martes, 9 de noviembre de 2010

El Agente de la Libertad Condicional de tu esposa recela de mí

Querido Alberto:
 
Me gusta comer piña a destiempo. Por comer piña a destiempo se entiende comerla cuando apetece, no cuando marcan las costumbres habituales. ¿Quién marca las costumbres? En mi casa nunca se comió piña, por lo que no tengo costumbres asociadas a ella desde la infancia. Las costumbres que quiero derribar comiendo piña a destiempo las habré adquirido de mayor, si es que las tengo, o serán parte de la cultura gastronómica de la sociedad en la que vivo. Insisto: Me gusta comer piña a destiempo.
 
Tu esposa nunca hizo nada malo. Últimamente creo que ya no la conozco, pero lo sé. Sé que nunca te hubieras casado con una mujer capaz de hacer algo así. Un hecho como ese define a una persona a la perfección, y tú no eres del tipo de gente que se acerque o se pueda mantener al lado de alguien así. No hizo nada malo, asúmelo. Vas a tener que vivir con ello toda la vida. Tu esposa fue acusada injustamente. No la creo capaz de hacer algo como éso ni en cien millones de años. Ni tú tampoco. Ni ella.
 
La sala de espera de la Academia es muy pequeña. Está salpicada por cuadros con escenas motivacionales, que creo van más enfocadas a los padres que a los niños. Al menos no imagino qué efecto puede provocar en la actitud de mi hijo un cuadro con la imagen un joven con birrete en el que pone “ÉXITO”, ni otro con una preciosa estampa de tres bellas adolescentes saltando por el parque en el que pone “TRIUNFAR”. Quizás no haya interiorizado del todo que aquello no es más que un negocio y que al dueño sólo le interesa el “triunfo” o el “éxito” de mi niño para que yo repita el siguiente trimestre y siga engordando su cuenta corriente. La educación está muy mal últimamente. La "meritocracia" en que vivimos nos ha metido a todos, empezando por los padres y las madres, en una dinámica peligrosísima en la que no dejamos a los niños, ni siquiera eso, ser niños. Hay que triunfar, hay que tener éxito, cueste lo que cueste. A mí me cuesta mucho dinero, pero no me importa. A mi hijo le está costando la infancia, pero normalmente no pienso en ello. Valoro más que esté preparado para afrontar el futuro con unas mínimas garantías. Aunque se aficione a comer piña a destiempo.
 
 
 
Los últimos acontecimientos me han perturbado un poco y no pienso con claridad. Estoy un poco aturullado y me lío y despisto con relativa facilidad. Tu esposa y yo hemos coincidido algún día que no me tocaba en la recogida de nuestro hijo. A ella le hace gracia, sabe que para mí no es plato de gusto tener que reconocer que me he equivocado y ella tiene razón. Que ese día le toca recogerlo a ella y no a mí, y que me he despistado. Pero le preocupa que me despiste un día que me toca a mí y ella no esté para solucionarlo. Últimamente, gracias a estos problemillas con mi organización, estamos recuperando el gusto por hablarnos y estar juntos. Además, es bueno para nuestro hijo, por lo que todo sale a pedir de boca. Pero al Agente de la libertad condicional de tu esposa no le hace ni puñetera gracia tener que hacer horas extra mientras nos vigila desde un coche aparcado a la puerta del bar de enfrente de la Academia.
 
De un tiempo a esta parte, he visto el coche del Agente de la libertad condicional de tu esposa aparcado frente a mi casa. Los días que vuelvo tarde suele estar por allí. No quiero obsesionarme demasiado con el tema, por lo que intento no pensar demasiado en ello. Entro en casa llego a la habitación y me asomo tímidamente a la ventana para confirmar temores, pero nunca está allí en ese momento. Si fuera un paranoico pensaría que espera a que entre en casa y luego se va… No quiero ponerme nervioso, pero llevo unos días así, y se repite el tema una y otra vez. Creo que el Agente de la libertad provisional de tu esposa está empezando a recelar de mí. Incluso he descubierto restos de piña en el sitio donde creo que aparca el coche. Comer piña mientras se espera que alguien vuelva a su casa, sí que debe ser comer piña a destiempo.
 
Tu esposa come piña a destiempo. Últimamente yo pido un café cortado con sacarina y ella piña. Parecemos dos tarados paranoicos con nuestro peso, mientras compramos al niño un pastelito para que nos deje hablar tranquilos un rato. Creo que estoy empezando a plantearme seriamente volver a tener un niño con ella. Pero tú tienes que estar de acuerdo. Sabes que nunca haría nada así sin tu consentimiento.
 
Al niño le encantaría tener una hermanita -¡Dios! ¡Qué pereza me da eso de hablar de la parejita!- o un hermanito para jugar. Creo que está en la edad ideal. Tu esposa no sabe nada de esto, no lo hemos hablado, pero sé que moriría por volverse a quedar embarazada de mí. Tantas veces como yo quisiera, es lo que siempre decía. Pero me da miedo el Agente de la libertad condicional de tu esposa. De un tiempo a esta parte tengo la impresión de que recela de mí.
 
Creo que aunque no nos lo permitan, deberíamos hablar del tema. En persona, aunque no podamos. Lo veo esencial. No sé qué piensas tú de todo esto, y podría importarme un comino y actuar como me pareciera, sin tenerte en cuenta, pero creo que hace tiempo que directa o indirectamente formas parte de mi vida. Igual que el Agente de la libertad provisional de tu esposa que recela de mí.
 
Ya me contarás cómo lo hacemos. Lo único que me da indicios de que todo pueda salir bien es que me gusta comer piña a destiempo. A tu esposa últimamente parece que también. Y al Agente de su libertad condicional sospecho que siempre le ha gustado. Si no, ésto no tendría explicación. Aunque recele de mí.

