martes, 28 de junio de 2016

La dignidad del celibato




Me fui de aquella casa con la cabeza alta.
No iba a darle el gusto de acostarme con él.
Se lo dije, yo era más digna.
Viviré por siempre con una mentira sobre mi cabeza: Yo perdí la virginidad en una habitación de la calle Bowery de Nueva York, a tres portales de lo que era el CBGB, escuchando a Patty Smith, con un californiano estudiante de filosofía de acento imposible y excitante.


A todos se lo digo y hasta yo estoy empezando a creérmelo.
Sobre todo cuando bajo sin haber follado por dignidad, a una hora extraña, por la calle Ave María del cada vez menos mítico barrio de Lavapiés. Algún día tendré que decantarme entre tener placer o ser digna (falsamente en ambos casos).




B.S.O.: "No todo va a ser follar" (Javier Krahe)


P.D.: No sé de quién es la foto, pero se trata de la actriz porno Amarna Miller y creo que es algo así como el fondo de pantalla perfecto para mi cada vez más inactivo ordenador.


miércoles, 27 de abril de 2016

Colecciono máscaras, ¿Y qué?




Encendí la radio y sonaba "Colecciono moscas" de Golpes Bajos.

Me extrañó porque nunca la había escuchado en una radio.

"Yo colecciono máscaras, ¿Y qué?" pensé para mis adentros, como si hubiera otra manera de pensar.

Bajé el volumen de la radio porque creí que estaba sonando el móvil y podrías ser tú.

Me di cuenta de que, como de costumbre, lo tengo en silencio y era imposible que sonara.

Y mucho menos porque fueras tú.

Volví a subir el volumen y decidí cambiarme la máscara.

Ahora no sé dónde coño he puesto el móvil y como lo tengo en silencio no puedo decirle a nadie que me llame para encontrarlo.




B.S.O.: "Colecciono moscas" (Golpes Bajos).



jueves, 21 de abril de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 40): Microrrelato de entretiempo



Cuando llegue la primavera yo ya seré alguien.



Se decía todas las mañanas postergando aquel plan que sabía que era inviable. Le helaba el invierno, se asaba en verano y no le importaba el otoño más que porque notaba que se le caía el pelo más de lo habitual. El tiempo pasa, el invierno es cada vez más caluroso, el verano le pide chaqueta por las noches y el otoño roza su calva. No supo hasta entonces que todos los años hay primaveras aunque él ya no sea el mismo. 
Ni alguien...



miércoles, 30 de marzo de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 39): As far back as I can remember, I always wanted to be a gangster


...Y entonces lo entendí todo y empecé a hacerme las preguntas correctas, porque creía tener las respuestas:

¿Qué fue de mis sueños infantiles?

¿Dónde quedaron mis propósitos vitales?

¿Es tarde ya para enderezar mi vida?

Y supe que quizás, sólo quizás, no era tan tarde...












lunes, 21 de marzo de 2016

En el Día Internacional de la Poesía: El día que no fue día de nada

Hay días para todo. O para casi todo. Cansa, sí. Estamos de acuerdo. Te levantas tranquilamente, pensando que este sería un día más y ¡Pam! De repente los informativos, los periódicos, las redes sociales (dejémoslo sólo en lo tercero, es cierto) te plantan en la cara un Día Internacional, Mundial, de alguna cosa. Todos los días es un día de algo. De algo que ni sabías. Claro que recuerdas el cumpleaños de tu madre, el aniversario de tu relación, el día que volviste a vivir, en el que ganaste aquello que luego no ha servido más que para contarlo y recordarlo, el que te echó de casa para quedarse con otro...
Hay días para casi todo. Impuestos por Naciones Unidas la mayoría de ellos. Esa organización que se preocupa tanto de recordar cosas con los días, pero no de que las personas puedan vivirlos sin más, aunque sea poco pedir. Baste recordar que hay un Día Mundial del Refugiado pero que ahora mismo Europa está expulsando a todas y todos los que han salido huyendo de la guerra en Oriente Medio y les está negando asilo en sus podridas tierras. El año que viene podríamos celebrar el Día Internacional de la Muerte de Europa. Ahí queda la idea.

Pues como tantos otros días, la Unesco decidió en 1999 que hoy, 21 de marzo, sería el Día Internacional de la Poesía.

Malos tiempos para la lírica, pensó uno.
Qué nos queda si no es la poesía en estos tiempos, contestó otro.

Yo no sé escribir poesía, dije yo. Y además, lo he dicho muchas veces, sin ningún tipo de vergüenza.




Pero modestamente, si sé de otras cosas. Sé desperdiciar espacio cerebral guardando datos que no tienen valor ni importancia la mayor parte del tiempo, pero que, si aparecen en el momento adecuado, quedan bastante bien. Hoy, Día Internacional de la Poesía, debería ser el Día Universal de Volar. Porque para eso debe servir la poesía. Pero vivimos en un mundo en el que todo nos dice que no debe ser así.

