jueves, 11 de mayo de 2023

cEREBRo DE cALAMAr (Comienzo del capítulo IV).

 IV


“¡Ahí la tiene Maradona, lo marcan dos! Pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial... Y deja el tendal y va a tocar para Burruchaga... ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio!... Ta-ta-ta-ta... ¡Goooool! ¡Goool! ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo! ¡Viva el fútbol! ¡Golazo! ¡Diegol! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme. Maradona, en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos. Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés? Para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina: Argentina 2, Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona. ¡Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2, Inglaterra 0!”

(Narración de Víctor Hugo Morales, del gol de Diego Armando Maradona en el partido de cuartos de final del Mundial 86, de Argentina contra Inglaterra, con todo el conflicto de la guerra de las Malvinas latente.)


El primer día de 1986, España y Portugal ingresaron en la Comunidad Económica Europea. Aquella CEE que hoy es denominada Unión Europea. Ese año, en una parte ya de Europa, en España, nacieron 438.750 personas. Entre ellas, Quique. 1986 en el horóscopo chino correspondió al año del tigre. Ese signo, para la astrología china simboliza el poder, y es pintoresco e impredecible. Los tigres son el tercer animal de su horóscopo, y los que nacen bajo este signo son personas que necesitan de la aventura, y disfrutan plenamente de la vida, siempre que encuentren nuevos retos, desafíos y acontecimientos inesperados. Su energía, apasionada, y su verdadero amor a la vida son contagiosos y estimulan. Los tigres son amados y aceptados, o bien detestados y rechazados, incapaces de controlar sus emociones; hablan por los codos y pasan, en un santiamén, de la risa a estados de cólera; pero sus intenciones son nobles, dicen lo que sienten sin buscar herir. Provocan admiración, miedo, respeto y, en algunos casos, envidia.

En el ala de maternidad de un hospital español, en el ‘86, un feto se agarra con fuerza a las paredes de un útero, porque siente que lo están extirpando de sí mismo. Araña todo cuanto se encuentra a su paso. Se resiste a salir, como si supiera lo que está haciendo. Pese a todo, no fue un parto difícil. Nada de lo que pasó en aquella habitación, en el momento del parto, condiciona directamente lo que ocurrirá después en la vida de Quique. Quique Macías se resiste a venir al mundo, pero como un acto de rebeldía no controlada, como un acto reflejo, parecido al que todos hacemos cuando nos quieren sacar de la cama temprano en invierno, estamos muy calentitos y adoptamos posición fetal como si así nuestra resistencia a saltar al mundo fuera mayor.

(cEREBRo DE cALAMAr está disponible en las mejores mercerías, escuelas de teatro, bares y librerías, además de en la web de Libros Indie y todostuslibros.com). 



lunes, 6 de septiembre de 2021

Microrrelatos sin pudor (Volumen 54): Ver tu sonrisa

 


- Sonríe.

- No tengo motivos.

- Finge que sonríes.

- Me sobran los motivos.

- Pero, ¿quieres sonreír una puñetera vez?

- Ya estoy. Quizás no sepas ver mi sonrisa.

- Será eso...

- Será...




martes, 31 de agosto de 2021

Kit de supervivencia




Cerró el kit de supervivencia. Había metido dentro tres o cuatro certezas. 

Como que Dorothy no era Judy Garland. Esa era una de las grandes mentiras con las que tuvo que vivir toda la vida. Y el león, el espantapájaros y el hombre de hojalata tenían actores dentro…

Metió también aquello de que si algo es el doble de bueno, probablemente durará la mitad.

Y la realidad de que se le daba muy mal arreglar televisores. 

Salió al mundo, pero el mundo ya no estaba allí. Se había demorado mucho preparando el kit de supervivencia y ahora ya no había que sobrevivir. No merecía la pena. No tenía arreglo. 

(O no estaba en sus manos).

lunes, 9 de agosto de 2021

Viajes...




 

domingo, 8 de agosto de 2021

Noches...

 




viernes, 23 de julio de 2021

23 de julio

 



IV

Yo, como cada 23 de julio, tengo ganas de cantarte el “Ramito de violetas” de Cecilia al oído. Con aquello de “como cada 9 de noviembre”. 

Sin cambiar la fecha. 

Pero cambiando todo. 

Hacer todo igual para que nada cambie. 

Cambiar todo para que siga igual. 

No. 