Un cordial saludo,
Esteban


jueves, 4 de noviembre de 2010

Carpetazo al Primer Aniversario (Volumen 2 y Final): Soluciones a la falta de información sobre quién está detrás de cabezadeavestruz


"Los libros que aún no me leí
y las canciones que aún no he escuchado
forman hoy parte de mí,
transforman mi pasado"
(“Pesadilla Genérica” Nacho Vegas)

Cerramos el año de una vez. Va siendo hora de ponerse en otra dimensión. Según me cuentan, una de las carencias de cabezadeavestruz (entre otras miles) es no tener una pestañita de información o de “Acerca de” que le explique al visitante de turno (o sea, usted) quién perpetra esta historia.

Hay muchas personas que pierden el encanto de leer este blog en cuanto descubren qué hay detrás de él. Por ello no pienso dar datos biográficos comprometedores, a todas luces irrelevantes, sino que vamos a centrar el tema en lo que a todas y todos nos define: Las filias y fobias, los comportamientos, las adhesiones, los desprecios…

Este es el vademécum que hace que cabezadeavestruz siga en pie y el que habrá que analizar para saber si seguirá adelante. Básicamente las mismas que hacen que merezca la pena casi todo.

Son las Cosas por las que merece la pena estar aquí:



El Like a Rolling Stone de Dylan. El Like a Rolling Stone de Dylan interpretada por los Stones. Pensar que todo puede ser mejor. Creer que, pase lo que pase, siempre me querrás. Cate Blanchett. El atardecer. El whisky de malta. Las desgracias ajenas. Las notas mentales de Homer Simpson. Las chicas de derechas. Susan Sarandon y Tim Robbins. El botón rojo que todo lo activa. Mirar atrás. No conocer a los que salen en las noticias de sucesos de la tele. Ver perder al Real Madrid. El Jamón Serrano. La Familia Corleone. Juliette Binoche. No saber qué es para mí el cielo. Andar descalzo. El olor a napalm por la mañana. Harvey Keitel. Faemino y Cansado. Seguir pensando si me gusta más el Joker de Jack Nicholson o el de Heath Ledger. Wendy James. María Valverde. Christina. Cristina. Natalie Portman y Ariadna Gil con el pelo corto. La adoración por Ray Loriga, Calamaro, Gonzalo Suárez y otros que nadie conoce y que ni siquiera ellos lo saben.
El odio por los días impuestos (Hispanidad, Navidad, San Valentín, Constitución…) aunque algunos permitan descansar de otros días. Jessica Lange follando con Jack Nicholson en El Cartero siempre llama dos veces. Jessica Lange años después. Jessica Lange por mucho tiempo que pase. Enamorarse de conversaciones y de momentos. Palabras como: Crisálida, miscelánea, austrohúngaro, detestable, paradigmática, tamizar, disgusting, fornicable, la mayoría de los adverbios terminados en –mente, obrigado, fanfarria, sinalefa, bambalina, desidia… Aunque algunas no sepa bien qué significan, ni vaya a utilizarlas nunca. Buenos Aires y Nueva York. Lisboa y Garganta la Olla. Regalar y que me regalen. Salirme de la norma. Steve Nash y Nacho Azofra. Amanece que no es poco. Saber que no me gusta el sabor del cordero malo. Un sms de alguien que estaba perdido. Las visitas inesperadas de las musas. Encontrarse con alguien con el paso del tiempo y ver que nada ha cambiado. Adorar el frío y odiar el calor. El olor a gasolina. Estar en casa. Salir como un adolescente. Noviembre y los Jueves. Que sobre el dinero. Acumular cosas. No tropezar dos veces con la misma piedra. Detestar que me intenten convencer de que lo que cuesta mucho se disfruta más después.
Anhelar llegar arriba del todo con el menor esfuerzo posible. Los 7 pecados capitales, uno a uno, empezando por la Pereza. Las Flores del Mal de Baudelaire, Rimbaud y toda la Francia literaria de aquella época. Ser consciente de la relatividad de todo. Detestar Sevilla y enervarse con Andalucía. Que me miren y no me dé miedo. La Brown Eyed Girl de Van Morrison. Kusturica y Karra Elejalde.

Me gusta tener buena memoria, y cada vez me gusta menos no poder olvidar. Me gusta reírme de cosas que sólo yo entiendo. Me gusta reírme enfermizamente de cosas simples. Desprecio pensar que hay que hacer algo con la vida. Odio hacer lo que tengo que hacer y que la gente lo haga y sea normal. Me encanta (y me pone) ver en unos ojos deseo por mí. Me pone más aún que a eso le acompañe una sonrisa, y todavía más que la línea de dientes superior muerda el labio inferior sin perder la propia sonrisa. Que me digan algo que me halague mucho, y más aún si la frase empieza por una exclamación de tipo sagrada (¡Dios!, ¡Virgen Santa!...).  Me da miedo reproducirme y no pienso hacerlo.

Leer Lolita puede justificar una vida. Leer la Biblia también, pero no me gusta en su totalidad. Desprecio infinitamente los que hacen gala de su incultura y a los que les parece gracioso y normal. El acento bonaerense y las canciones en francés cantadas (más bien susurradas) por mujeres. La parafernalia religiosa. La Gran Vía de Madrid. No tomarme nada demasiado en serio. No haber muerto en la cruz a los 33 años. Oir la lluvia caer. Sentir el aprecio sincero. Recordar viejos tiempos. Regalar canciones. Hacer llorar de emoción. No tener una enfermedad terminal. Las confesiones inesperadas y el sexo en los confesionarios. Ese momento en que te das cuenta de que dejas de ser hijo pero no te conviertes en padre. Aún no te has ido y ya te echo de menos. Mi vida con gafas. Fernando Pessoa, los hermanos Cohen y los principios de Julio Medem y Juanma Bajo Ulloa. Magic y Bird. Esa sensación de admiración que te transmite alguien objetivamente digno de ser admirado por mí, pero que no es consciente de ello. Keith Richards y Eric Cantona. El cinismo, el sarcasmo y la ironía. Woody Allen y David Trueba. 

