miércoles, 24 de febrero de 2016

Subcampeonatos y amenazas de muerte



Me quisieron asesinar cuando fui segunda en el concurso de Miss Universo. Quedé segunda y con una amenaza de muerte. Una amenaza real, no como cuando alguien te dice “te voy a matar” y luego nada. El mundo está lleno de amenazas falsas. Hasta entre risas y cariños.

“Te voy a matar” le dijo ella a él momentos antes de besarlo con todas sus fuerzas y parar riéndose y mirándose cariñosos a los ojos.




A mí me quisieron matar desde que se supo que soy la subcampeona del Certamen de Miss Universo. Y no sé si podré seguir viviendo con ello. Si no puedo seguir viviendo quizás la amenaza se quede en nada porque no llega a cumplirse. Si yo amenazara realmente con matar a alguien, lo último que querría es que se muriera antes de que cumpliera mi amenaza. Algunos lo ven como un triunfo. A fin de cuentas, persiguen que esa persona esté muerta. Pero eso no es así. Una amenaza no persigue la muerte de una persona, si no que quiere matarla y disfruta el trayecto hasta que la asesina. Más del trayecto que del asesinato. Incluso mucho más de la amenaza que del fin. Como casi todo en esta vida. El que se contenta con una muerte no provocada por él cuando amenaza de muerte a alguien es como el barrendero que reza para que venga el viento y se lleve lo que tiene que barrer. Se lo llevará, pero para extenderlo más y hacer a la larga, más difícil su trabajo. Un trabajo que persigue que aquello quede limpio. De polvo y paja.

De paja que se hacen con Miss Universo mientras sueñan con amenazar de muerte a la segunda clasificada. A mí. Nadie se quiere hacer una paja conmigo.

De polvo por despecho. Porque la campeona se cree ya demasiado buena como para follar con cualquiera. Nadie quiere follar conmigo. Sobre todo porque no soy merecedor del segundo puesto.

Soy un hombre que no pinta nada en ese concurso.





B.S.O.: "Segundo Premio" (Los Planetas)



martes, 26 de enero de 2016

No andes, vuela





Te dije que caminaras, que te quería hacer una foto. 

No quisiste andar para mí. Quizás recordabas aquello que te canté una vez al oído: “me gusta cómo andas, ponte a salvo”.

Traté de intentar que recordaras que era “me gusta cómo hueles, ponte a salvo” y que la cantaban Los Ilegales. Siempre fuiste muy legal conmigo. Pero no quisiste andar para mí. Aquella foto se quedó vacía. Era un paisaje más. Con el tiempo pasó a ser una naturaleza muerta. Y años después, el facebook donde estaba colgada, la hizo estúpida con pretensiones artísticas.

Frida Kahlo dijo aquello de “pies pa qué los quiero si tengo alas para volar”. Yo te dije “no andes, vuela” y desapareciste para siempre. Aunque sé que sigues ahí, mirando desde ese sitio donde los demás no sabemos subir sin tu ayuda.


Y me alegro muchísimo...



B.S.O: "Me gusta cómo hueles" (Los Ilegales)



martes, 12 de enero de 2016

Microrrelatos sin pudor (Volumen 38): Pensando en mí(ti)






Hoy me he despertado y todavía no he pensado en ti. Debe ser una buena señal. Pero al pensar lo que no he pensado, no he hecho otra cosa que pensar en ti otra vez. Y estoy pensando que no he debido pensar que no he pensado en ti porque eso es peor que pensar en ti de primeras.

Ya se ha vuelto a joder el día...






martes, 5 de enero de 2016

Fotos que me hubiera gustado hacer a mí (Volumen 15): Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen


(Foto: Berta @solofaltabaaqui)


Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos... 
Oyó cantar a la chavalería por el rellano de la escalera mientras se intentaba relajar en aquella destartalada mecedora. ¿De dónde habría salido aquella mecedora y por qué era tan incómoda? Quizás debería tirarla un día de estos, se dijo a sí misma mientras sus manos bajo la manta que le cubría paseaban entre sus piernas. ¡Qué bonita es la palabra chavalería y qué coñazo es su concepto!

Hoy no estoy para nadie, pensó mientras se intentaba convencer de que aquello no era vida. Pasar las tardes en aquella desvencijada y ruidosa mecedora bajo una manta no era un síntoma de que su vida fuera por buen camino. Fuera llovía a mares. Es lo que toca en estas fechas, se dijo con actitud de tópico insustancial mientras oyó de nuevo la canción de los Reyes Magos un poco más cerca. Ahora no era la chavalería, sino una voz adulta que le resultaba familiar, la que le llegaba del descansillo de la escalera. ¡Qué bonita es la palabra descansillo y qué inquietante es cuando se vive en una casa sin vecinos!