Todo consiste en descolocar para que los elementos se coloquen. Como lo de agitar algo para que tome el color adecuado. Remover el plato de comida para que se mezclen los ingredientes y nos parezca más apetitoso. Descolocar lo que me rodea para acabar abrazado a alguien. 

Hoy es 23 de julio, pero podría ser cualquier día. Empiezo esto con un IV cuando es realmente un V. El I no existió. El I fue cuando debería ser el II. Y así tiramos palante. Así seguimos adelante. 

Lo importante es no dejar de andar. 

“El caso es andar” cantaba Cecilia en otra maravillosa canción. 

Mejor que la de las violetas, además.









lunes, 12 de julio de 2021

Besos...


 

domingo, 6 de junio de 2021

Microrrelatos sin pudor (Volumen 52): Llamada por WhatsApp

 



-Que te haya bloqueado en WhatsApp no tiene por qué indicar que no quiera que la llames. 
-¿Seguro?
-Seguro. Que te la cruces a menudo en los sitios de siempre es una mera cuestión de probabilidad estadística.
-¿Qué probabilidad?
-Mayor que la de encontrártela en otros sitios a los que nunca ibais. 
-¿Y que haga como que no me ve o no exista?
-Si no te acercas a ella y te haces visible no tiene por qué saber de tu existencia. Allí o en cualquier otro sitio.
-¿Y si la llamo y nada?
-Que la llames y no te coja el teléfono no tiene por qué ser un indicador ni una señal para que no lo sigas intentando. Tienes que seguir probando.
-¿Y que siempre esté apagada o fuera de cobertura?
-Eso ya es otra historia. Lo siento, pero es otra historia...





lunes, 8 de febrero de 2021

Microrrelatos sin pudor (Volumen 51): Enlace publicitario

 


Me han ofrecido hacer un post publicitario de una conocida marca de pomada contra los dolores y los golpes. Antes de aceptar, puse como condición probar el producto para estar plenamente convencido de no hacer publicidad engañosa y conseguir una buena idea para plasmarla en un post.

Obediente y sumiso, salí de fiesta y me hice daño en un pie para poder aplicarme los cuidados de la pomada. Ni la fiesta era necesaria para ello, ni la pomada quería que el mensaje a mandar publicitariamente fuera algo así como que después de accidentarte o hacerte daño estamos aquí para aliviarte (aunque ese sea el concepto y para lo que fue creada).
Así pues, en medio de una extraña resaca y con el pie dolorido, comencé mi trabajo de campo. Aunque el campo fuera mi cuerpo.
Días después, con la resaca ya olvidada y el pie aún dolorido, me llamaron de la empresa para conocer la respuesta. Les dije que el Thrombocid dejaba un extraño e intenso olor en mi polla, pero que tenía que darle una vuelta más a la idea.
Me colgaron y no he vuelto a saber de ellos.
Ahora me doy cuenta de que estoy haciendo un post extrañamente publicitario y ni mi polla, ni mi pie, ni siquiera Thrombocid, se lo merecen. Ni yo tampoco.
Quizás dejar de accidentarme pueda ser una buena opción, aunque no sea un buen reclamo publicitario...