Tomar primero Manhattan y después Berlín. Cecilia Rot, la absenta y Carlota Casiraghi. Tener razón y saberlo antes. El Principito, El Miajón de los Castúos y Paul Auster. Los momentos de intimidad no buscados. Los Soprano y Perdidos. Sentirme identificado con buenas canciones. En el Camino, la Generación Beat, Johnny Deep y Leopoldo Mª Panero. Maradona, que no es una persona cualquiera. La adoración de los que me quieren y el desprecio de los me odian. La diferencia. Bailar con el demonio a la pálida luz de la luna y no hacer planes con tanta antelación. Vender el alma al mejor postor. Ser, a la vez, la mejor y la peor versión de mí mismo. Nick Hornby y el Por qué te quiero en 65 palabras. Julián Hernández y Andy Chango. Dalí y Francis Bacon. 

Hacer locuras con la luna llena como excusa. El Jardín de las delicias. Buñuel, Frank Sinatra y No empezar a chuparnos las pollas todavía. La blasfemia en voz baja, Enrique Vila-Matas y que mis amigos sigan queriéndome y sabiendo que lo son. El Perfect Day de Lou Reed y Saber si vas a dejarme entrar en tus sueños, para dejarte entrar en los míos. Consumir televisión y Halle Berry diciendo “Hazme sentir bien”. Los Celtas por encima de los Íberos y las bacanales romanas. Los Pistons de Denis Rodman y los Kings de Webber. Sentir mi fragilidad en un mundo descomunal y ser consciente de que la gente sin imaginación creen que los demás también llevan una vida mediocre. Hacer una oferta que no podrás rechazar y, por supuesto, Maribel Verdú siempre, y cada vez más…


Y así, hasta el infinto… A fin de cuentas, Aquí nunca dejamos que la verdad destroce una leyenda… (O algo así decían en “El hombre que mató a Liberty Valance”)

Este puede ser el Kit de Supervivencia de cabezadeavestruz, cosas por las que merece la pena seguir adelante. Pero hay mucho más, sólo que ahora no cabe…

martes, 2 de noviembre de 2010

Carpetazo al Primer Aniversario (Volumen 1): De resacas, análisis y agradecimientos.

Pasó la celebración, y casi la resaca…
Para muchos será una chorrada, pero un año de “compromiso”, de “interés extendido”, de “responsabilidad”, de CONTINUIDAD… Es para mí una auténtica heroicidad. Los más próximos saben lo que supone para un desidioso de mi calaña haber hecho ésto. El caso es que creo que le  he cogido el gustillo al asunto y lo mismo me da y sigo con el tema…

