miércoles, 6 de octubre de 2010

Mensaje en una botella


“Pensé: Ha llegado el momento de tirarles una botella a la cabeza. Cogí la botella y…, me serví una copa”
(Dostoievsky)

Me gusta escribir cartas. No las mando, pero las escribo. Empecé guardándolas en el cajón de la mesilla pero, a día de hoy y debido a su crecimiento en número, ahora tienen un trastero propio en la casa.
Mi casa es pequeña, pero viva donde viva, mis cartas tienen que estar conmigo. Destruirlas sería como perder el contacto con la gente a las que van destinadas. Tirar una carta de amor es como dejar de querer.
Me gusta escribir cartas y me gusta beber. Tanto bebo que ya no me caben las botellas vacías en casa. Mi mujer quiere que las guarde en el trastero de las cartas, pero me estoy quedando sin espacio.
Mi casa es pequeña, pero viva donde viva, no voy a dejar de beber. Tampoco de escribir cartas. Mi mujer amenaza con abandonarme si no hay espacio para las tres. Debo elegir entre escribir, la bebida o mi mujer. Necesito las tres, y no sé en qué orden.
A mi mujer la conquisté por carta. Fue la única carta que envié. Estaba borracho, por eso la eché al buzón. Desde entonces, no mando cartas y mi mujer se preocupa de que no beba demasiado hasta el punto de hacer cosas como aquella.
Si dejo de escribir cartas, la cabeza me explotará, y si empiezo a enviarlas para no perder espacio, reventaré porque me daré de bruces con una realidad que detesto. Para evitarlo debería beber más, pero acumularía más botellas y tendría el mismo problema. Si todos los amigos y parientes a los que destino mis cartas las recibieran, sería consciente de que no tengo amigos ni parientes. Si me deja mi mujer no tendrá sentido acumular las cartas en el trastero porque empezaré a vivir en el más absoluto caos y la bebida dejará de parecerme la mejor de las drogas.
A veces siento que nada tiene sentido. Pero no puedo dejar de escribir cartas, no puedo dejar de beber, no puedo dejar de querer a mi mujer. No puedo seguir viviendo sin espacio para mis pensamientos.

He decidido mudarme a un palacio. Creo que a mi mujer no le va a hacer gracia, pero al fin tendré sitio de sobra para mis cartas. Podré guardar las botellas vacías sin medir los espacios. Podré querer a más gente que a mi mujer. Tendré balcón y saldré a saludar. Y podré lanzar cartas y botellas a modo de mensaje para que caiga sobre la multitud que venga a vernos saludar los días señalados. 



Y además, tendré un cuarto de juego para que Carlotita no se aburra. Y cuando sea mayor, la dejaré que beba, escriba cartas y me considere su mujer.

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martes, 28 de septiembre de 2010

El Hombre que pudo disparar a Lina Morgan


El sueño de la razón produce monstruos (Francisco de Goya)


Parte 1: La Razón
 
S era un chico normal. Todo lo normal que eran los chicos por aquellos tiempos. Era un chico de costumbres fijas y placeres sencillos, como la mayoría de la gente que le rodeaba. Como la mayor parte del mundo que conocía. S era un chico normal y pensaba que lo lógico era ser así.
Hasta que S empezó a pensar. Y empezó a dudar. Y las dudas empezaron a abrumarle.
Hasta que su kioskero habitual le regaló una pistola con su ejemplar dominical de La Razón.
 
- ¿Ésto qué es? 
 
Preguntó extrañado. Había conseguido una vajilla, un secador de pelo, una almohada viscoelástica, las pelis de Paco Martínez Soria..., Pero nunca pensó que pudiera tener una pistola con La Razón. Y todo a 2,50 con el Diez Minutos
 
- Una pistola, de la colección "Pistolas Célebres del Siglo XX". La primera es gratis, a partir de la semana que viene 9,95.
 
Tampoco parece demasiado caro. 9,95 es un precio razonable por una pistola aún sin saber cuál es su precio habitual de mercado.