En 1998, la compañía aérea Iberia, una de las más importantes del mundo en aquel entonces, una empresa que se dedicaba a hacer volar a la gente, decidió que la poesía no tenía cabida en el interior de sus aviones. No, a no ser que se la trajera cada una y cada uno de casa. No tuvo a bien permitir que se produjera el maravilloso gesto de que ya que volabas con ellos físicamente, pudieras hacerlo también espiritualmente con un libro de poesía que ellos mismos te dieran.

Iberia desestimó en 1998 (un año antes de que la Unesco declarara el 21 de marzo Día Internacional de la Poesía) que la Editorial Mondadori regalara a sus pasajeras y pasajeros, libros de su nueva colección de poesía de bolsillo. Al parecer, estimaron que la poesía durante el vuelo podía considerarse “una lectura demasiado arriesgada y fuerte”.

Yo estoy en la línea de Iberia. Una de las razones que aduzco siempre para justificar mi incapacidad de escribir poesía es que es demasiado arriesgado y fuerte para mí. Pero, a diferencia de Iberia, no dejo de volar, no tengo overbookings, ni retrasos cuando se trata de despegar mis pies del suelo y de dejarme llevar por unos versos que me acaricien el alma y me hagan olvidar en qué día vivo.

Aunque viva en el Día Internacional de la Poesía.



Hoy es 21 de marzo: ¡Felices versos y felices vuelos!








B.S.O.:
Come fly with me (Frank Sinatra)

Pincha en el ENLACE al artículo de J. Alfonso Portus de la Llana, Inconvenientes de la poesía (El País, 25 de febrero de 1998), que contó el tema de Iberia, Mondadori y la poesía en su momento.



jueves, 3 de marzo de 2016

El cómo bailas no es lo que más me gusta de ti. Pero no dejes de hacerlo, por favor.









- ¿Cómo puedes hacer algo mientras escuchas a Battiato en italiano?
- Y tú, ¿Cómo puedes hablarme sabiendo los deseos que despiertas en mí?
- ¡Touché!
- Follemos.
- Tampoco es eso...
- ¡Hagamos el amor!
- Quita esa música y bailaré para ti.
- Quiero follar antes.
- ¿Cómo puedes pensar en follar mientras hablamos?
- ¿Cómo podría no hacerlo?
- Touché otra vez.
- ¡Hagamos el amor!
- Fóllame de una puta vez, que no te enteras de nada.

Y follamos como si no hubiera un mañana. Pero sí lo había. Y Battiato en italiano fue interrumpido por el despertador que les dijo que ya estaba bien por esa noche. Ninguno de los dos sabíamos quién lo había puesto, pero una vez que sonó, nos cortó todo el rollo.

No volvimos a follar.
Nunca más.

Battiato no sabe nada del tema, pero algún día lo mataré porque necesito echarle la culpa a alguien. O follar con otra para olvidar cómo hacíamos el amor...






miércoles, 24 de febrero de 2016

Subcampeonatos y amenazas de muerte



Me quisieron asesinar cuando fui segunda en el concurso de Miss Universo. Quedé segunda y con una amenaza de muerte. Una amenaza real, no como cuando alguien te dice “te voy a matar” y luego nada. El mundo está lleno de amenazas falsas. Hasta entre risas y cariños.

“Te voy a matar” le dijo ella a él momentos antes de besarlo con todas sus fuerzas y parar riéndose y mirándose cariñosos a los ojos.




A mí me quisieron matar desde que se supo que soy la subcampeona del Certamen de Miss Universo. Y no sé si podré seguir viviendo con ello. Si no puedo seguir viviendo quizás la amenaza se quede en nada porque no llega a cumplirse. Si yo amenazara realmente con matar a alguien, lo último que querría es que se muriera antes de que cumpliera mi amenaza. Algunos lo ven como un triunfo. A fin de cuentas, persiguen que esa persona esté muerta. Pero eso no es así. Una amenaza no persigue la muerte de una persona, si no que quiere matarla y disfruta el trayecto hasta que la asesina. Más del trayecto que del asesinato. Incluso mucho más de la amenaza que del fin. Como casi todo en esta vida. El que se contenta con una muerte no provocada por él cuando amenaza de muerte a alguien es como el barrendero que reza para que venga el viento y se lleve lo que tiene que barrer. Se lo llevará, pero para extenderlo más y hacer a la larga, más difícil su trabajo. Un trabajo que persigue que aquello quede limpio. De polvo y paja.

De paja que se hacen con Miss Universo mientras sueñan con amenazar de muerte a la segunda clasificada. A mí. Nadie se quiere hacer una paja conmigo.

