I always wanted to be a gangster


...Y entonces lo entendí todo y empecé a hacerme las preguntas correctas, porque creía tener las respuestas:

¿Qué fue de mis sueños infantiles?

¿Dónde quedaron mis propósitos vitales?

¿Es tarde ya para enderezar mi vida?

Y supe que quizás, sólo quizás, no era tan tarde...












lunes, 21 de marzo de 2016

En el Día Internacional de la Poesía: El día que no fue día de nada

Hay días para todo. O para casi todo. Cansa, sí. Estamos de acuerdo. Te levantas tranquilamente, pensando que este sería un día más y ¡Pam! De repente los informativos, los periódicos, las redes sociales (dejémoslo sólo en lo tercero, es cierto) te plantan en la cara un Día Internacional, Mundial, de alguna cosa. Todos los días es un día de algo. De algo que ni sabías. Claro que recuerdas el cumpleaños de tu madre, el aniversario de tu relación, el día que volviste a vivir, en el que ganaste aquello que luego no ha servido más que para contarlo y recordarlo, el que te echó de casa para quedarse con otro...
Hay días para casi todo. Impuestos por Naciones Unidas la mayoría de ellos. Esa organización que se preocupa tanto de recordar cosas con los días, pero no de que las personas puedan vivirlos sin más, aunque sea poco pedir. Baste recordar que hay un Día Mundial del Refugiado pero que ahora mismo Europa está expulsando a todas y todos los que han salido huyendo de la guerra en Oriente Medio y les está negando asilo en sus podridas tierras. El año que viene podríamos celebrar el Día Internacional de la Muerte de Europa. Ahí queda la idea.

Pues como tantos otros días, la Unesco decidió en 1999 que hoy, 21 de marzo, sería el Día Internacional de la Poesía.

Malos tiempos para la lírica, pensó uno.
Qué nos queda si no es la poesía en estos tiempos, contestó otro.

Yo no sé escribir poesía, dije yo. Y además, lo he dicho muchas veces, sin ningún tipo de vergüenza.




Pero modestamente, si sé de otras cosas. Sé desperdiciar espacio cerebral guardando datos que no tienen valor ni importancia la mayor parte del tiempo, pero que, si aparecen en el momento adecuado, quedan bastante bien. Hoy, Día Internacional de la Poesía, debería ser el Día Universal de Volar. Porque para eso debe servir la poesía. Pero vivimos en un mundo en el que todo nos dice que no debe ser así.

En 1998, la compañía aérea Iberia, una de las más importantes del mundo en aquel entonces, una empresa que se dedicaba a hacer volar a la gente, decidió que la poesía no tenía cabida en el interior de sus aviones. No, a no ser que se la trajera cada una y cada uno de casa. No tuvo a bien permitir que se produjera el maravilloso gesto de que ya que volabas con ellos físicamente, pudieras hacerlo también espiritualmente con un libro de poesía que ellos mismos te dieran.

Iberia desestimó en 1998 (un año antes de que la Unesco declarara el 21 de marzo Día Internacional de la Poesía) que la Editorial Mondadori regalara a sus pasajeras y pasajeros, libros de su nueva colección de poesía de bolsillo. Al parecer, estimaron que la poesía durante el vuelo podía considerarse “una lectura demasiado arriesgada y fuerte”.

Yo estoy en la línea de Iberia. Una de las razones que aduzco siempre para justificar mi incapacidad de escribir poesía es que es demasiado arriesgado y fuerte para mí. Pero, a diferencia de Iberia, no dejo de volar, no tengo overbookings, ni retrasos cuando se trata de despegar mis pies del suelo y de dejarme llevar por unos versos que me acaricien el alma y me hagan olvidar en qué día vivo.

Aunque viva en el Día Internacional de la Poesía.



Hoy es 21 de marzo: ¡Felices versos y felices vuelos!