80 entradas en un periodo de 365 días. Sale una media de una entrada cada 4,5 días. No es una buena cifra. Viendo los números fríamente no queda demasiado aseado el tema. cabezadeavestruz pretendió desde el primer momento hacer algo diferente. Probablemente a más de uno esto le sonará a la típica melodía repetida y leída en miles de blogs, pero la intención era esa. Por ello, se ha pretendido que cada entrada fuera “algo especial”. No se ha contemplado en ningún momento el post recolectado de otro sitio, sino que cada uno fuera (de mayor o menor tamaño) un cuento, un relato, un desgarro, un vómito, una canción… Pero original y nuevo. Ni siquiera uno de este tipo, como el que estás leyendo en este momento o el siguiente a éste, que forma parte de la necesidad de cerrar el año de manera adecuada. Mirándolo desde ese punto de vista, la media queda más bonita, pero cabezadeavestruz, pese a no querer hacer el post personalista contando qué piensa de tal o cual cosa o comentando la última noticia de turno o recomendando el último video del momento, no quiere engañar y también ha tenido concesiones a la propaganda y las referencias destinadas a inflar el ego del autor. Se trata de los post que remiten a las colaboraciones puntuales en otros sitios. Desafortunadamente no han sido tantos como para alegrarnos, pero todo se andará.
cabezadeavestruz ha ido creciendo como lo hacemos todos: Con el tiempo y con los pasitos dados poco a poco. Las deficiencias técnicas han ido puliéndose en mayor o menor medida, la accesibilidad también. Se ha buscado la manera de hacerlo cada vez más cómodo para ti que estás leyendo esto, dentro de la escala de preferencias y gustos que busca el autor cuando entra en un blog. Esto puede resultar confuso de entender, y bien es cierto que los gustos son totalmente inexplicables, pero a cabezadeavestruz no le gusta entrar en blogs que tarden en cargarse por ciertos artilugios que lo ralentizan, no le gusta que suene música no elegida por el lector, no le gusta que salten ventanas de publicidad… Por el contrario, le gusta los colores horteras aunque dificulten la lectura, la organización extraña sin seguir patrones demasiado definidos (dentro de la lógica del lector), le gusta recomendar sitios interesantes que sirven de inspiración, que ayudan, que acompañan… Y por supuesto, le gusta enseñar y se enorgullece de los que no tienen vergüenza en exponer publicamente que siguen el blog…
Han pasado muchas cosas para que tener esa evolución durante el año: Se cambió el formato de comentarios para facilitar el intercambio necesario en un sitio como éste, pero cabezadeavestruz entiende y comprende que muchos no quieran comentar nada, al menos públicamente. La media de comentarios se ha establecido en algo menos de 4 comentarios por entrada, lo que supone que hay dos personas que comentan algo y cabezadeavestruz responde y sobre todo, agradece el esfuerzo y las palabras… No es mucho, pero los métodos privados de comunicación con el blog (cabezadeavestruz@gmail.com, el caralibro, la barra del bar, el vis a vis de la prisión…) han compensado con creces el asunto. Del inicial mail con el resumen de lo publicado se ha ido creciendo por la inserción de cabezadeavestruz en ciertas plataformas blogueras y/o literarias, hemos aparecido por la tele, por la dinamización (cansina a veces) en el caralibro, se pasó del perfil personal del autor a la propia página de seguidores del blog (que en el momento de escribir estas líneas va por 117 personas, toda una barbaridad para existir hace poco más de un mes), 20 seguidores por perfil de gmail, 61 suscriptores por networkedblogs…
Es un tanto increíble (al menos para mí) la progresión geométrica que ha tenido la difusión de cabezadeavestruz. Se han superado las 6000 visitas desde la colocación del contador en el Diciembre pasado, pero es que en los últimos 2 meses han sido más de 1800. La media actual de visitas es de casi 50 diarias, aunque no se actualice ese día. Los días de actualización casi se duplica por el tostón que se da para ello…
Analizando un poco por encima el mundillo de las estadísticas del blog, aunque sea someramente, se encuentran unos datos que, al autor de cabezadeavestruz, francamente sorprenden, extrañan, hacen reír… Para muestra un par de botones:
A nivel geográfico es obvio que España es el país desde donde más se entra, pero existen visitas desde TODOS los continentes, si obviamos la Antartida… Evidentemente el lenguaje hace que desde América haya muchas visitas, pero hay países que sorprende que alguien entre en cabezadeavestruz desde allí como Camboya, Etiopía, Tailandia, Senegal, Japón, Angola o las Antillas Holandesas…
El ranking de visitas por países a día de hoy en sus cinco primeros puestos es: España, México, EE UU, Argentina y Colombia. Sobre ciudades no voy a ponerme a hablar debido a lo amplio que podría ser el tema.
La gente llega mayoritariamente desde Windows XP (casi el 50%), pero aunque mis conocimientos informáticos sean limitados y vea un montón de historias diferentes de acceso a cabezadeavestruz, desde Blacberrys a Windows 98, me sorprende muchísimo ver que hay varias visitas desde PlayStations, iPhones y iPods… Por cierto, Linux cada vez sube más. Firefox gana en los navegadores y Google en los buscadores desde los que se llega a cabezadeavestruz.
Pero para terminar esta retahíla de datos inútiles que sólo buscan una sonrisa cómplice o un gesto de extrañeza, debo afirmar que da miedo ver cómo ha llegado alguno que otro al blog (Nota del Traductor: ¿Qué es lo que ha buscado en Google para acabar entrando aquí?):
Pasen y vean algunas de las que más me ha llamado la atención que están reproducidas aquí de manera literal tal y como se pusieron en el buscador para llegar, separadas por un punto y coma cada búsqueda:
Se puede meter una mantis en alcohol muerta; Chinas sin ropa; Personas con los órganos colocados en el lado contrario; poemas parafilias mama; fotos de parafilias; soy una buena zorra; que significa la perdida del pudor en la metamorfosis; eso de ser niña buena no va conmigo; mil besos de todas partes te beso allí donde te beso Pessoa; Robin Wright idiota; ahora bebo lo que quiero, follo lo que quiero, esnifar lo que quiero, pero ella es lo ú; quiero dejar de ser una nevera en un piso de estudiantes, un taxi con la luz verde encendida o; que pensar si un chico te dice si escuchaste la canción de melendi como una vela; porque las cigueñas meten la cabeza bajo tierra; …
Pero una de las que más me ha llamado la atención: "Técnicas para dejar la desidia…" Esto sí que no me lo esperaba nunca…
También ha habido muchas búsquedas de Cavezadeavestruz… O referencias sexuales depravadas que me da pudor poner aquí (Imagina el nivel o el cariz de las mismas…)

La encuesta para mejorar el blog no ha recibido toda la participación esperada, pero he sacado algunas conclusiones:
El 63% de los que han contestado la encuesta sobre “¿Qué debería hacer cabezadeavestruz ahora que ha cumplido su primer año?” han pulsado la Opción “Dejarlo como está: Me encantaaaa”. La Macrofiesta a cuenta del autor y Celebrarlo por todo lo alto la siguen con un 54%.
Estos datos quedan claros. La cabeza y la cartera del autor pueden atestiguar que se ha hecho caso al pueblo soberano, pero en otras cuestiones no queda la cosa tan clara:
El 45% de los que han contestado quieren “Felicitar al autor por su talento” pero un 34% quiere “Denunciarlo para que acabe sus días en una prisión turca”… Dada la baja participación en la encuesta es probable que algunos hayan contestado a ambas opciones, lo cual me preocupa aún más…
Y de preocupante puede tomarse también ese 18% que ha marcado “Asesinar a alguien”… (¿A quién?)

Hasta aquí el análisis frío y estúpidamente tedioso de lo que ha sido el primer año. Es la primera parte. La segunda será otro tipo de análisis más en la línea habitual. Como conclusión y tomando un dato más de la encuesta: Sólo 1 persona ha marcado la opción de “Cambiar la irritante combinación de colores”, por lo que tendré que hacer caso de la mayoría y seguir con la pastelosa y dañina combinación por el momento… Además, tengo sospechas de que la persona que ha marcado esa opción es mi oculista…


jueves, 28 de octubre de 2010

Gira de Promocional por el Primer Aniversario:

Lo más duro de tener un blog de éxito es tener que hacer giras de promoción. Escribo este post conectado a la Wi Fi de un Hotel de Varsovia donde he terminado la gira del Primer Aniversario, soportando que la alta velocidad por estos lares se asemeje a la que tiene el móvil de mi agente en pleno vuelo. Pese a ello no puedo quejarme: Los Polacos son gente encantadora. No saben casi quién soy pero no paran de agasajarme con vodka y preguntarme qué pueden hacer para que mi estancia sea lo más placentera posible. A diferencia de otros lugares, parecen confiar en mí, y no temen que destroce el hotel a modo de estrella del rock, como pasó en Estocolmo, y sobre lo que mis abogados me han insistido que no haga ninguna declaración por el momento.