De polvo por despecho. Porque la campeona se cree ya demasiado buena como para follar con cualquiera. Nadie quiere follar conmigo. Sobre todo porque no soy merecedor del segundo puesto.

Soy un hombre que no pinta nada en ese concurso.





B.S.O.: "Segundo Premio" (Los Planetas)



martes, 26 de enero de 2016

No andes, vuela





Te dije que caminaras, que te quería hacer una foto. 

No quisiste andar para mí. Quizás recordabas aquello que te canté una vez al oído: “me gusta cómo andas, ponte a salvo”.

Traté de intentar que recordaras que era “me gusta cómo hueles, ponte a salvo” y que la cantaban Los Ilegales. Siempre fuiste muy legal conmigo. Pero no quisiste andar para mí. Aquella foto se quedó vacía. Era un paisaje más. Con el tiempo pasó a ser una naturaleza muerta. Y años después, el facebook donde estaba colgada, la hizo estúpida con pretensiones artísticas.

Frida Kahlo dijo aquello de “pies pa qué los quiero si tengo alas para volar”. Yo te dije “no andes, vuela” y desapareciste para siempre. Aunque sé que sigues ahí, mirando desde ese sitio donde los demás no sabemos subir sin tu ayuda.


Y me alegro muchísimo...



B.S.O: "Me gusta cómo hueles" (Los Ilegales)



martes, 12 de enero de 2016

Microrrelatos sin pudor (Volumen 38): Pensando en mí(ti)






Hoy me he despertado y todavía no he pensado en ti. Debe ser una buena señal. Pero al pensar lo que no he pensado, no he hecho otra cosa que pensar en ti otra vez. Y estoy pensando que no he debido pensar que no he pensado en ti porque eso es peor que pensar en ti de primeras.

Ya se ha vuelto a joder el día...






martes, 5 de enero de 2016

Fotos que me hubiera gustado hacer a mí (Volumen 15): Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen


(Foto: Berta @solofaltabaaqui)


Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos... 
Oyó cantar a la chavalería por el rellano de la escalera mientras se intentaba relajar en aquella destartalada mecedora. ¿De dónde habría salido aquella mecedora y por qué era tan incómoda? Quizás debería tirarla un día de estos, se dijo a sí misma mientras sus manos bajo la manta que le cubría paseaban entre sus piernas. ¡Qué bonita es la palabra chavalería y qué coñazo es su concepto!

Hoy no estoy para nadie, pensó mientras se intentaba convencer de que aquello no era vida. Pasar las tardes en aquella desvencijada y ruidosa mecedora bajo una manta no era un síntoma de que su vida fuera por buen camino. Fuera llovía a mares. Es lo que toca en estas fechas, se dijo con actitud de tópico insustancial mientras oyó de nuevo la canción de los Reyes Magos un poco más cerca. Ahora no era la chavalería, sino una voz adulta que le resultaba familiar, la que le llegaba del descansillo de la escalera. ¡Qué bonita es la palabra descansillo y qué inquietante es cuando se vive en una casa sin vecinos!

Debería levantase de la mecedora y hacer algo útil. Debería. Debería hacer tantas cosas que el tonillo de aquella voz que cantaba que ya vienen los Reyes Magos y que estaba empezando a reconocer, le estaba causando un miedo impropio en ella. Un miedo terrible hacia algo que venía de un descansillo de una escalera inexistente, en una tarde lluviosa meciéndose en un sitio incomodísimo bajo una manta que debería tener tantos años como ella. ¡Debería cambiar de vida! Se dijo en voz alta como si estuviera loca, con la única pretensión de que la persona que cantaba en el inexistente descansillo de la escalera y que cada vez identificaba mejor y sentía más cerca, le oyera.

Como con tantas cosas en su vida, lo habitual sería dar la espalda, levantarse de la mecedora y asomarse por la ventana para ver cómo llueve. Afortunadamente, tampoco había ventanas en aquella casa baja y eso le libró de la cansada tesitura de sacar las manos de debajo de la manta y levantarse de la mecedora.

Debería tener una buena ventana para ver cómo llueve fuera, se dijo voz en grito. Ahora no pretendía que le escuchara la voz que cantaba lo de los Reyes Magos y que ya había identificado como un antiguo amor que no funcionó y que seguía persiguiéndola por muy rápido que intentara caminar. Claro que la persecución era bastante irreal ya que no huía sino que penaba con sus manos bajo la vieja manta sentada en la cochambrosa mecedora.

La canción de los Reyes Magos cesó por un instante. Cesó como cesan de llegar los regalos cuando te haces mayor.

¡Has perdido la cabeza! - se oyó decir a la voz de su antiguo amor desde fuera.
Estoy tirando mi vida a la basura, pensó ella en voz alta y sin ganas de contestar a nadie. Porque seguramente, nadie había.

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos...






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