Debería levantase de la mecedora y hacer algo útil. Debería. Debería hacer tantas cosas que el tonillo de aquella voz que cantaba que ya vienen los Reyes Magos y que estaba empezando a reconocer, le estaba causando un miedo impropio en ella. Un miedo terrible hacia algo que venía de un descansillo de una escalera inexistente, en una tarde lluviosa meciéndose en un sitio incomodísimo bajo una manta que debería tener tantos años como ella. ¡Debería cambiar de vida! Se dijo en voz alta como si estuviera loca, con la única pretensión de que la persona que cantaba en el inexistente descansillo de la escalera y que cada vez identificaba mejor y sentía más cerca, le oyera.

Como con tantas cosas en su vida, lo habitual sería dar la espalda, levantarse de la mecedora y asomarse por la ventana para ver cómo llueve. Afortunadamente, tampoco había ventanas en aquella casa baja y eso le libró de la cansada tesitura de sacar las manos de debajo de la manta y levantarse de la mecedora.

Debería tener una buena ventana para ver cómo llueve fuera, se dijo voz en grito. Ahora no pretendía que le escuchara la voz que cantaba lo de los Reyes Magos y que ya había identificado como un antiguo amor que no funcionó y que seguía persiguiéndola por muy rápido que intentara caminar. Claro que la persecución era bastante irreal ya que no huía sino que penaba con sus manos bajo la vieja manta sentada en la cochambrosa mecedora.

La canción de los Reyes Magos cesó por un instante. Cesó como cesan de llegar los regalos cuando te haces mayor.

¡Has perdido la cabeza! - se oyó decir a la voz de su antiguo amor desde fuera.
Estoy tirando mi vida a la basura, pensó ella en voz alta y sin ganas de contestar a nadie. Porque seguramente, nadie había.

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos...






martes, 22 de diciembre de 2015

Churchill no dijo eso (Paulo Coelho quizás)


Paulo Coelho: 


¿Sois capaces de conciliar bien el sueño?

Hay tanta sabiduría ahí fuera a la que nunca podremos aspirar que no sé cómo conseguimos conciliar el sueño. Puedes pensar lo que quieras, puedes criticar sin descanso, puedes tener los mejores argumentos a tu favor y la razón inequívoca de tu lado pero recuerda siempre que “los fascistas del futuro se llamarán a sí mismo antifascistas” (Winston Churchill).




Sir Winston -sí, yo también me he reído de pequeño relacionando un Sir con una marca de tabaco aunque siempre se le viera fumando puros- se removería en su tumba si tuviera conocimiento de cuánto se ponen en su boca ciertas palabras. “Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismo antifascistas”. Así, sin anestesia. Como un mantra tipo “Sólo sé que todo es relativo” (¿Albert Einstein?).

El que fuera primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, tiene una fundación con una web en la que no aparece entre las muchas frases célebres que se recogen del político. Pero quizás eso dé un poco igual a la hora de reuitear algo o discutir con alguien que nos afea la conducta o las ideas. Y más igual dará que existan teorías que adjudiquen la frase y ni siquiera textualmente- a un tal Huey Long, gobernador de Louisiana alrededor de 1930. Sí, yo tampoco lo conocía hasta que me he puesto a buscar. Pero lo he encontrado, ¿Eh?. Y creo que todos tenemos el mismo google: When Fascism comes to America, it will (be in the name of/come under the guise of/be called) anti-Fascism!”







Todo estas cosas (con muchas más, no soy tan frívolo) hacen que emitamos ese deseo de cansancio de “Paren el mundo que me quiero bajar”. Pocos personajes tienen tan pocos detractores y tantos admiradores o personas que le siguen como la genial Mafalda. A todos nos gusta y el que más o la que menos tiene algún libro suyo o alguna viñeta que conoce y le encanta. Mafalda es de todas y todos. Poco malo se puede decir de ella. No se me ocurren muchos más personajes que sean tan unánimemente queridos como la genial niña que creó Quino. Pero si nos escuchara, seguramente se querría bajar del mundo en cuanto se parara. Nunca lo dijo. Da igual. Esto no lo leerá nadie, pero por si acaso, su creador lo explicó y razonó varias veces.


Pero esta historia no estaría completa sin que fuéramos a lo que realmente importa. A lo que hace que nos merezcamos todo lo malo que nos pase. El uso y ¿disfrute? De las citas del Señor Paulo Coelho.




Si algo malo han traído las redes sociales ha sido sin duda el tener que encontrar día sí y día también las pretendidas y maravillosas enseñanzas y consejos de metaforaman. Del hombre que llegó de Brasil para enseñarnos a todas y todos cómo vivir mientras hacemos que él viva cada vez mejor. Desde un punto de vista espiritual, claro está. Porque él lo hace por nuestro bien. Y nosotros, tan listos e instruidos, no hacemos más que mejorar su trabajo, poniendo en su boca cualquier cosa que suene pseudotrascendente y haciendo gala de ello por las redes sociales para que nuestros amiguitos y amiguitas vean lo profundo y trascendentales que somos.
Yo no soy así. Yo cada vez que veo una frase de Paulo Coelho, dudo.