 
Parte 2: Monstruos

S era un chico normal. Todo lo normal que eran los chicos por aquellos tiempos. Era un chico de costumbres fijas y placeres sencillos, como la mayoría de la gente que le rodeaba. Como la mayor parte del mundo que conocía. S era un chico normal y pensaba que lo lógico era ser así.
Hasta que S se vio con una pistola en la mano. Hasta que pensó más de la cuenta. Hasta que se cansó de ser un chico normal.
¿Por qué no ser apasionado? ¿Por qué ser normal? ¿Por qué no dejarme llevar?  Y se dejó llevar…
Todos sabemos que cuando alguien se deja llevar, la importancia de ese acto radica en la gente que se encuentra a su alrededor en ese preciso instante. Y a S le habían llevado a ver una obra de teatro actuación de Lina Morgan. Levantó el culo de la incómoda silla del patio de butacas y se encaminó por el pasillo hacia el escenario. Sin que nadie reaccionara a tiempo se subió a las tablas y se introdujo en la obra de teatro escena como si tal cosa. Cuando se acercó a Lina Morgan  supo que había llegado su momento: Sacó la pistola y el público chilló aterrado. Lina le pidió que no lo hiciera. Los vigilantes de seguridad del teatro lugar le amenazaron con dispararle si no dejaba inmediatamente el arma.
 
- No es un arma, ¡Estúpidos!... Es una pistola que me han regalado con La Razón.
 
No hizo caso.

 
Parte 3: Lina Morgan

S nunca lo supo, pero Lina Morgan no existe. Al menos eso quiero pensar…
 
 
 
"El exceso es el veneno de la razón"
(Francisco de Quevedo)

 

martes, 21 de septiembre de 2010

Otra noche sin dormir (Volumen 5): La Programación de La 2


“La televisión es maravillosa. No sólo nos produce dolor de cabeza sino que además, en su publicidad, encontramos las pastillas que nos aliviarán.” (Bette Davis)

 
Érase una vez, cuando no existía la TDT, una fiesta de fin de verano por la Castilla esa que de niños se llamaba La Vieja.
A la fiesta llevaban mucho tiempo deseando ir nuestros personajes, unos Programas de La 2, de los tiempos de la tele analógica. 



Y cómo a esos programas de La 2 les gusta más la fiesta que a Tele 5 los de cotilleos, o programar películas de Macauly Culkin, pues ahí que se plantaron, pertrechados con todo lo necesario para pasar un buen rato, bien aseaditos y con unas ganas locas de pasarlo como en las galas de fin de año de La 1.
Y la fiesta fue bien… ¡Qué demonios! Fue mejor que cualquier programa de Cuatro, aunque obviamente, con menos “glamour”… La fiesta tenía todo lo que querían: Risas, música, juegos infantiles, ganchitos, refrescos… Hasta medias noches con Nocilla…
Todo era ideal. Todo el mundo sabe que a los programas de La 2, aunque no lo parezca, lo que más le gusta es la fiesta. Pero la fiesta iba avanzando, y los refrescos, los ganchitos, las medias noches iban haciendo su efecto, y el cansancio y el hartazgo de la audiencia iban haciendo mella en nuestros pequeños héroes de la televisión española, hasta el punto de vivir algún momento digno de telefilme de Antena 3, o de chiste de Matias Prats al acabar el video de alguna noticia curiosa.
El cruel share amenazaba con terminar la fiesta de buenas a primeras. Alguno de los programas optó por abandonar de motu propio antes de ser expulsado, aunque para ello diera alguna que otra vuelta por el mercado del DVD antes de desaparecer completamente. Otros, entre agresiones de la competencia, agotamiento y falta de innovación en sus contenidos terminaron por irse, aunque tuvieron a bien la dignidad de, por el bien común de la cadena, intentar rescatar alguno de los programas estrella de la fiesta para mejor ocasión por la sorpresa que suponía verlo aún en pie… Finalmente, rendidos a la evidencia de la renovación de lo audiovisual, optaron por desaparecer analógicamente, aunque con la sensación –cierta- del deber cumplido.
Pero quedaba lo de siempre. Lo que sostiene la paupérrima audiencia de la cadena: El documental de animales. El depredador seguía en pie, como siempre, sustentado en el apoyo (la mayoría de veces sólo de boquilla para quedar bien) de la gente que afirmaba sin pudor que lo veía… Pero el documental de depredadores pidió compañía al típico programa que echan de madrugada pero que no sabemos muy bien de qué va, para adentrarse en un mundo ignoto para ambos por aquellos lares: La seductora fauna de los programas nocturnos de las televisiones locales.