lunes, 1 de febrero de 2021

Enero es el peor mes para conocer a alguien




Nos conocimos en enero, que es el peor mes para conocer a alguien. Pese a ello, llegado marzo seguíamos juntos y cada vez estábamos más unidos. Tanto que decidimos pasar el día del padre en pareja. Para ella era especial porque hacía poco que había perdido al suyo. Para mí también, aunque un poco menos, porque yo hacía tiempo que había decidido no querer al mío. Lo celebramos como mejor se celebran las cosas en pareja, bajo una manta en el sofá viendo películas. Ella era más de series pero me concedió ese gusto a cambio de que yo me responsabilizara de elegir las películas. Y responsabilizarse de elegir las películas cuando estás con ella es mucho responsabilizarse. Elegí un abanico de varias que nos podrían valer a los dos, aunque todas ellas eran parte de mi altar de los afectos por el cine más grande que podía tener. El Padrino II, La gran belleza, Lolita y Remando al viento. Sí, ya sé que no tiene ninguna lógica la elección, pero en aquel momento me pareció adecuada. Y le sumé Eyes wide shut por aquello de introducir algo subido de tono por si podía después introducirme yo en ella. Aún estábamos en esa fase en la que la prioridad al quedarnos solos era el sexo. Y no sólo para mí. Empezamos a ver Eyes wide shut y aquello desembocó en polvo salvaje en el sofá. Salvaje pero cuidadoso porque hacía frío en aquella casa cada vez que alguna parte de nuestros cuerpos se salía más tiempo de la cuenta de debajo de la manta por muy calientes que anduviéramos. Tanto andábamos que se nos fue de las manos e hicimos ruido como si de nuestros gemidos y gritos fuera a llegar más placer. He estado con alguna que otra chica que así lo pensaba, pero esa es otra historia. Nuestros gritos molestaron a los vecinos de abajo, muy amigos de su difunto padre como supe tiempo después, y de la molestia pasaron a la indignación. Aporrearon el suelo seguramente con una escoba o algo así para que nos diéramos por avisados pero lejos de eso nos entró más hambre sexual. Luego, cansados de escuchar nuestra lujuria, gritaron pidiendo un poco de respeto para el vecindario. Hasta que, hartos de todo, subieron y empezaron a aporrear al puerta. Ella decidió que por mucho que nos molestara tenía que abrir y salir de aquello lo más dignamente que fuera posible, si había manera. Un señor mayor, con indudables maneras y aspecto de guardia civil retirado, entró en la casa buscando la orgía que suponía que teníamos montada. Tras no ver más que un arrecido personaje con el pelo revuelto que estaba tapado por una manta que no le cubría entero y era yo, miró la mesa y cogió el montón de las películas como si de un censor que se tratara. Pues vaya, dijo, tampoco tenéis mal gusto. Eso podría haber relajado el ambiente pero mi erección y lo extraño de la situación hacía que el gustoso debate cinéfilo que siempre me gusta tener fuera la más lejana de las opciones de lo que quería hacer en aquel momento. Bajé la cabeza y vi como se alejó musitando algo así como que él no se quería meter en nuestra vida pero que a su padre no le gustaría eso que estábamos haciendo y mucho menos que todo el vecindario se enterara por el escándalo que estábamos montando. Contó ya en la puerta que en el mismo sofá que estábamos mancillando él debe confesar que vio junto al padre de mi chica alguna película prohibida antes de que nosotros hubiéramos nacido, pero que eso no lo sabe ninguna de sus parejas. ¡Cómo hecho de menos a tu padre y aquellos ratos de cine! dijo y le dio dos besos, cuídate y no seáis malos, y se fue con las películas escaleras abajo. Mi chica volvió al sofá pero ya no se quitó más la bata que se había puesto para abrir la puerta. No retomamos la película. Ni el sexo, que fue lo peor. Se acurrucó sobre mí con evidente melancolía y tristeza. Pero en mi cuerpo desnudo su roce hizo que se me levantara y eso a ella le molestó y se lo tomó como un insulto. Me invitó a irme y yo obedecí avergonzado por la dureza de mi polla. Cuando iba por la calle me di cuenta de lo raro de una situación que había hecho que alguien me hubiera quitado alguna de mis películas preferidas en mis propias narices. Al llegar a casa me masturbé mucho. Aunque eso no tenga importancia. Dejé que se enfriara todo un poco y no me atreví a decirle nada. Pasó el día y ella tampoco me dijo nada. Ni un mensaje ni nada. Dos días, tres, cuatro... 



Sin saber cómo, se nos fue la intimidad y no nos volvimos a ver ni a hablar por un tiempo. Hasta que un día, un par de años después, nos encontramos en la filmoteca. Ponían una versión del director de Eyes wide shut y al estar los dos solos en la fila para entrar no encontramos excusa para no sentarnos juntos a verla. No hablamos mucho, como ambos sabemos que hay que hacer en una sala de cine, y al salir teníamos los dos una -sospecho- falsa excusa de prisa para no poder seguir hablando más allá de la despedida. Tengo que devolverte las películas, me dijo. ¿Las recuperaste? le pregunté extrañado. No, pero tengo que devolvértelas. Da igual, no te preocupes, para ti. Si algún día recuperas Lolita sí me gustaría tenerla porque no la encuentro, pero no te preocupes por lo demás. Te la recuperaré y así quedamos cuando te la dé para hablar un rato, ¿vale?
Los dos sabíamos que no valía. Meses después encontré en mi buzón un DVD de la Lolita de 1997, de Adrian Lyne con una nota que decía "Te lo debía. No tengo fuerzas para quedar contigo y hablar pero espero que siempre me recuerdes como yo lo hago, como algo bonito y feliz y deseándote lo mejor. Siempre."
Reconozco que me emocionó. Y no he vuelto a saber de ella. Ahora, todos los días del padre su recuerdo vuelve a mi mente y mi alma se pone un poco dura y sonrío. Siempre la tendré en el altar de mis amores vitales. Pero, sobre todo, siempre recordaré que me devolvió la Lolita que no era. La que llevé a su casa era la versión de Stanley Kubrick de 1962.