B.S.O.:
Come fly with me (Frank Sinatra)

Pincha en el ENLACE al artículo de J. Alfonso Portus de la Llana, Inconvenientes de la poesía (El País, 25 de febrero de 1998), que contó el tema de Iberia, Mondadori y la poesía en su momento.



jueves, 3 de marzo de 2016

El cómo bailas no es lo que más me gusta de ti. Pero no dejes de hacerlo, por favor.









- ¿Cómo puedes hacer algo mientras escuchas a Battiato en italiano?
- Y tú, ¿Cómo puedes hablarme sabiendo los deseos que despiertas en mí?
- ¡Touché!
- Follemos.
- Tampoco es eso...
- ¡Hagamos el amor!
- Quita esa música y bailaré para ti.
- Quiero follar antes.
- ¿Cómo puedes pensar en follar mientras hablamos?
- ¿Cómo podría no hacerlo?
- Touché otra vez.
- ¡Hagamos el amor!
- Fóllame de una puta vez, que no te enteras de nada.

Y follamos como si no hubiera un mañana. Pero sí lo había. Y Battiato en italiano fue interrumpido por el despertador que les dijo que ya estaba bien por esa noche. Ninguno de los dos sabíamos quién lo había puesto, pero una vez que sonó, nos cortó todo el rollo.

No volvimos a follar.
Nunca más.

Battiato no sabe nada del tema, pero algún día lo mataré porque necesito echarle la culpa a alguien. O follar con otra para olvidar cómo hacíamos el amor...






miércoles, 24 de febrero de 2016

Subcampeonatos y amenazas de muerte



Me quisieron asesinar cuando fui segunda en el concurso de Miss Universo. Quedé segunda y con una amenaza de muerte. Una amenaza real, no como cuando alguien te dice “te voy a matar” y luego nada. El mundo está lleno de amenazas falsas. Hasta entre risas y cariños.

“Te voy a matar” le dijo ella a él momentos antes de besarlo con todas sus fuerzas y parar riéndose y mirándose cariñosos a los ojos.




A mí me quisieron matar desde que se supo que soy la subcampeona del Certamen de Miss Universo. Y no sé si podré seguir viviendo con ello. Si no puedo seguir viviendo quizás la amenaza se quede en nada porque no llega a cumplirse. Si yo amenazara realmente con matar a alguien, lo último que querría es que se muriera antes de que cumpliera mi amenaza. Algunos lo ven como un triunfo. A fin de cuentas, persiguen que esa persona esté muerta. Pero eso no es así. Una amenaza no persigue la muerte de una persona, si no que quiere matarla y disfruta el trayecto hasta que la asesina. Más del trayecto que del asesinato. Incluso mucho más de la amenaza que del fin. Como casi todo en esta vida. El que se contenta con una muerte no provocada por él cuando amenaza de muerte a alguien es como el barrendero que reza para que venga el viento y se lleve lo que tiene que barrer. Se lo llevará, pero para extenderlo más y hacer a la larga, más difícil su trabajo. Un trabajo que persigue que aquello quede limpio. De polvo y paja.

De paja que se hacen con Miss Universo mientras sueñan con amenazar de muerte a la segunda clasificada. A mí. Nadie se quiere hacer una paja conmigo.

De polvo por despecho. Porque la campeona se cree ya demasiado buena como para follar con cualquiera. Nadie quiere follar conmigo. Sobre todo porque no soy merecedor del segundo puesto.

Soy un hombre que no pinta nada en ese concurso.





B.S.O.: "Segundo Premio" (Los Planetas)



martes, 26 de enero de 2016

No andes, vuela





Te dije que caminaras, que te quería hacer una foto. 

No quisiste andar para mí. Quizás recordabas aquello que te canté una vez al oído: “me gusta cómo andas, ponte a salvo”.

Traté de intentar que recordaras que era “me gusta cómo hueles, ponte a salvo” y que la cantaban Los Ilegales. Siempre fuiste muy legal conmigo. Pero no quisiste andar para mí. Aquella foto se quedó vacía. Era un paisaje más. Con el tiempo pasó a ser una naturaleza muerta. Y años después, el facebook donde estaba colgada, la hizo estúpida con pretensiones artísticas.