(La programación televisiva de madrugada a modo de escena de "24 Hour party people")

Allí, como bien es sabido, había de todo: Adivinos y brujas varias, vendedores de cuchillos y artículos extraños, diosas multimedia, orcos de tremebundos mundos de fantasía y mucha damisela de “apariencia” juvenil ligerita de cascos…
Los supervivientes se manejaron en el ambiente, con altibajos, con risas, rodeados de zappings y productos a la venta… Hasta que pasó lo imprevisto: Cuando la parrilla televisiva empezaba a mostrar signos de una relativa coherencia, cuando los programas empezaban a buscar su sitio en una escaleta ideal, al depredador, al documental que todo el mundo dice ver le empezaron a flaquear las piernas y empezó a quedarse sin hambre…
El programa de madrugada que casi nadie ve y que no sabemos muy bien de qué va no daba crédito. Él estaba en su terreno. A fin de cuentas, un programa de La 2 de sus características y su temática no tiene ningún tipo de pretensión, por eso aguanta ahí, pero lo sorprendente fue ver al documental fuera de onda, extraño en una franja horaria que debería dominar, simplemente por el hecho de ser quién es: El documental sobre depredadores de La 2…
Abandonaron la parrilla y emprendieron el camino del olvido bien entrada la mañana. Sólo había algo que temían dado el momento que era: Cruzarse con Pueblo de Dios en el dominio de su franja horaria. Habría que salir corriendo y poner la Sexta para ver coches y cosas del Real Madrid, o La 1 para ver motos.

Había sido una buena fiesta, como de costumbre, pero La 2 está hecha, como rezaba el slogan, “para una inmensa minoría”…


PD: Evidentemente, el mundo televisivo no es una fiesta. Además, este post no narra nada relacionado con el mundo audiovisual...



(Homer Simpson)





martes, 14 de septiembre de 2010

Otra noche sin dormir (Volumen 4): "Cómeme el corazón..."


Otra noche sin dormir, y ya está empezando a preocuparme. Hay cosas que impiden que descanse como quisiera y perturban mi sueño. No estoy tranquilo. Tampoco lo contrario, que no sé qué es. Hay cosas que no me dejan, hay puertas abiertas.

Hoy casi concilio el sueño, pero un susurro me inquieta. Un susurro, probablemente imaginario, atormenta mis sueños.



"Cómeme el corazón..."

He vuelto a acordarme de ella. He vuelto a recordar cómo me sedujo. He vuelto a recordar cómo la perdí. He sido consciente de que Silke ha vuelto a desaparecer. Una vez más. Quizás definitivamente.

No le hice demasiado caso cuando estuvo cerca. No le di demasiada importancia cuando desapareció la primera vez. Y todo tiene un límite.
 

"Cómeme el corazón..."

Me dijo una vez y yo no la entendí.
Desapareció de mi lado.


"Cómeme el corazón..."

Me volvió a decir tiempo después y seguí sin entenderla.
Desapareció de mi lado.

Ahora vienen a mi memoria perturbada, los de siempre recordándome aquello de que sólo se valoran las cosas cuando se pierden.
 
