martes, 16 de junio de 2015

La foto de las 1001 historias. Historia Nº 5: La televisión es nutritiva.





- ¿Hermana?

...Me estoy reconstruyendo con un buen telefilme...

- ¿Hermana?

...Dibujos animados, que aniquilan el cine...

- ¡HERMANA!
- Dígame, Hermana. Pero no me grite.
- Es que no me escuchaba.
- Perdona, tengo los cascos puestos.
- ¿Los cascos? Creía que ya había dicho usted que no los iba a volver a usar dentro del convento.
- Creía, Hermana, creía. Pero, ¿Qué quiere?
- ¿Quién es esa mujer que sube las escaleras?
- Pues no tengo idea, la verdad. Yo estaba a mis cosas.
- Hermana, usted no tiene remedio.
- Puedo volver a ponerme los cascos o tiene que decirme algo más.
- Nada, tranquila, ya preguntaré yo a la señora qué quiere.
- No. Déjala que hable ella. A fin de cuentas es la que está entrando en el convento y nosotras llevamos aquí toda la vida.
- ¡Hermana! Usted lo que quiere es ponerse los cascos, seguir con su música y olvidarse de todo.
- No. Pero no entiendo las prisas que le han entrado ahora.
- Es que está entrando una mujer en el convento.
- Déjela. Será el técnico de televisión.
- ¿Tenemos televisión en el convento?
- No lo sé.
- Me parece a mí que está usted un poco despistada con esto de la música y los cascos. ¿Qué escucha?
- No los conoce.
- Bueno, pero me lo podrá decir.

Y es lo que siempre digo
Y es lo que siempre dicen
La televisión es nutritiva.


- ¿Es Aviador DRO?
- ¡Sí! ¿Cómo lo sabe? ¿No dice que usted nunca escucha música?
- Bueno. Usted no sabe todo de mí.
- Ya, Hermana, pero eso de la música...
- Le estaba preguntando por la mujer que está subiendo, no me cambie de tema.
- ¡Bah! Será el técnico de televisión.
- Será.
- ¿Cómo es que conoce a Aviador DRO?
- Es una larga historia.
- Tenemos tiempo. Y lo sabe.
- No tanto. Mire: El técnico de televisión está entrando en el convento.

Y es lo que siempre digo
Y es lo que siempre dicen
La televisión es nutritiva





B.S.O,: "La televisión es nutritiva" (Aviador DRO)








lunes, 15 de junio de 2015

La foto de las 1001 historias. Historia Nº 4: Odio los Lunes





- ¿Dónde va esa mujer?
- No sé Hermana, es Lunes.
- ¿Y qué?
- Los Lunes la gente está muy perdida.
- ¿Perdida? Tendrán que estar muy cansadas, con ganas de nada, volviendo a la rutina...
- Eso no es así.
- ¿Ah no? ¿Por qué? ¿No odia la gente los lunes?
- Odiar es una palabra muy fuerte, Hermana.
- Usted me entiende.
- El mundo es un lugar extraño. Miramos a esa mujer que está entrando en el convento y hablamos de Garfield.
- El mundo es un lugar muy bello, pero es lunes, Hermana.
Será eso...






domingo, 14 de junio de 2015

La foto de las 1001 historias. Historia Nº 3: El tañido de campanas






El habitual tañido de las campanas despertó a toda la congregación. Horas después, las oyeron tañer otra vez. En esta ocasión indicaban que faltaba media hora para la misa de doce, la dominical en la que se permitía que entraran personas de fuera en la capilla del convento. Era Domingo, el Día del Señor.


. Hermana, ¡Qué bonito es el verbo tañer!
- ¿Se dice tañer o tañir?
- No sé Hermana. La que entró en el convento ya con estudios es usted.
- Pero nunca he sabido bien cómo se dice correctamente.
- Tañen las campanas, dice la canción.
- De las canciones no te puedes fiar, ya sabes.
- Voy por el diccionario.


Cuando la Hermana iba a ir por el diccionario, de repente, como si al terminar el tañido de las campanas fuera una señal para quedarse inmóvil, se quedó parada sin poder moverse.


- ¿Qué pasó Hermana?
- Nada. No voy a ir a ningún sitio.
- ¿Por qué? ¿Ya no quiere saber cómo se dice?
- No me preocupa ahora mismo. Mira ahí: Alguien sube.
- Le podemos preguntar a ella.
- No. Mejor sigamos con la duda.
- ¿Vamos a misa?
- Obvio. Pero vamos por otro sitio, hágame usted el favor. Dese prisa.


El tañer de las campanas había indicado a todo aquel que quisiera darse por enterado que quedaba media hora para la misa de doce. Como todos los domingos.




sábado, 13 de junio de 2015

La foto de las 1001 historias. Historia Nº 2: Música en el convento







“...Y yo sigo aquí, esperándote
Y que tu dulce boca ruede por mi piel
Y yo sigo aquí, esperándote
Y que tu dulce boca ruede por mi piel...”