Enero es el peor mes para conocer a alguien, sin duda.



miércoles, 20 de enero de 2021

Es muy fácil (si lo intentas)


Para mí la vida es algo que me sale mejor si no pienso en cómo debe ser. Algo así como que la felicidad mayor es cuanto menos presente la tengo. No me preguntes por mi vida porque no te voy a contestar.


Eso me dijo y como me veía el desconcierto en los ojos, me besó. 

Me besó e hicimos el amor como nunca. 

Creo que me lo hizo ella a mí. 

Mejor que nunca. 

Más que en toda mi vida. 

Para que no pensara en ello. 

Entonces entendí que si no pensaba mucho en la vida no temería tanto a la muerte, ni sentiría que se me escapa entre los dedos.





Es muy fácil, si lo intentas.


Dijo tarareando la canción. 

Aquella canción que yo no conocía en ese momento y que cuando la conocí me pareció una solemne gilipollez facilona. 

Pero así era ella. 

No una solemne gilipollez facilona, sino alguien que vivía a tope e irradiaba vitalidad porque guardaba bajo llave el secreto de no pensar nada en la vida.


Se trata de exprimirla. 


Me dijo tiempo después. 

Cuando yo ya estaba seco, o eso entendí enseguida.





Aún hay días que la echo de menos. 

Y los demás, la sigo buscando. 

Para seguir exprimiéndonos juntos. 

Porque la vida no es más que eso. 

Es muy fácil (si lo intentas).




B.S.O.: "Es muy fácil" (de Los Mitos, versionada por Siniestro Total).



miércoles, 25 de noviembre de 2020

Competición



 

martes, 17 de noviembre de 2020

Microrrelatos sin pudor (Volumen 50): Pasar a ser TU YO (o el drama de dejar de ser YO).

 


Después de rozarme la mejilla con el envés de tu mano, 

después de recoger el pelo de mi frente jugueteando con tus dedos, 

después de… 

Ya no era YO. 

Pasé a ser TU YO. 

Como tantas veces. 

Por mucho que luche por ser YO, 

acabo siendo TU YO siempre que vuelves y me tocas.



B.S.O.: "Tan fácil" (Piratas).




miércoles, 28 de octubre de 2020

11º Aniversario (Año 60 D.D.): Las cosas que hacen que la vida merezca la pena (actualizado a 2020)

 

"Los libros que aún no me leí

y las canciones que aún no he escuchado

forman hoy parte de mí,

transforman mi pasado"

(“Pesadilla Genérica” Nacho Vegas)





Cerramos el año de una vez. Va siendo hora de ponerse en otra dimensión. Once años ya con esta tontería que ha ido más allá de lo que pretendía, aunque para mucha gente no valga nada. Esto ha sido un buen tiempo para ti, pero ya no. Esto ha sido, es y será, aunque sea secretamente, para ella. Para todas ellas...

Según me cuentan, una de las carencias de cabezadeavestruz (entre otras miles) es no tener una pestañita de información o de “Acerca de” que le explique al visitante de turno (o sea, usted) quién perpetra esta historia. Hay muchas personas que pierden el encanto de leer este blog en cuanto descubren qué hay detrás de él. Por ello no pienso dar datos biográficos comprometedores, a todas luces irrelevantes, sino que vamos a centrar el tema en lo que a todas y todos nos define: Las filias y fobias, los comportamientos, las adhesiones, los desprecios…

Este es el vademécum, actualizado, que hace que cabezadeavestruz siga en pie y el que habrá que analizar para saber si seguirá adelante. Básicamente las mismas que hacen que merezca la pena casi todo.