Frida Kahlo dijo aquello de “pies pa qué los quiero si tengo alas para volar”. Yo te dije “no andes, vuela” y desapareciste para siempre. Aunque sé que sigues ahí, mirando desde ese sitio donde los demás no sabemos subir sin tu ayuda.


Y me alegro muchísimo...



B.S.O: "Me gusta cómo hueles" (Los Ilegales)



martes, 12 de enero de 2016

Microrrelatos sin pudor (Volumen 38): Pensando en mí(ti)






Hoy me he despertado y todavía no he pensado en ti. Debe ser una buena señal. Pero al pensar lo que no he pensado, no he hecho otra cosa que pensar en ti otra vez. Y estoy pensando que no he debido pensar que no he pensado en ti porque eso es peor que pensar en ti de primeras.

Ya se ha vuelto a joder el día...






martes, 5 de enero de 2016

Fotos que me hubiera gustado hacer a mí (Volumen 15): Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen


(Foto: Berta @solofaltabaaqui)


Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos... 
Oyó cantar a la chavalería por el rellano de la escalera mientras se intentaba relajar en aquella destartalada mecedora. ¿De dónde habría salido aquella mecedora y por qué era tan incómoda? Quizás debería tirarla un día de estos, se dijo a sí misma mientras sus manos bajo la manta que le cubría paseaban entre sus piernas. ¡Qué bonita es la palabra chavalería y qué coñazo es su concepto!

Hoy no estoy para nadie, pensó mientras se intentaba convencer de que aquello no era vida. Pasar las tardes en aquella desvencijada y ruidosa mecedora bajo una manta no era un síntoma de que su vida fuera por buen camino. Fuera llovía a mares. Es lo que toca en estas fechas, se dijo con actitud de tópico insustancial mientras oyó de nuevo la canción de los Reyes Magos un poco más cerca. Ahora no era la chavalería, sino una voz adulta que le resultaba familiar, la que le llegaba del descansillo de la escalera. ¡Qué bonita es la palabra descansillo y qué inquietante es cuando se vive en una casa sin vecinos!

Debería levantase de la mecedora y hacer algo útil. Debería. Debería hacer tantas cosas que el tonillo de aquella voz que cantaba que ya vienen los Reyes Magos y que estaba empezando a reconocer, le estaba causando un miedo impropio en ella. Un miedo terrible hacia algo que venía de un descansillo de una escalera inexistente, en una tarde lluviosa meciéndose en un sitio incomodísimo bajo una manta que debería tener tantos años como ella. ¡Debería cambiar de vida! Se dijo en voz alta como si estuviera loca, con la única pretensión de que la persona que cantaba en el inexistente descansillo de la escalera y que cada vez identificaba mejor y sentía más cerca, le oyera.

Como con tantas cosas en su vida, lo habitual sería dar la espalda, levantarse de la mecedora y asomarse por la ventana para ver cómo llueve. Afortunadamente, tampoco había ventanas en aquella casa baja y eso le libró de la cansada tesitura de sacar las manos de debajo de la manta y levantarse de la mecedora.

Debería tener una buena ventana para ver cómo llueve fuera, se dijo voz en grito. Ahora no pretendía que le escuchara la voz que cantaba lo de los Reyes Magos y que ya había identificado como un antiguo amor que no funcionó y que seguía persiguiéndola por muy rápido que intentara caminar. Claro que la persecución era bastante irreal ya que no huía sino que penaba con sus manos bajo la vieja manta sentada en la cochambrosa mecedora.

La canción de los Reyes Magos cesó por un instante. Cesó como cesan de llegar los regalos cuando te haces mayor.

¡Has perdido la cabeza! - se oyó decir a la voz de su antiguo amor desde fuera.
Estoy tirando mi vida a la basura, pensó ella en voz alta y sin ganas de contestar a nadie. Porque seguramente, nadie había.