- ¡Hermana! ¿Qué es eso que suena?
- El hilo musical.
- ¿Desde cuándo tenemos hilo musical en el convento?
- No es del convento, sale de ahí abajo...


“...Y yo sigo aquí, esperándote
Y que tu dulce boca ruede por mi piel
Y yo sigo aquí, esperándote
Y que tu dulce boca ruede por mi piel...”


- Pero, esta canción... Es muy... ¿Cómo lo diría?
- Mala, Hermana, mala.
- Bueno, hay gustos para todo.
- Es muy mala, Hermana. Déjese de caridad cristiana y demás. En confianza entre usted y yo: Es muy muy mala.
- ¿Podemos apagarla?
- Debemos.


“...Y yo sigo aquí, esperándote
Y que tu dulce boca ruede por mi piel
Y yo sigo aquí, esperándote
Y que tu dulce boca ruede por mi piel...”


- ¿No daremos en la cabeza a esa señora si cerramos para que no se oiga la música?
- ¿Qué música?
- ¡Hermana! Está usted muy despistada últimamente. ¿De qué estamos hablando?
- ¡Ah! La canción esa... Es que llamarla música...
- ¡Qué mala es usted, Hermana!
- Es que es una canción muy mala, ¿Cerramos?
- ¿Y si le damos en la cabeza con la tapa a esa señora que sube?
- Los Caminos del Señor son inescrutables...


“...Y yo sigo aquí, esperándote
Y que tu dulce boca ruede por mi piel
Y yo sig... (SILENCIO)






La foto de las 1001 historias. Historia Nº 1: “Catacumbas”





- ¡Hermana! ¿Quién es esa que sale de las catacumbas?
- ¿Quién?
- Esa que está subiendo.
- ¿De dónde?
- De las catacumbas.
- Ahí abajo no están las catacumbas. Es la salida del metro de Iglesia.
- ¡Déjate de bromas, que se nos cuelan en el convento!
- No bromeo. Ahora deja, que me tengo que ir. He quedado en Cuatro Caminos.
- ¿Cómo vas?
- En metro. Bajo en cuanto salga esa señora.
- Son solo dos paradas, ¿Por qué no vas andando?
- No me fío. Sabes que no me gusta ir andando por encima de las catacumbas.



miércoles, 10 de junio de 2015

Costumbres






Siguiendo las costumbres de las películas hacía muchas cosas raras en su día a día. Harto de ver cómo meten billetes en la ropa interior de las stripers se dedicó a hacerlo con las chicas que veía y le gustaban en cualquier bar. Como además era poco amante del verano y salía sólo cuando hacía frío, y nunca fue un tío sobrado de dinero, convirtió esa imagen en meter monedas en los bolsillos de los abrigos de las mujeres que veía apetecibles en los bares. Como en los bares la gente se quita el abrigo que lleva puesto cuando va por la calle, podéis empezar a imaginar lo difícil y extraño que se hacía la costumbre para él y para los que mirábamos de reojo. Porque era cosa suya, no era un comportamiento que compartiera con el grupo. Probablemente porque nadie se lo hubiéramos permitido. Podría contar miles de anécdotas de esta práctica, algunas muy tristes y no pocas curiosas y divertidas. Podría hacerlo, pero a mí lo que más me llama la atención es el hecho en sí y la obsesión que tenía con ello.



lunes, 1 de junio de 2015

Retratos ecuestres, ADSL, superpechos, llamadas telefónicas y demás dramas de la vida moderna





Dibujé un retrato ecuestre mientras hablaba por teléfono con ella. Cuando colgué me di cuenta de que me había salido algo parecido a una amazona con superpechos montada en una rata gigante. Volví al teléfono y atendí más de lo conveniente a un agente comercial de una compañía telefónica que trataba de venderme algo. No están acostumbrados a que las llamadas duren tiempo porque normalmente la gente cuelga de manera desagradable con cierta urgencia. Yo tampoco estoy acostumbrado a escucharlos ni quería que me vendieran nada. Pero pretendía hacer un dibujo mientras hablaba y la venta de una nueva línea ADSL o el cambio a unas mejores tarifas de móvil deberían ser lo suficientemente poco atractivas pero bien detalladas para que volviera a tratar de dibujar bien el retrato ecuestre que había intentado mientras hablaba con ella antes. Me salió una tía con unos pechos superlativos. Ni rastro del caballo. Las tarifas para móvil eran realmente interesantes y últimamente el ADSL no me va demasiado bien, pero ni aún así valoré analizarlas demasiado. Colgué y recordé que ella no tiene unos pechos superlativos. No sé dibujar pero me encantan las tetas desmesuradas. Y me encanta aún más ella a pesar de ser bastante plana.