Son las Cosas por las que merece la pena estar aquí

El Like a Rolling Stone de Dylan. El Like a Rolling Stone de Dylan interpretada por los Stones. Pensar que todo puede ser mejor. Creer que, pase lo que pase, siempre me querrás. Cate Blanchett. El atardecer. El whisky de malta. Las desgracias ajenas. Las notas mentales de Homer Simpson. Las chicas de derechas. Susan Sarandon, Tim Robbins y Mark Ruffalo. El botón rojo que todo lo activa. Mirar atrás. No conocer a los que salen en las noticias de sucesos de la tele. Ver perder al Real Madrid. El Jamón Serrano. La Familia Corleone. Juliette Binoche. No saber qué es para mí el cielo. Andar descalzo. El olor a napalm por la mañana. Harvey Keitel. Faemino y Cansado. Seguir pensando si me gusta más el Joker de Jack Nicholson, el de Heath Ledger o el de Joaquin Phoenix. Wendy James. María Valverde. Christina. Cristina. Natalie Portman y Ariadna Gil con el pelo corto. La adoración por Ray Loriga, Calamaro, Gonzalo Suárez y otros que nadie conoce y que ni siquiera ellos lo saben.

El odio por los días impuestos (Hispanidad, Navidad, San Valentín, Constitución…) aunque algunos permitan descansar de otros días. Jessica Lange follando con Jack Nicholson en El Cartero siempre llama dos veces. Jessica Lange años después. Jessica Lange por mucho tiempo que pase. Enamorarse de conversaciones y de momentos. Palabras como: Crisálida, miscelánea, austrohúngaro, despreciable, paradigmática, tamizar, disgusting, fornicable, la mayoría de los adverbios terminados en –mente, obrigado, fanfarria, sinalefa, marabunta, bambalina, desidia… Aunque algunas no sepa bien qué significan, ni vaya a utilizarlas nunca. Buenos Aires y Nueva York. Lisboa y Garganta la Olla. Regalar y que me regalen. Salirme de la norma. Steve Nash y Nacho Azofra. Amanece que no es poco. Saber que no me gusta el sabor del cordero malo. Un sms (ahora un mensaje de WhatsApp) de alguien que estaba perdido. Las visitas inesperadas de las musas. Encontrarse con alguien con el paso del tiempo y ver que nada ha cambiado. Adorar el frío y odiar el calor. El olor a gasolina. Estar en casa. Salir como un adolescente. Noviembre y los Jueves. Que sobre el dinero. Acumular cosas. No tropezar dos veces con la misma piedra. Detestar que me intenten convencer de que lo que cuesta mucho se disfruta más después.

Anhelar llegar arriba del todo con el menor esfuerzo posible. Los 7 pecados capitales, uno a uno, empezando por la Pereza. Las Flores del Mal de Baudelaire, Rimbaud y toda la Francia literaria de aquella época. Oaxaca y las señoritas que aún no conocemos. Ser consciente de la relatividad de todo. Detestar Sevilla y enervarse con Andalucía. Que me miren y no me dé miedo. La Brown Eyed Girl de Van Morrison. Kusturica y Karra Elejalde.

Me gusta tener buena memoria, y cada vez me gusta menos no poder olvidar. Me gusta reírme de cosas que sólo yo entiendo. Me gusta reírme enfermizamente de cosas simples. Desprecio pensar que hay que hacer algo con la vida. Odio hacer lo que tengo que hacer y que la gente lo haga y sea normal. Me encanta (y me pone) ver en unos ojos deseo por mí. Me pone más aún que a eso le acompañe una sonrisa, y todavía más que la línea de dientes superior muerda el labio inferior sin perder la propia sonrisa. Que me digan algo que me halague mucho, y más aún si la frase empieza por una exclamación de tipo sagrada (¡Dios!, ¡Virgen Santa!...). Me da miedo reproducirme y no pienso hacerlo.