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos...






martes, 22 de diciembre de 2015

Churchill no dijo eso (Paulo Coelho quizás)


Paulo Coelho: 


¿Sois capaces de conciliar bien el sueño?

Hay tanta sabiduría ahí fuera a la que nunca podremos aspirar que no sé cómo conseguimos conciliar el sueño. Puedes pensar lo que quieras, puedes criticar sin descanso, puedes tener los mejores argumentos a tu favor y la razón inequívoca de tu lado pero recuerda siempre que “los fascistas del futuro se llamarán a sí mismo antifascistas” (Winston Churchill).




Sir Winston -sí, yo también me he reído de pequeño relacionando un Sir con una marca de tabaco aunque siempre se le viera fumando puros- se removería en su tumba si tuviera conocimiento de cuánto se ponen en su boca ciertas palabras. “Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismo antifascistas”. Así, sin anestesia. Como un mantra tipo “Sólo sé que todo es relativo” (¿Albert Einstein?).

El que fuera primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, tiene una fundación con una web en la que no aparece entre las muchas frases célebres que se recogen del político. Pero quizás eso dé un poco igual a la hora de reuitear algo o discutir con alguien que nos afea la conducta o las ideas. Y más igual dará que existan teorías que adjudiquen la frase y ni siquiera textualmente- a un tal Huey Long, gobernador de Louisiana alrededor de 1930. Sí, yo tampoco lo conocía hasta que me he puesto a buscar. Pero lo he encontrado, ¿Eh?. Y creo que todos tenemos el mismo google: When Fascism comes to America, it will (be in the name of/come under the guise of/be called) anti-Fascism!”







Todo estas cosas (con muchas más, no soy tan frívolo) hacen que emitamos ese deseo de cansancio de “Paren el mundo que me quiero bajar”. Pocos personajes tienen tan pocos detractores y tantos admiradores o personas que le siguen como la genial Mafalda. A todos nos gusta y el que más o la que menos tiene algún libro suyo o alguna viñeta que conoce y le encanta. Mafalda es de todas y todos. Poco malo se puede decir de ella. No se me ocurren muchos más personajes que sean tan unánimemente queridos como la genial niña que creó Quino. Pero si nos escuchara, seguramente se querría bajar del mundo en cuanto se parara. Nunca lo dijo. Da igual. Esto no lo leerá nadie, pero por si acaso, su creador lo explicó y razonó varias veces.


Pero esta historia no estaría completa sin que fuéramos a lo que realmente importa. A lo que hace que nos merezcamos todo lo malo que nos pase. El uso y ¿disfrute? De las citas del Señor Paulo Coelho.




Si algo malo han traído las redes sociales ha sido sin duda el tener que encontrar día sí y día también las pretendidas y maravillosas enseñanzas y consejos de metaforaman. Del hombre que llegó de Brasil para enseñarnos a todas y todos cómo vivir mientras hacemos que él viva cada vez mejor. Desde un punto de vista espiritual, claro está. Porque él lo hace por nuestro bien. Y nosotros, tan listos e instruidos, no hacemos más que mejorar su trabajo, poniendo en su boca cualquier cosa que suene pseudotrascendente y haciendo gala de ello por las redes sociales para que nuestros amiguitos y amiguitas vean lo profundo y trascendentales que somos.
Yo no soy así. Yo cada vez que veo una frase de Paulo Coelho, dudo.




Y si mi duda no es razonable o me siento flaquear, me planteo que no hay que dar por verdad nada a priori, o que una frase de alguien célebre no tiene por qué cargar de más razón nada. O sea, que no por haberlo dicho alguien conocido antes, algo es más verdad o haya que tomarlo en serio. Háganme caso. No lo digo yo, lo dice el tito Abe:





Quizás todo se resuma a que “Solo sé que no sé nada” (Socrates). Aunque me encantaría tomarme unas cañas con quien le ha dado la vuelta y ha dicho aquello de “Solo sé que no sé nada y ni siquiera de eso estoy seguro”.








Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!