Y si mi duda no es razonable o me siento flaquear, me planteo que no hay que dar por verdad nada a priori, o que una frase de alguien célebre no tiene por qué cargar de más razón nada. O sea, que no por haberlo dicho alguien conocido antes, algo es más verdad o haya que tomarlo en serio. Háganme caso. No lo digo yo, lo dice el tito Abe:





Quizás todo se resuma a que “Solo sé que no sé nada” (Socrates). Aunque me encantaría tomarme unas cañas con quien le ha dado la vuelta y ha dicho aquello de “Solo sé que no sé nada y ni siquiera de eso estoy seguro”.








jueves, 10 de diciembre de 2015

Volver a caminar (Like a Rolling Stone)





¿Conoces la historia del que quiso volver a sentir el placer de aprender a hacer algo vital por primera vez y se amputó los pies para poder aprender a andar de nuevo?

Yo era de esos chicos que revisaba la discoteca, cuando iba a alguna casa, momentos previos a acostarme con alguien, y decidía si hacerlo o no en base a ello... Ella no tenía discoteca, pero era un encanto.

- ¿No tienes discos?
- Ya no se lleva.
- No digas eso.
- Nunca he sabido qué escuchar.
- ¿Conoces los Clash?
- No
- ¿Ramones?
- No
- ¿Kinks? ¿Dylan? ¿Doors? ¿Nirvana? ¿Led Zeppelin? ¿La Creedence? ¿Sex Pistols? ¿Hendrix? ¿Pearl Jam?
- ¿Cómo? ¿Nirvana? Me suenan...
- Tenemos trabajo por hacer.

Ya había decidido traicionarme, olvidar mis principios y convertirme en su Maestro Yoda musical porque ella me gustaba mucho. Muchísimo.

- ¿Keith Richards?
- ¿Quién?

Me enamoré para siempre. Puse “Like a Rolling Stone” para acompañarnos haciendo el amor, porque después, le iba a descubrir todo el rock de la historia y yo me cortaría los pies para acompañarla, para sentir lo que es darse cuenta de que estamos aprendiendo a caminar de nuevo. Juntos.





P.D.: En ocasiones mando cosas a concursos. Rara vez gano, pero luego me queda material para publicarlo aquí o para dejar que maduren y si son microrrelatos, que crezcan, o si son más grandes, quedarme con lo esencial. Esto era para un concurso de microrrelatos de rock. Evidentemente, no me sacó de pobre...




domingo, 6 de diciembre de 2015

El desayuno como medida de todas las cosas


El día que vuelvas a quererme QUIZÁS yo solo desee volver a desayunar todas las mañanas contigo en estas tazas.



Porque lo más importante de querernos, lo mejor de las historias, son los desayunos.


Todo empieza con un poema.
Todo empieza con una canción.
Todo empieza con una historia.
Todo acaba cuando llega el BESO.


Lo nuestro empezó con un BESO.
Después del BESO empezó la historia.
Y la historia arrancó con una canción.
Y terminó con un poema.
Un poema que nunca te escribí.
Como aquel cuento.


Siempre fuimos diferentes. Aunque también tengamos nuestro BESO, nuestra historia, nuestra canción y, por supuesto, teóricamente (solo teóricamente) nuestro poema. Y aquel cuento que nunca te escribí.

Ya tengo las tazas para desayunar juntos el resto de las mañanas que deseemos. Cuando vuelvas a quererme. Del poema y el cuento ya hablaremos cuando tengamos el café caliente...







P.D. I: Las tazas las venden aquí: http://bag-apart.com/producto/pack-anniealvy/
Que vuelvas a quererme y desayunemos juntas en ellas no vale 19 €.

P.D. II: Escribir en reglones cortos no hace poesía. 







martes, 17 de noviembre de 2015

El sexo al ritmo de la Marcha Radetzky





Érase una vez, en un reino muy muy lejano, una chica que vivía con sueños y aspiraciones de princesa. Una princesita que quería cambiar todo lo que veía a su alrededor, pero que no conseguía cambiar siquiera a sí misma. Una preciosa damisela que añoraba con melancolía ser querida y amada como todas las amigas le decían que tenía que ser querida y amada.

Érase una vez, en un poblado muy muy cercano, una joven que moría por cumplir sus afanes y deseos. Una chica que quería cambiar todo lo que le hacía infeliz por cosas bellas que la hicieran sentir bien dichosa. Una chica que peleaba por ser más querida y amada de lo que todas sus amigas le decían que debía ser.