miércoles, 27 de mayo de 2015

Momentos






Momentos en los que recuerdas todo lo que aprendiste en Historia del Arte sobre las columnas romanas y griegas. 
Esos momentos en los que lo recuerdas porque sientes como todo tu mundo se viene abajo, como se desmorona. 
No recuerdas bien las columnas y entiendes que los pilares que te sustentan se están derrumbando. Dórico, Jónico, Corintio; buscas en tu cabeza pero tus recuerdos de conocimientos malamente adquiridos son sustituidos por los más modernos canales de documentales e imágenes sobre demoliciones de grandes edificios. 
Solo te consuela esperar que pase ese programa, llegue la noche y tras tres o cuatro copas sólo emitan tarotistas, películas pseudoporno, chat eróticos y refritos estúpidos que te vendrán mejor que sentir cómo el mundo se 
abre bajo tus pies.




miércoles, 20 de mayo de 2015

Todo da un poco igual, menos Central Park


(Foto: Sergey Semonov)


Rufus Wainwright fue violado cuando era adolescente en Central Park. Consiguió huir fingiendo un ataque epiléptico cuando su agresor trató de estrangularlo. Debería estar triste por todo ello pero versiona a Cohen haciendo las canciones de Cohen ser más alegres. Mejor que el propio Cohen aunque Leonard no deba escucharme decir esto nunca. Ni siquiera debería haberlo dicho. Fingir un ataque epiléptico es muy útil para un montón de cosas, pero está mal visto. Como versionar a Cohen o peor aún, decir que te gusta más una versión que la canción original, sea o no sea esta del propio Cohen. También está mal visto intentar violar a un chavalín en Central Park o en cualquier otra parte de Nueva York. Incluso en mi pueblo, pero eso no viene a cuento. Además, en la wikipedia dicen que Rufus fue violado en el Hide Park de Londres. El Hide Park de Londres no tiene nada que ver con el Central Park de Nueva York ni con mi pueblo. En mi pueblo había un epiléptico que nos daba mucho miedo a todos cuando éramos niños. Pero nunca intentó violarnos a ninguno. Creo que sí intentó estrangular a alguno. Supongo que no sabe quién es Rufus Wainwright. Probablemente tampoco sepa quién es Leonard Cohen. Da un poco igual todo. Rufus ha concebido una niña con la hija de Leonard Cohen. Rufus es gay. Da un poco igual todo.





B.S.O.: "Everybody knows" (Rufus Wainwright).



viernes, 8 de mayo de 2015

Dorothy en la ciudad que a nadie gustaba




Érase una vez, una ciudad que a nadie gustaba. Ese tipo de sitios en el que todo el mundo está, pero donde nadie quiere realmente vivir. Y en esos lugares siempre hay tácticas de escapismo para sentir que se está, pero que si se quiere, en el momento menos esperado, cuando se necesita, se puede salir de allí.

En esa ciudad que a nadie gustaba, habitaba una señorita que siempre tenía la sensación tan recurrente de que estaba viviendo en el tiempo y el lugar que no le correspondían. Así, esta señorita con ínfulas de princesa pero carácter de lacaya, siempre imaginó que en aquella ciudad, con sólo soñarlo, podría encontrar un camino de baldosas amarillas por el que salir de allí cuando lo necesitara. Y así pasaba el tiempo y era más o menos feliz.





Un buen día, empezó a hacer la maleta. Para salir de aquella ciudad que a nadie gustaba. Quizás por unos días, quizás para siempre. Y guardando cosas que iba a necesitar en su nuevo destino se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no limpiaba sus pertenencias más queridas. Esas que se tienen por los estantes para que estén siempre a la vista pero que no se suelen tocar, y mucho menos limpiar. Así, limpiando y empaquetando, le vinieron extraños pensamientos a la cabeza sobre lo fácil o difícil que es limpiar ciertas cosas.
Recordó las enseñanzas de sus mayores. Aquello que decía siempre su madre: Las baldosas amarillas son muy difíciles de limpiar por los servicios municipales.

Siguió con su maleta. Pensando en qué camino de baldosas amarillas tomar si es que existía más de uno y qué calzado llevar para la suciedad que se pudiera encontrar. Sin preocuparse por nada más que eso. Olvidando que quería salir de aquella ciudad que a nadie gustaba y teniendo muy en cuenta de que las baldosas amarillas eran muy difíciles de limpiar por los servicios municipales. Continuó. Con más ilusión que nunca. Porque en aquella ciudad que a nadie gustaba ya no quedan servicios municipales.









P.D.: NO veas esta imagen.


P.D. II: Te lo advertimos... Pero, sobre todo NO veas esta. Que NO es el Mago de Oz




(Algún día deberías hacer caso a lo que te recomiendan por internet. Al menos, cuando te dicen que NO)



Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!