No puedo dormir, la echo en falta. Sé que se ha ido muchas veces y otras tantas ha vuelto, pero esta vez es diferente. No se ha ido: hace tiempo que ya no está.
Me incorporo de la cama como tantas veces y paseo por la habitación intranquilo.

Desde mi cama me piden que vuelva. Debería estar acostumbrada a mi insomnio, no es nada novedoso. Para disimular me siento frente a ella con el primer libro que tengo a mano y hago como que leo. Tanto disimulo, que me leo de un tirón “Esperando a Godot” de Samuel Beckett. Disimular haciendo algo, a veces es más importante que hacerlo directamente.
 

Me intranquiliza su final. Si no lo había leído hasta ahora era por algo:

Vladimir: Alors, on y va?
Estragon: Allons-y.
Ils ne bougent pas.

Sigo disimulando cuando llegan las primeras luces del día. La llegada de la mañana es una bendición para un insomne. Es como el día de la victoria para un revolucionario: A partir de entonces ya no tiene excusa para luchar y, aunque cree haber vencido, sencillamente ha acabado todo. Victoria al fin, pero fin.

Me piden que vuelva a la cama:


-    ¿Cuándo te has hecho ese tatuaje?
-    ¿Qué tatuaje?
-    Las letras de tu espalda
-    ¿Qué pone?


No quería realmente que me lo dijera.

-    ¿Cómeme el corazón?...

Por supuesto.
Silke se ha ido. De nuevo. Para no volver.
 
No recuerdo haberme hecho el tatuaje, pero tampoco la recuerdo constantemente. Ese es mi problema. Esa es mi culpa.

"Cómeme el corazón..."


martes, 31 de agosto de 2010

Los chinos no usan gafas

Se había levantado esa mañana sin mucho que hacer, y lo que es peor, sin mucho que pensar. Con esos condicionantes, sólo se le ocurrió ir al sitio con más estímulos por centímetro cuadrado que conocía cerca de su casa: Un bazar chino.
 
...Y ahí acabó todo:
Entre los miles de artículos que por allí veía, le llamó la atención la imagen de un chino con gafas que sin duda debía ser un tipo importante, porque estaba en un lugar principal tras el dependiente que, como de costumbre, le sonreía sin que ella supiera muy bien porqué.
Salió asustada porque intuyó que algo iba mal. Se pasó por todas las tiendas chinas del barrio buscando algo que no sabía muy bien qué era pero le inquietaba profundamente. En ninguna de las tiendas encontró ningún chino con gafas, pero en muchas se tropezó con retratos de gente importante con ellas.
(Jiang Zeming y Hu Jintao)
 
Tiró de memoria histórica (Y papá decía que no me iba a servir de nada estudiar Historia…) y empezaron a desfilar por su mente las fotos de los últimos dirigentes del gran país oriental: Todos llevaban gafas.

(Jiang Zeming y Li Peng)
Siguió buscando por todos los bazares de la ciudad y empezó a sentir verdadero pánico. Por más que buscaba, no encontraba ningún chino con gafas. Sin embargo, a todos los dirigentes chinos tras Mao, los había visto en los libros de historia con gafas. Algo terrible empezó a fraguarse en su cabeza: Cabía la posibilidad, cada vez más contrastada, de que ningún chino fuera del poder dirigente usara gafas.
(Chinos sin gafas y con uniforme)
 
Claro que sólo había investigado en su ciudad, y podría ser factible, aunque fuera mucha casualidad, que por allí no existieran chinos con gafas. Había que dar un paso más: Era consciente de que ésta era una de esas cosas que se solían instalar en su cabeza y podían acabar haciéndole daño sino las resolvía adecuadamente. Había que abrir el campo de investigación. Debía ir a la raíz del asunto. Tenía que ir a China.