Érase una vez, en una discoteca de reggaeton muy cerca de nuestras protagonistas, un príncipe azul y engreído que sentía en su interior que era capaz de ser feliz, repartir alegría y hacer sentir bien junto a él a cualquier chica o cualquier princesa que anhelara una vida mejor. Un chico que follaba al compás de la Marcha Radetzky en las mañanas de resaca. Un principito que utilizaba la Marcha Radetzky para hacer sentirse únicas y especiales a cualquier chica que encontrara en su discoteca de reggaeton cuando después se la llevaba a casa.

Érase una vez, una mañana que no era la de Año Nuevo. Una mañana de resaca como otra cualquiera tras una noche de perreo, bailes sudorosos, y alcoholes de dudosa procedencia. Esa mañana, esa neblina de los restos de la noche anterior, una princesita, una chica y un príncipe azul engreído, se encontraron aún borrachos de mañaneo, en una cama conocida pero extraña. Aquella mañana se amaron y buscaron la felicidad al ritmo de la Marcha Radetzky. Encontraron orgasmos y cariños que les hicieron ser mucho más dichosos, verse más cerca de sus sueños, sentir que podían cambiar el mundo desde sí mismos, creer que la vida merecía la pena vivirla.



Érase una vez, después de todas estas cosas que os he contado de chicas, princesas y principitos azules, alguien que se masturba al compás de la marcha Radetzky en una mañana de vuelta de fiesta de una discoteca de reageton. Érase una vez, la misma persona. Érase una vez, unos armónicos cariños y orgasmos en mi cama.

Érase una vez, todas estas y muchas más cosas. Siendo la misma persona de diferentes formas. Sintiéndome bien conmigo mismo. Teniendo en mi cama, tras mucho alcohol, todo lo que necesito para ser feliz, una vez que, sin ser la mañana de Año Nuevo, pulso el play y suena la Marcha Radetzky.





martes, 10 de noviembre de 2015

No querer ver más allá





- Y al siguiente cuadro de la subasta le llamaremos "No querer ver la verdad".
- ¿Por qué te empeñas en cambiar los cuadros?
- Mejor así. No es bueno que todo esté a la vista. No merece la pena que veas más allá de lo que tus ojos estén preparados para ver.
- Pero si haces eso te pierdes muchas cosas.
- Hoy en día te pierdes muchas cosas si te paras a pensarlas. Lo dijo U2, creo.
- Cada uno pierde lo que quiere. Aunque luego se crea ganador. Y a ti no te gusta U2.
- Yo nunca he ganado nada. Y no me gusta U2.
- Ni falta que hace.
- Eso lo dices tú.
- Eso lo digo yo.






jueves, 29 de octubre de 2015

VI Aniversario: De músicas, narcisos, muertes y quereres

Pues no. El sexto año no ha tenido mucha música, para qué engañarnos. Pero hay una lista de VI Aniversario. Esta es la música que ha pasado por cabezadeavestruz este año 6 (54 D.D.):





Hoy es San Narciso. Tampoco es que sea relevante, pero aquello de Narciso o el narcisismo siempre ha sido un motor importante para que esto siga vivo. Por muchas muertes que haya alrededor. Por mucho que uno muera un poco a veces. Porque “Una de las ventajas de estar muerto es que todos te quieren”. Y da gusto que, llegando la fecha, el día de inicio de cabezadeavestruz 7.0, el año 55 D.D. (Después de Diego), también llegan los muertos, las calaveras y los diablitos a mi querida Oaxaca. Y mi buen hermano en la distancia (y en la cercanía) Don Gilomeno me regala una calaverita con todo el amor y el cariño, muy bien recibido en momentos como este. GRACIAS, ARTISTA:

Fer muy cojonudo a la muerte le exigía, 
que se lo llevase de una vez al campo santo,
pues en esta vida ya no daba para tanto,
Y de su presencia ya nadie prescindía.

La muerte sílfide dijo entonces los grandes así mueren,
Y la ventaja de estar muerto es que todos te quieren.

Yo no suelo concederles a todos el favor,
De llevarlos desde antes a la presencia del Señor.

Pero en complacencia a tu vida pondré fin;
Por que quiero que me leas "el párpado del puercoespin"

¡Probresito de mi compi, ese güey de Badajoz!
Ya no escribe mas el grande cabeza de avestruz.

Todo mundo llora y reprocha cual saeta,
¿Donde están los versos que me escribías cuando eras poeta?”



Y en estas, con el corazón encogido, emocionado por sentir cariño de él y de much@s que sabéis quiénes sois y que estáis ahí, como me gusta que sea, en otro acto más del narcisismo habitual por estos lares, me congratulo de no escuchar eco cada vez que paso por aquí y quiero decirles algo. Y ya van seis años... ¡GRACIAS!


B.S.O.: "Canción del Eco" (Christina Rosenvinge).






Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!