Leer Lolita puede justificar una vida. Leer la Biblia también, pero no me gusta en su totalidad. Desprecio infinitamente los que hacen gala de su incultura y a los que les parece gracioso y normal. El acento bonaerense y las canciones en francés cantadas (más bien susurradas) por mujeres. La parafernalia religiosa. La Gran Vía de Madrid. No tomarme nada demasiado en serio. No haber muerto en la cruz a los 33 años, o a los 27 de sobredosis. Oír la lluvia caer. Sentir el aprecio sincero. Recordar viejos tiempos. Regalar canciones. Hacer llorar de emoción. No tener una enfermedad terminal. Las confesiones inesperadas y el sexo en los confesionarios. Ese momento en que te das cuenta de que dejas de ser hijo pero no te conviertes en padre. Volver a ser hijo porque no eres padre ni madre. Aún no te has ido y ya te echo de menos. Mi vida con gafas. El picante bueno y necesario. Fernando Pessoa, los hermanos Cohen y los principios de Julio Medem y Juanma Bajo Ulloa. Magic y Bird. Brindar a tu lado, si tú quieres, claro. El monstruo del lago Ness y la Santa Muerte. Alex de La Iglesia y Phoebe Waller-Bridge. Esa sensación de admiración que te transmite alguien objetivamente digno de ser admirado por mí, pero que no es consciente de ello. Keith Richards y Eric Cantona. El cinismo, el sarcasmo y la ironía. Woody Allen y David Trueba. Sorrentino y Scorsese.

Tomar primero Manhattan y después Berlín. Cecilia Rot, la absenta y Carlota Casiraghi. Un mundo donde quepan muchos mundos. Tener razón y saberlo antes. El Principito, El Miajón de los Castúos y Paul Auster. Los momentos de intimidad no buscados. Los Soprano, The Wire y Fleabag. Sentirme identificado con buenas canciones. En el Camino, la Generación Beat, Johnny Deep y Leopoldo Mª Panero. Fumar y beber como Don Drapper. José Luis Cuerda siempre. El mezcal y que todo sea ahorita. Maradona, que no es una persona cualquiera. La adoración de los que me quieren y el desprecio de los me odian. La diferencia. Bailar con el demonio a la pálida luz de la luna y no hacer planes con tanta antelación. Vender el alma al mejor postor. Ser, a la vez, la mejor y la peor versión de mí mismo. Nick Hornby y el Por qué te quiero en 65 palabras. Julián Hernández y Andy Chango. Julio de la Rosa, Malasaña y Lavapiés. Dalí y Francis Bacon.

Hacer locuras con la luna llena como excusa. El Jardín de las delicias. Buñuel, Frank Sinatra y No empezar a chuparnos las pollas todavía. La blasfemia en voz baja, Enrique Vila-Matas y que mis amigos sigan queriéndome y sabiendo que lo son. Stanley Kubrick y la frase final de “Eyes wide shut”. El Perfect Day de Lou Reed y Saber si vas a dejarme entrar en tus sueños, para dejarte entrar en los míos. Consumir televisión y Halle Berry diciendo “Hazme sentir bien”. Los Celtas por encima de los Íberos y las bacanales romanas. Mi matrimonio a tres y las demás certezas que me salvan la vida sin enterarse. Sin enterarse tú. Los Pistons de los Bad Boys, Denis Rodman y los Kings de Webber. Sentir mi fragilidad en un mundo descomunal y ser consciente de que la gente sin imaginación creen que los demás también llevan una vida mediocre. Hacer una oferta que no podrás rechazar y, por supuesto, Maribel Verdú siempre, y cada vez más…





Y así, hasta el infinito… A fin de cuentas, Aquí nunca dejamos que la verdad destroce una leyenda… (O algo así decían en “El hombre que mató a Liberty Valance”)

Este puede ser el Kit de Supervivencia de cabezadeavestruz, cosas por las que merece la pena seguir adelante. Pero hay mucho más, sólo que ahora no cabe… 





martes, 9 de junio de 2020

¿Volverás a besarme?


¿Serás capaz de volver a besar a un extraño?
¿Volverás a besarme algún día?



Las preguntas se acumulan mientras no nos vemos y no sabemos si volveremos a vernos. 
Algunas preguntas que nunca te habías hecho. 
Otras que ya has olvidado. 
Y el tiempo pasa. 
Sin los besos. 
Es hora de empezar a responder con algún beso, o enterrarlos para siempre.

¿Volverás a besarme algún día?
¿Serás capaz de volver a besar a un extraño?




jueves, 28 de mayo de 2020

Cuentos desfasados: Las historias que no son historias.