La gira va bien, no se preocupen por mí. Como todos los grandes, soy más reconocido fuera que en la envidiosa España. Para muchos europeos, el que yo vaya a hablarles de mí y de cabezadeavestruz ya supone todo un honor, y no tengo que pedir perdón por todo lo que diga o haga. 

Sólo he tenido problemas en París por que ahora mismo es un verdadero caos por culpa de la huelga que asola la ciudad de la luz y casi toda Francia. Mis buenas relaciones con Carla Bruni no han sentado nada bien a la izquierda del país vecino, pero soy incapaz de dar la espalda o ignorar a una antigua amiga por mucho que ahora se acueste con un enano incompetente que maldirige la República Francesa. Nos vimos en Versalles, a espaldas de Sarko, se filtró por la prensa y no sentó nada bien a ninguna de las partes en litigio. Pese a ello, la prensa rosa (aquí llamada "presse du coeur", que es lo mismo pero suena mejor) me trata con sumo respeto. Saben que no entro en sus juegos, a pesar de ser una pieza muy jugosa debido a mi turbio y oscuro pasado. Volver a ver a Carla, a solas, ha sido de lo mejor que me ha pasado en esta gira. Y sus ojos me dicen que no es feliz, que echa de menos muchas cosas, aunque tiene un eventual brillo de felicidad por mí, por ver que la sigo teniendo presente y por ver mi triunfo. Por mucho tiempo o cosas que pasen, nunca podremos olvidar lo que significamos y significaremos siempre, el uno para la otra y viceversa.



Berlín era una de las etapas más importantes de la gira. La prensa internacional dudaba de mi incursión en el mercado germano, y el carácter del pueblo alemán hacía dudar a muchos de que yo pudiera encajar bien, por mucho que las cifras de visitas a cabezadeavestruz desde allí indicaran lo contrario. Un escenario elevado, con la Puerta de Brandenburgo a la espalda, y una muchedumbre expectante de mis palabras era lo preparado para mi fugaz paso por Alemania. Debía dar un golpe de efecto. Mis asesores me intentaron convencer de que no era conveniente que me mostrara altivo ni petulante, que debía mostrarme humilde y cercano, aunque sepan que me resulta muy difícil en ciertos momentos, y que yo era consciente de que ese gentío se había congregado allí para verme a mí y no al contrario. Al subir a la tribuna y tras la presentación y palabras cálidas de afecto de Ángela Merkel, me acerqué al micrófono. Sabía que querían algo bueno, que no iban a conformarse con un timorato aspirante a escritor de tres al cuarto y tuve que darles lo que querían. “Ich bin ein Berliner” fue lo único que dije, y bajé del estrado. Suficiente. Sé que el pueblo alemán ya tiene cabezadeavestruz como un referente.

En Londres iba a tiro hecho. Sabíamos del éxito en la capital inglesa. La colonia hispano parlante que trabaja en la hostelería empezó a introducir cabezadeavestruz en las conversaciones de los bares, y de ahí se fue imponiendo en todo Londres. La férrea cultura anglosajona se siente honrada con mi visita, y todos los gurús de la modernidad británica querían hacerse una foto conmigo, que fuera a sus fiestas, que bebiera en sus pubs, que me acostara con sus mujeres, que tomara sus drogas… Fueron días interesantes, pero todo lo vi muy falso y forzado. No me querían a mí, querían lo que represento. No les culpo, yo he sido igual.
Parece ser que el día 30 se proyectará durante todo el día la imagen del blog en sitios emblemáticos como el Big Ben y la noria sobre el Támesis a modo de homenaje y querían que estuviera allí para iniciar el alumbrado. Desgraciadamente lo apretado de la agenda de esta gira no me lo permite, pero volveré. Tengo buenos amigos allí.

Italia era una plaza difícil. Por lo imprevisible del pueblo transalpino y por las reticencias que previas que puso el Gobierno Berlusconi a mi visita. Pese a todas las dificultades, se puede considerar el periplo italiano como uno de los puntos álgidos de la gira. Florencia, Milán, Roma, Nápoles y una isla del Adriático, de cuyo nombre no quiero acordarme, fueron las paradas en territorio italiano. En Florencia volví a sufrir el Síndrome de Stendhal por enésima vez en mi vida. Sé que suena a debilidad, pero soy humano. No puedo evitarlo, Florencia es así. Milán representaba la etapa más complicada, pero tras una reunión privada con Il Cavaliere todo empezó a ir sospechosamente bien. Se empeñó en acompañarme por toda la gira en tierras italianas, pero ni a mí ni a mis asesores nos hacía la menor ilusión, amén de no ser nada conveniente para mi imagen. Llegamos a un acuerdo tácito de terminar la gira en esa isla del Adriático que mencionaba y de cuyo nombre no quiero acordarme como su invitado personal en una pequeña casa de campo que tiene por allí, alejado de los flases de los paparazzis. Roma se me presentó como una ciudad volcada, que dio la espalda a las instrucciones del Vaticano de no recibirme, y por primera vez en muchos años, la ciudad vivió de espaldas a la Plaza de San Pedro. En Nápoles se volvió a vivir con mi visita un reflote de la pasión (nunca olvidada) maradoniana que impregna todo por allí. Cantar junto a una ciudad volcada aquello de "O mamma mamma mamma, o mamma mamma mamma, sai perché mi batte il corazon? Ho visto Maradona, ho visto Maradona, eh, mammà, innamorato son" realmente no tiene precio… Sobre la isla del Adriatico de cuyo nombre no quiero acordarme no voy a hacer mucha mención, pero hay que decir, sin que sirva de precedente, que Il Cavaliere en las distancias cortas y alejado de los focos del día a día, gana mucho…