(Chinas sin gafas y sin ropa)

Tras consultar varias agencias de viaje sus temores se tornaron en pánico. El precio del viaje estaba fuera de su alcance y se había olvidado las gafas en casa… 
Definitivamente, hay días en los que no hay mucho que hacer ni apetece pensar. 
Esos días, pensó, seguramente no existan en China, pero ella nunca lo sabrá mientras viva...

sábado, 28 de agosto de 2010

La vida puede ser maravillosa


Hoy me vuelvo a enamorar.

Sé que no es sano, que no merece la pena dejarse llevar por pasiones enfermizas, pero no puedo evitarlo. Detrás de cada sentimiento hay un nombre, un mito, una figura…

Hoy me vuelvo a enamorar.
 
Puedo engañarme con el alcohol, como hacía Tikhonenko, pero el amor no entiende de brebajes. El bueno de Valery pertenece a una extirpe diferente, a la de aquellos que llegaron del frío con las maletas llenas de vodka.

Valery Tikhonenko jugaba como los ángeles pero no era el mejor. Jugaba como los dioses, pero bebía como los demonios. Cuando se juntaba con sus amigos en la pista inspiraba verdadero pavor, pero en las distancias cortas, tras unos chupitos de vodka, deseabas haberlo conocido mucho antes. Eran otros tiempos, todo era diferente.

Hoy me vuelvo a enamorar.

Puedo engañarme con el tabaco, como hacía Paspalj, pero el amor no entiende de humos. Podía ser un pasota desgarbado que defendía con los brazos en jarra. Podía ser cualquier amigo al que detestas por tener todo aquello que tú nunca podrás tener, pero que sólo lo usaba cuando estaba a gusto y en ataque.
Podía llamarse Zarko Paspalj y ser un fumador empedernido. Podía ser zurdo cerrado, y lejos de ser un problema, convertirse en una de sus mejores cualidades. 


Puede que se haya hartado de ganar con Yugoslavia y con Serbia, y haber nacido en Montenegro, pero lo que más recuerdo de él son sus brazos y su extrañísima mecánica de tiro. Dicen de él que no se duchaba durante algunos días previos a los partidos para que en el cuerpo a cuerpo, sus rivales lo pasaran mal. Su aspecto desaliñado no ayudaba a contradecirlo.

Hoy me vuelvo a enamorar. 

Puedo creerme Stacey King y decir a todo el que quiera escucharme que" Siempre recordaré esa noche en la que Mike y yo nos compenetramos para meter 70 puntos entre ambos", tras el partido Cavs-Bulls en el que Jordan metió 69 puntos, pero hoy me voy a enamorar, y me apetece más creerme Charles Barkley y proclamar que “No me suicidaría porque soy una de mis personas favoritas.”


El gordo Barkley también dijo que “El sexo y el golf son las únicas cosas en las que aun siendo malo en ello, puedes pasar un rato agradable”, pero sigue sin interesarme demasiado el golf.
 
Hoy me vuelvo a enamorar.
 
Me interesa la música. Toda historia de amor tiene una. La de hoy me suena a hierba, a Reggae. Hoy fumo marihuana prescrita médicamente, a causa de las migrañas, Como Kareem. En California es legal la prescripción médica del cannabis. Puedo engañarme con el cannabis, como hace Kareem, pero el amor no entiende de recetas médicas. Su nombre original era Ferdinand Lewis Alcindor Junior. Se cambió a Kareem Abdul-Jabbar (‘noble y poderoso sirviente’), años después de haberse convertido al Islam, después de leer la biografía de Malcon X.

Quiero leer todo lo que caiga en mis manos. Quiero cambiar de nombre. Quiero ver la escena de "Aterriza como Puedas" en la que interpreta a un piloto de avión, pero un niño lo reconoce y le dice que su padre siempre asegura que no suda lo suficiente la camiseta, lo que provoca su enfado, o ir más atrás en el tiempo y revisar “Juego con la Muerte”, la última película de Bruce Lee que hubo que terminar con dobles y montajes suyos. De Lee, no de Kareem, que sigue vivo.
 