Anoche escribí una historia que no terminé. Cuando no terminas de escribir una historia quizás no se pueda llamar historia. Pero llamamos historias a cosas que nos están pasando, aunque no veamos cómo van a terminar. Yo estaba escribiendo una historia y sabía cómo iba a terminar. Era bonita. Creo. Nos empeñamos en pensar que las historias son bonitas cuando las estamos viviendo. Pero cuando terminan, nos cuesta reconocer su belleza. Quizás fuera muy bella porque no pude terminarla. Era una historia sobre las noches y tú. Todas las historias contigo son bonitas. Aunque algunas ni hayan empezado. Y las noches suelen ser preciosas. Cuando no hace tanto calor. No pude terminarla. Estaba sucediendo en la fotografía. Aunque fuéramos tú y yo. Narraba cosas que nos gustaban a los tres. A ti, a mí y a la noche que no es calurosa. Puse algo así como “llenaré de leche tus sueños”. Y tuve que dejarlo porque me parecía raro. Aunque, quizás, es lo que estabas esperando que te contara. Signifique lo que signifique. Y terminé la noche sin acabar la historia...



jueves, 21 de mayo de 2020

Cuentos de la cuarentena (Volumen 28): El cuento sin título, el que no fue ni será.





Érase una vez el amor en cuarentena.
Érasen una vez los abrazos rotos.
Érasen una vez los besos robados.
Érasen una vez los abrazos prohibidos.
Érase una vez el sexo aplazado.




Cuando todo sea la distancia adecuada.
Cuando todo sea la nostalgia del antes que ya no está.

Dónde están los besos que te debo, en una cajita.

Y vivieron felices y comieron saudade eterna...


B.S.O. 1: "La distancia adecuada" (Christina Rosenvinge).
B.S.O. 2: "A fuego" (Extremoduro).





domingo, 17 de mayo de 2020

Cuentos de la cuarentena (Volumen 27): El libro que te debo.


Me miraste a los ojos, me cogiste de la mano y me susurraste al oído: 

"Ven conmigo, tengo una isla desierta para los dos". 

Fui detrás tuya y sólo tenías ojos para las aventuras de los demás y tus libros. 
Aprendí a leer, empecé a leerte, y me di cuenta de que tenía que escribir un libro




Un libro para que sólo tuvieras ojos para mí. 
Un libro para que tuvieras todas las aventuras. 
Un libro para que me cojas de la mano cada vez que lo abras. 
Un libro para que me susurres a oído. 
Un libro para que la isla desierta que soy esté siempre llena de ti. 
Un libro...



miércoles, 13 de mayo de 2020

Cuentos de la cuarentena (Volumen 26): El escritor tóxico.




Últimamente no paro de escribir. 
(mentira)
Parece que el tiempo se me está acabando y lo mejor de todo es que no paro de escribir.
(mentira)

Escribo cosas bonitas para ti y resulta que son tóxicas para los demás. 
(verdad)
Y eso me alegra. 
(verdad)

Como que últimamente no pare de escribir. 
(mentira)
Aunque el tiempo se me esté acabando, lo mejor de todo es que no paro de escribir.
(mentira)

Escribo cosas bellas para ti y resultan tóxicas para los demás. 
(verdad)
Eso me alegra.
(verdad)

Pero se me acaba el tiempo y las cosas bellas que últimamente escribo, porque no paro de hacerlo, resultan tóxicas para los demás y también para mí.
(mentira)

No me importa.
(verdad)
Se me acaba el tiempo y no paro de escribir.
(mentira)
Son cosas bellas para ti. 
(verdad)
Nunca hice mucho caso a la toxicidad de las cosas. 
(mentira)
Fuera para quien fuera... 
(y más mentira)




B.S.O.:Miento cuando digo que los siento” (Bunbury).




lunes, 11 de mayo de 2020

Cuentos de la cuarentena (Volumen 25): Tengo, tengo, tengo y tú no tienes nada.


TENGO una libreta que se escribe sola. 
Recuerdos de ti sin conocerte.
Un libro que se lee sin siquiera ver su portada ni abrir sus páginas.
TENGO un amor que no sabe que lo es y orgasmos furtivos sin tocarme.
Un disco que se oye sin sacarlo de su funda.
Cuentan por ahí que hay archivos de Word que se escriben solos y llenan cientos y cientos de páginas, y miles y miles de caracteres, sin que hayas iniciado nada en él.



TENGO un dolor que me mata lentamente (y eso tampoco sé por qué es).
Tantas cosas que se resumirían en una sola.
En una sola cosa que no te voy a decir qué es.
Porque es la única que no TENGO.
Un antídoto contra el dolor.
Porque no quiero tenerte.

Y TENGO ganas de que me tengas...



B.S.O.: "Esta vida es una mierda" (Siniestro Total).




Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!