En Lisboa empecé la gira. Alfama me recibió echada a la calle. Quise ir al Chapitô y a la Casa dos Bicos para recordar viejos tiempos, pero la GNR me lo desaconsejó por posibles problemas de orden público debido a la cantidad de gente congregada. Visitas semiclandestinas a la Casa de Pessoa y al Cementerio dos Prazeres y un buen agasajo en la Cerveceria da Trinidade, cerrada ex profeso para todos los amigos de la zona, fueron suficientes para pasar una gran jornada lisboeta. Pude disponer de algunas (pocas) horas en la capital lusa fuera de programa antes de tomar el vuelo y tras volver a antiguos barrios y rincones, descubrí que todo sigue igual en Lisboa, aunque yo haya cambiado. Ése era el encanto de los dos, y eso nos unía aún más y será así por mucho tiempo que pase. Dejé enterrado un lápiz de memoria con el contenido de cabezadeavestruz hasta el momento en un lugar perdido, sin boato ni parafernalias, como regalo íntimo y personal a la ciudad de las siete colinas y marché prometiendo no tardar mucho en volver.

Estambul, Oslo, Viena, Zagreb y Sofía fueron paradas fugaces, de menos de 24 horas. Son mercados copados y el tiempo era escaso.

De Marrakech y Amsterdam mi agente me recomienda no hablar mucho y remitirlos a las comunicaciones de prensa oficiales de la gira. Baste decir que fueron de las mejores paradas, aunque siempre que vuelvo a ellas, echo de menos a Carmina Ordóñez en la capital africana, y a La Oreja de Van Gogh en la de los Países Bajos. A una le encantaría ver en qué me he convertido a día de hoy, con todo lo que ella luchó para ello. A los otros los detesto por no seguir mis consejos cuando iniciaban su carrera musical y no haber puesto un buen bar de pinchos en el casco viejo donostiarra en vez de empeñarse en hacer sufrir a la juventud española…



Evidentemente me quedan en el tintero miles de anécdotas que desgranar sobre esta intensa gira promocional, pero creo que ya habrá tiempo de hacerlo en un futuro no muy lejano y, quizás, utilizando otro soporte. La Wi Fi en este hotel de Varsovia me está dificultando mucho el trabajo y estoy agotado. Katarina y Janna están aburridas de mirarme y tienen que atenderme…

¡Na zdrowie!

martes, 26 de octubre de 2010

Otra noche sin Dormir (Volumen 6): Manhattan y el trabajo.



Me desperté sudorosa y alterada… Lo primero es lo que realmente me molesta cuando pierdo el ritmo del sueño, lo despertarme sudorosa. Estar sudorosa es lo peor que le puede pasar a una mujer en la cama. Por supuesto, después de no poder dormir… Eso sí que es lo peor que te puede pasar.
Me levanté sin que se diera cuenta. No costó mucho -tiene un sueño muy profundo- y me planté en el lavabo a refrescarme un poco. Lo peor que te puede pasar una noche, después de no poder dormir y de estar sudorosa, es mirarte en el espejo y ver los pelos de loca que tienes de madrugada y descubrir lo mal que te queda su camiseta, por mucho que a ti te resulte muy cómoda para dormir. Quizás debería empezar a plantearme que lo de despertarme sudorosa se podría evitar durmiendo en pelotas. Eso me puede venir de que haya soñado con Marilyn Monroe y sus dos gotas de Chanel Número 5 para dormir. Desde que duermo tan mal, creo que empiezo a interpretar mejor mis sueños.
Mis sueños dormida, claro está.
3:52 A.M.: Como de costumbre, es demasiado tarde para volver a dormir, pero demasiado temprano para empezar a vivir si tu existencia se sustenta en un trabajo que detestas pero que te obliga a sentarte en él frente a una insulsa pantalla de ordenador a ver cómo te cuadran unas cuentas que no te importan lo más mínimo salvo cuando emiten señales extrañas que indiquen que están erradas y tu jefe se pueda cabrear contigo y tengas que buscar otro trabajo rutinario y deprimente con el que volver a comenzar el ciclo que te lleve a pasar más noches sin dormir rodeadas de obligaciones que te permitan alimentarte y permitirte algún que otro capricho de cuando en cuando…
A veces pienso que yo no debería ser así, que me han diseñado defectuosamente. Por qué pienso en tantas cosas…
4:07 A.M.: Me ha salido un pequeño grano en la nuca, en el nacimiento del pelo. No es que sea importante para no poder dormir, pero cuando no duermes descubres cosas insólitas que sólo tienen importancia en esos momentos.
¿Realmente merece la pena vivir así? Es duro hacerse esa pregunta cuando una está sudorosa, son las cuatro de la mañana, tiene el pelo revuelto como una loca, debe ir a trabajar en unas pocas horas y lleva puesta una camiseta de propaganda que le hace de camisón.
¿Es esto lo que me prometieron y por lo que tenía que rezar cuando era pequeña? Debería olvidarme de los gurús eclesiásticos de mi infancia y acercarme a los gurús de mi madurez. Enciendo la tele y no encuentro respuestas. Era de esperar. Busco en la estantería algún valor seguro, algo que nunca me falle y me topo con Manhattan.
 
Ahí están las respuestas:

¿Por qué vale la pena vivir? Ésa es una buena pregunta...

- Groucho Marx.
- Jimmy Connors.
- El segundo movimiento de la sinfonía “Júpiter”.
- Louis Amstrong y su grabación “Potato head blues”.
- Algunas películas suecas, claro.
- “La educación sentimental” de Flaubert.
- Marlon Brando.
- Frank Sinatra.
- Esas increíbles manzanas y peras de Cezanne.
- Los mariscos de Sam Wo´s.