Hoy me vuelvo a enamorar
 
Ayer sonaba el "Knockin´On Heaven´s Door" de Bob Dylan. Hoy coloco una foto de Dennis Rodman en mi habitación de adolescente, hoy me vuelvo a enamorar. Una noche del año 1992, fue encontrado sentado en su camioneta con un arma cargada en el estacionamiento de la cancha de los Pistons. Rodman declaró en una de sus autobiografías que esa noche fue cuando asesinó al viejo Dennis, y dejó al nuevo Dennis salir.
 
Puedo engañarme con el sexo, como Dennis Rodman, pero el amor no entiende de ejercicios físicos. Dice que se ha acostado con más de 2000 mujeres, entre ellas Carmen Electra y Madonna. Así es el hombre que decía que sólo hacía una cosa que no hacían los demás: "Saltar tres o cuatro veces por un rebote". Así es el Gusano.
 
Hoy quiero poner los posters en la pared, aunque tenga otras prioridades, aunque estén allí desde siempre.
 
Hoy me vuelvo a enamorar.
 
Y pase lo que pase, siempre tendré en cuenta que “La vida puede ser maravillosa”.

Hoy comienza el Mundial: Andrés, That´s Entertainment!

miércoles, 25 de agosto de 2010

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 11): Preguntas y Trenes




Hoy mi hijo me ha preguntado algo, pero no he sabido responderle. Él cree que no he querido, pero la verdad es que no he sabido.
En lugar de eso le he convencido para venir a ver trenes pasar haciendo que parezca que ha sido idea suya. Lo más apasionante de ser madre es tener una persona que crece a tu lado a la que puedes engañar todo el tiempo porque su dependencia hacia ti hace que te crea. Hasta que es demasiado tarde.

Hoy mi hijo ha vuelto a preguntarme por lo mismo. Lleva unos días muy pesado con ello, creo que sospecha algo. Ha creído que no le oigo con el ruido del televisor y ha encendido la radio en señal de protesta.
Cuando el ruido en casa ha sido insoportable lo he cogido de la mano y lo he llevado a ver trenes pasar. Le he dado las gracias por la buena idea que ha tenido de ir a ver trenes pasar y me ha sonreído.

Hoy mi hijo ha insistido en preguntarme una vez más. No sé cuánto tiempo voy a poder seguir evitando las respuestas. Creo que está cansado de que su madre no le conteste.
No tenía muchas ganas de caminar, pero finalmente le he convencido para que fuéramos a ver trenes pasar. Su sonrisa de aprobación vale todos los esfuerzos.

Mañana mi hijo me volverá a preguntar. Mañana quizás ya sea tarde.
Los trenes van desapareciendo, cada vez es más difícil encontrar las respuestas no buscadas.


Mamá, ¿Por qué vamos a ver trenes pasar todos los días?
No lo sé hijo, no lo sé…
¿Cuándo dejaremos de venir a ver trenes pasar?
Mañana hijo, quizás mañana… Cuando te hagas mayor



viernes, 6 de agosto de 2010

Microrrelatos sin Pudor (Volumen 10): El póster de Wendy James


Nacho tenía un póster de Wendy James a tamaño natural en su cuarto. No recuerda bien cuándo lo puso, por lo que nunca supo qué había detrás. 

Ese póster de Wendy James nunca supo que escondía un secreto.

Los posters a tamaño natural sirven para que la imaginación adolescente vuele a una altura en la que se puede llegar a confundir con la realidad. Detrás del póster de Wendy James estaba el mismo agujero que había detrás de todos los posters a tamaño natural de las habitaciones  de todos adolescentes del mundo. Nacho nunca lo supo. A día de hoy sólo lamenta que alguien le robó ese póster hace mucho tiempo. No sabe quién fue, pero ahí se empezó a acabar todo.

Eva no sabe quién es Wendy James. Tampoco le importa demasiado. Como todas las adolescentes, también tuvo posters a tamaño natural en la pared de su cuarto. Como todas las adolescentes, tampoco supo nunca que había detrás. Eva nunca tuvo dolor de cuello de retorcerse en los garitos cuando sonaba "Baby I don’t care" o "The only one", quizás no tuviera edad. Pero Eva tuvo su Wendy James particular, aunque no sé quién fue. Como Nacho, ya hace tiempo que desaparecieron los posters de su pared, y la adolescencia salió volando por su ventana.

Yo nunca fui adolescente, por eso soy como soy actualmente. Algunos dicen que me comporto como un adolescente, pero no tengo posters a tamaño natural en mi habitación. Pocos saben a lo que me dedico, pero todos saben que siempre estoy ahí. Sólo me separa de ellos el grosor del papel de un póster a tamaño natural.
Wendy James no era muy grande, al menos físicamente, pero encima del escenario era una auténtica bestia. Supongo que era lo que menos importaba al creador del poster a la hora de valorar los posibles compradores. Hace unos diez años que Wendy James dejó de sonar constantemente en todos los garitos complaciendo tanto al más macarra como al más pijo, pero lo peor de todo fue que dejaron de hacerse posters de tamaño natural de ella. El pop-punk de sus Transvision Vamp y su actitud explosiva y sexual dejaron paso a otros sueños húmedos. Hoy hay muchos que se preguntan dónde fueron los posters que ya no están.

Hay una red de túneles que une todos los sueños húmedos de los adolescentes del mundo. A esa red no se puede acceder a no ser que nunca hayas sido adolescente.
Si has sido adolescente, has tenido un poster a tamaño natural en tu pared tapando la entrada a los túneles. Yo nunca he sido adolescente y ahora me comporto como tal, por eso paseo por los túneles cuando los demás han empezado a ser mayores. Nunca me he atrevido a romper ese póster, pero detrás ya no está el sueño húmedo del adolescente. Algún día me atreveré a romper esa barrera, aunque me lleve una sorpresa al encontrar a alguien que echa de menos su adolescencia y su póster a tamaño natural.
(Gracias Eva y Nacho por la idea: Nos vemos por los túneles...)

martes, 3 de agosto de 2010

Obsesiones y Parafilias (Volumen 8): Policía, Brackets y Amores Perdidos.

La policía ha entrado en mi casa esta tarde.
No han encontrado nada. 
No sé muy bien qué iban buscando, pero no lo han encontrado.


Recuerdos del pasado:


En aquellos tiempos tú me adorabas. Yo estaba un poco por encima. Tú llevabas brackets y yo tenía una dentadura perfecta. Hacíamos una pareja maravillosa, si una pareja puede llegar a serlo o parecerlo. Te adoraba, pero no te lo decía.

No te dije nunca todo lo que te quería, no te dije nunca todo lo que te querré siempre. No creíste nunca todo lo que te quería, no creíste nunca todo lo que te querré siempre.

Te acomplejaban tus brackets y no te sentías del todo guapa. Siempre te dije que estabas preciosa con brackets, pero te lo tomaste a broma. A broma, como tantas otras cosas.
Pasó el tiempo. Olvidamos que nos queríamos y dejé pendiente ese poema que te debía. No llegué a cantarte como mereces. 
Despertaste de los complejos y pasaste a ser una diosa, pero a mí me gustabas con brackets, aunque nunca me tomaste en serio.
Dejamos de querernos, dejaste de llevar brackets.




Frustraciones del presente:


El tiempo nunca nos separó del todo. 
Ahora todas te adoran y yo soy sólo una más. Ahora eres perfecta, aunque antes siempre me encantaran todas esas cositas con las que tú no estabas del todo contenta. 
Estabas preciosa con brackets y ahora tus dientes iluminan el camino a seguir a un montón de gente.
Te quiero más que nunca, aunque ya no recuerdas cuando llevabas brackets.



La policía nunca los encontrará. 
Tus brackets son parte de mi vida y los tengo muy bien escondidos, en el cajón de los bonitos recuerdos. 
Bajo llave, para que no se escapen.


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