"El rostro de Tracy..."
Saco una libreta y decido hacer mi lista de las cosas por las que merece la pena vivir...
9:57 A.M.: Suena el móvil. Mi jefe enfadado me pregunta por qué no he ido hoy a trabajar. No tengo excusa, me he quedado dormida. 
Quizás mañana sea otro día…


viernes, 22 de octubre de 2010

Anticrónicas de Conciertos en lasgafasdemike.com: Un puente de conciertos en tres actos


Nueva anticrónica etilico - musical en Las Gafas de Mike:




La web de Las Gafas de Mike parece que ha solucionado los problemillas que la tenían inactiva durante los últimos días, así es que ya pueden pasar por allí y disfrutarla.

Desde aquí, mi hígado, mi bolsillo y yo queremos agradecer a las personas que me acompañaron (es un decir) en esta nueva aventurilla de este humilde anticronista: Mis respetos por dejarse ver en mi compañía...

¡Salud!

jueves, 21 de octubre de 2010

Insert Coin:



La pantalla me miraba con el mismo desprecio que las mujeres lo hacían cuando me acercaba más de la cuenta.

Insert Coin
 
Me sentía estúpido esperando una respuesta mejor, pero pasaba el tiempo  y no la hallaba. Quizás allí no estuviera. Quizás no debía buscarla más.
 
Insert Coin
 
Hay días en los que, por mucho que busques en tus bolsillos, no hay moneda que echar a la máquina, y la frasecita te atormenta intermitentemente.
 
Insert Coin
 
No quiero dejar de verte, pero no puedo permitirme echarte monedas cada vez que cometa un error y pierda la partida. Simplemente, no puedo. Hay gente que empieza echando muchas monedas, y retrasa la llegada del Insert Coin, pero tarde o temprano se lo encuentra. Nada es eterno.
 
Insert Coin
 
No sé porqué tuve una temporada en la que me daba por echar para dos jugadores… Tarde o temprano moría uno de los dos y tenía que esperar el terrible final del otro. Peor que la muerte es esperar a verla. Aunque no sea uno el que muere.
 
Insert Coin
 
No llego a entender porqué le doy tanta importancia ahora a cosas que antes no la tenían. Nunca me interesó la nacionalidad de las meretrices y hoy no paro de ver rumanas en las whiskerías. Tampoco es que me disguste mucho, pero lo pienso. Busco, sin mucho afán, pero tengo que echar monedas. Ni siquiera tiene el glamour de meter billetes en el tanga de alguna señorita (rumana o no), simplemente es echar monedas.
 
Insert Coin
 
Hay cosas que no necesitan que les eche monedas, pero me interesan más bien poco. Y otras no parecen necesitarlo, pero creo que quiero echarlas de todos modos.
Pensaba que cuando se me acabara la calderilla no habría nada qué hacer. Me iría a la tumba con el permanente Insert Coin clavado en mi frente, pero si me doy la vuelta te encontraré ahí. Esperando, sonriendo, aguantando… Mirando. Con esos ojos verdes, con esa mirada que siempre me has dedicado sólo a mí. Con esos ojos que quise ignorar. Esos ojos que hice llorar y reír. Reír y llorar. Que dejé de admirarlos de tanto conocerlos. Ahora sé que podrán mirar en muchas direcciones, pero cuando aparezca el Insert Coin y los necesite, me daré la vuelta y los encontraré. Sólo espero que no se estropeen mucho con el humo del tabaco de los antros a los que te arrastraste por mi culpa. Tras de mí. Sin que yo lo valorara. Sin descanso. Sin esperar nada a cambio. Hoy sé que nunca podré librarme de tus ojos verdes, sólo espero que cuando me miren siempre sonrían… Como toda tú.
 
Insert Coin
 
Habrá un día en el que no saldrá Insert Coin y terminaré la partida. Habré acabado con la máquina, como tus ojos acaban conmigo, llegando al final de la aventura. Hoy quiero dar color a tus pensamientos. Hoy no soy el que iba a ser, ni seré el que era, pero con tu mirada y tu sonrisa sé que no se acabarán las monedas. Y si se acaban, a ti no te va a importar. Hoy sé que tus ojos me sonreirán mientras viva. Aunque en la pantalla ponga Insert Coin…


miércoles, 13 de octubre de 2010

Respuestas a Miss M

M solicita, con cierto asombro e indisimulada curiosidad que le hable de mí. Pero no de mí sin más. De mis miserias, de mi oscuro interior, de mi yo oculto. No es que sea una morbosa insaciable (o sí, realmente no lo sé) sino que yo le he dado pie a ello. Mi estúpida pose de chica atormentada y con un terrible e inaccesible interior oculto le ha despertado curiosidad.
Otras letras se sorprenderían de ésto. Son letras que se han acercado y han visto mi luz. Algunas incluso me consideran un ser luminoso y cálido al que merece la pena acercarse, pero no me lo dirían por no inflar mi ego. Son letras que nunca me han seguido el juego del maldito ser oscuro y tenebroso. Nadie ha entrado del todo. No les culpo: Yo soy la que no deja entrar.
Hay cosas que no se pueden ver. Hay cosas que nadie debería presenciar. Todos tenemos un cuarto oscuro al fondo de nuestra casa de campo. Hay personas que creen que es un honor dejarte entrar en él, pero no es más que una estratagema para enseñarte un trastero viejo y esconder en el sótano la verdadera porquería. Incluso hay quien tiene tan a la vista cierta clase de inmundicias que no merece la pena plantearse si hay más porque te asomas a la casa aguantando la respiración por la fetidez que desprende. No digo que no haya nadie que tenga toda la casa limpia, probablemente exista, pero incluso en el lugar más limpio hay alfombras bajo las cuales esconder lo que barremos con el paso del tiempo.
 

 
M quiere ver el sótano. Cuanto más escondes algo, más curiosidad despierta. Basta con que le digas a alguien “Ahí no se puede entrar porque lo que hay dentro no se puede ver” para que cualquier duda sobre su interés de echar un vistazo se disipe de repente pasando a ser una casi insana necesidad de entrar aunque sea con mascarilla. No puede haber nada tan terrible como para que no pueda verse –pensamos ingenuos- pero los vertederos nucleares se crearon para que todo lo allí se eche quede completa y herméticamente sellado para siempre. No son cien por cien seguros, pueden tener escapes, pero otra cosa es que nosotros mismos martilleemos la pared para abrir grietas.
El disco duro de mi mente está lleno de carpetas de archivos. Algunas están escondidas y no conviene que se active la opción de “mostrar archivos ocultos” a no ser que se sea bastante entendido en temas cibernéticos porque podemos joder todo el cacharro. Algunas están camufladas bajo extraños códigos de acceso y para llegar a otras la ruta es agotadora amén de liosa y enrevesada. En la mayoría de ella hay muchas cosas mezcladas.
Mi estado natural es el desprecio y la altanería. Estoy educada en ello. Siempre me consideré una chica especial. Todos somos seres especiales, diferentes, únicos e irrepetibles, pero algunas lo somos más que otras y, sobre todo, algunas lo creemos más que otras. No había chicas que me rodearan en mi infancia o en mi adolescencia en las que viera algo parecido a lo que veía en mí. Quizás si hubo chicos. Quizás. Evidentemente había gente interesante, pero a la mejor o al más interesante no llegué a verle cosas que sí veía en mí. Nunca se lo dije a nadie. No puedes pretender explicarle a alguien que tú eres diferente a todos los demás y que te entienda. Por eso tampoco puedes pretender explicarle a alguien que tu cabeza te dice cosas en ocasiones que, en la escala de valores en la que se mueve la sociedad actual, pueden ser tachadas de aberración, paranoia o incluso delito. Yo no he impuesto las normas. Ni siquiera las mías. Pero sigo un correcto programa de adaptación social que hace tener el sótano bajo llave. Algún psicólogo me dirá que no es bueno tener cosas bajo llave, pero ese psicólogo no puede ni imaginar lo peligroso que puede llegar a ser abrir ciertas puertas. Soy especial hasta para eso. Soy un caso clínico diferente, único e irrepetible.
Mi sótano tiene clave de acceso y he olvidado la combinación.
 
Quizás sea mejor así...



viernes, 8 de octubre de 2010

Microrrelatos sin Pudor (Volumen 12): Noticias Inesperadas.



Se levantó esa mañana más excitada de lo habitual. Estaba esperando una noticia pero no sabía bien cuál podría ser.
Puso la tele y vio que a Vargas Llosa le habían dado el Nobel de Literatura. ¡Bien! –pensó- Ahora se llenarán todas las casas de sus libros aunque sigan leyéndole los mismos… Quizás fuera un buen momento para empezar a leerlo. Su madre siempre se lo había recomendado, pero ella era más de Murakami, aunque no tuvieran mucho que ver.

Apagó la tele y sintió que la esperanza desaparecía catódicamente, una vez más. Se volvió a quedar sin Nobel. Quizás, sólo quizás, debería empezar a escribir si quería aspirar al Nobel de Literatura un año de estos…


Salió a la calle y llegó al trabajo. Tarde, como de costumbre. Su jefe le dio la noticia que estaba esperando y que la tenía más excitada de lo habitual:
"Tienes que colocar los estantes para los libros de Vargas Llosa. El cargamento está a punto de llegar..."

.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Mensaje en una botella


“Pensé: Ha llegado el momento de tirarles una botella a la cabeza. Cogí la botella y…, me serví una copa”
(Dostoievsky)

Me gusta escribir cartas. No las mando, pero las escribo. Empecé guardándolas en el cajón de la mesilla pero, a día de hoy y debido a su crecimiento en número, ahora tienen un trastero propio en la casa.
Mi casa es pequeña, pero viva donde viva, mis cartas tienen que estar conmigo. Destruirlas sería como perder el contacto con la gente a las que van destinadas. Tirar una carta de amor es como dejar de querer.
Me gusta escribir cartas y me gusta beber. Tanto bebo que ya no me caben las botellas vacías en casa. Mi mujer quiere que las guarde en el trastero de las cartas, pero me estoy quedando sin espacio.
Mi casa es pequeña, pero viva donde viva, no voy a dejar de beber. Tampoco de escribir cartas. Mi mujer amenaza con abandonarme si no hay espacio para las tres. Debo elegir entre escribir, la bebida o mi mujer. Necesito las tres, y no sé en qué orden.
A mi mujer la conquisté por carta. Fue la única carta que envié. Estaba borracho, por eso la eché al buzón. Desde entonces, no mando cartas y mi mujer se preocupa de que no beba demasiado hasta el punto de hacer cosas como aquella.
Si dejo de escribir cartas, la cabeza me explotará, y si empiezo a enviarlas para no perder espacio, reventaré porque me daré de bruces con una realidad que detesto. Para evitarlo debería beber más, pero acumularía más botellas y tendría el mismo problema. Si todos los amigos y parientes a los que destino mis cartas las recibieran, sería consciente de que no tengo amigos ni parientes. Si me deja mi mujer no tendrá sentido acumular las cartas en el trastero porque empezaré a vivir en el más absoluto caos y la bebida dejará de parecerme la mejor de las drogas.
A veces siento que nada tiene sentido. Pero no puedo dejar de escribir cartas, no puedo dejar de beber, no puedo dejar de querer a mi mujer. No puedo seguir viviendo sin espacio para mis pensamientos.

He decidido mudarme a un palacio. Creo que a mi mujer no le va a hacer gracia, pero al fin tendré sitio de sobra para mis cartas. Podré guardar las botellas vacías sin medir los espacios. Podré querer a más gente que a mi mujer. Tendré balcón y saldré a saludar. Y podré lanzar cartas y botellas a modo de mensaje para que caiga sobre la multitud que venga a vernos saludar los días señalados. 



Y además, tendré un cuarto de juego para que Carlotita no se aburra. Y cuando sea mayor, la dejaré que beba, escriba cartas y me considere su mujer.

.

Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!