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jueves, 17 de octubre de 2013

Otra noche sin dormir (Volumen 21): 21 mensajes de WhatsApp perdidos



No paraba de dar vueltas en la cama. Como siempre. No dejaba de darle vueltas a todo. Recordé que yo era muy del número 21. Muy de Dominique porque llevaba el número 21. O al revés. Me lo imaginé ganando el concurso de mates que le ganó Michael Jordan injustamente porque era en Chicago, la casa del Hijo del Viento. Le di vueltas a una historia que nunca fue pero que perfectamente pudo haber sido. Si Dominique hubiera ganado aquel concurso todo hubiera sido diferente. No sé si mejor o peor, pero diferente. Lo único importante en aquel momento, en la noche, cuando no paraba de dar vueltas por la cama, es que no podía quitarme de la cabeza aquella historia. Como tantas otras. 21 historias. Simultáneas y entrelazadas. Pero sobre todo recordaba a Dominique y me lo imaginaba ganando aquel concurso de mates.




Otra noche sin poder dormir pensando en cosas estúpidas o fuera de lugar. Me acerqué la pantalla del móvil a los ojos para ver bien la hora en la que estaba penando aquella noche y vi que tenía whatsapps nuevos. 21 whatsapps nuevos. Concretamente 21. Y de la misma persona. 
Y con el mismo texto:


“Soy tu primer amor: 
No me hagas recordar lo mal que lo hiciste.”



Apagué el móvil para evitar que entraran más whatsapps. No quería que jodieran el 21. El texto de los 21 era el mismo y era perturbador como pocas cosas que hubieran llegado nunca a ningún móvil. Pero eran 21 y eso querría decir algo. 

Intenté dormir y volví a pensar en Dominique Wilkins. Pero de repente lo vi coger un móvil y miré para otro lado. En todas partes había gente cogiendo móviles. Y sin salir de la cama ni de mi imposibilidad de dormir, me metí en el armario. Entonces fui consciente de todo lo que no me dejaba dormir. El drama de ver que no te puedes poner aquella prenda porque has crecido y no te cabe. No por engordar, sino porque has crecido. Pensaba que es uno de los dramas del mundo contemporáneo y se ha escrito poco sobre ello. Incluso el mundo está montado mirando a otro lado, creando tallas y asumiendo que según crecemos hemos de comprar ropa más grande con total naturalidad. Pero es un dramón darte cuenta de que creces y no te vale la ropa que tenías porque ya no te cabe. Aunque recibas 21 whatsapps de tu primer amor y en todos ponga lo mismo.



B.S.O.: "Someone like you" (Sexy Sadie)




miércoles, 12 de diciembre de 2012

La asistencia de Sarunas Marciulionis en el servicio de caballeros




- ¿Quién era para ti Marciulionis?
- ¿Cómo?
- ¿Que quién era para ti Marciulionis?
- No te comprendo…
- Vale, Marchulenis creo que se le llamaba en España…
- Si.
- ¿Y eso a qué coño viene ahora?





Le acerqué el turulo y aspiró con ansia la raya que quedaba. Luego se chupó el dedo índice y lo pasó por encima de aquella tarjeta acabando con todos los restos que quedaban para llervarlo otra vez a su boca.

Me ponía mucho ver a una chica meterse cocaína.

Sonaba de fondo “Majete” de Rosendo. O quizás fuera “Flojos de pantalón” o “Pan de higo”, no recuerdo bien, pero seguro que era Rosendo. Aunque ahora que lo cuento, puede que fuera una canción de Leño. En cualquier caso, sonó algo en el bar que nos gustaba y nosotros seguíamos en el servicio. Lo que era seguro es que no era “Cosita” porque esa canción siempre la reconozco bien y me acuerdo mucho de ella, suene cuando suene y esté dónde esté.

Salimos del baño. La música atronó en cuanto abrimos la puerta. Nos miraron mal los que estaban esperando al pasar a su lado y nos adentramos en el bar. Pegué un trago a la copa mirándola. Me pone mucho ver a una chica meterse cocaína o recordar cómo se acaba de meter cocaína conmigo hace escasos momentos. Pero recordé algo.

- ¿Sarunas Marciulionis? ¿A qué coño ha venido eso?
- ¿Perdona?
- Mar-ciu-lio-nis –dije gritando, mientras hacía el gesto de botar un balón de baloncesto y encestarlo en una canasta imaginaria para que tratara de entender de qué le hablaba porque con la música no me estaba escuchando bien.

Reía. Sin más.

Volvimos al baño un rato después. Ella tenía ganas de meterse más y yo también. Pero yo tenía más ganas aún de ver cómo se metía porque me ponía mucho ver a una tía meterse cocaína.

- ¿Volvemos a hablar de Marchulenis?
- ¿Marciulionis?
- Antes lo hice porque en estos espacios tan estrechos me pongo muy nerviosa si voy con alguien a meterme.
- A mí me pone… No me dejó acabar y me comió la boca.
- …Marchulenis... Pude balbucear.



Pasó la noche, y finalmente nos metimos en su cama porque los dos consideramos que era lo mejor que se podía hacer a esas horas dada la temperatura que asolaba la ciudad en aquellos tiempos.

No volvimos a hablar de Sarunas Marciulionis ni de nada. Estoy seguro que fue una estratagema suya porque se dio cuenta de lo mucho que me ponen las tías metiéndose cocaína…





B.S.O. I: Majete, Rosendo.
B.S.O. II: Flojos de pantalón, Rosendo.
B.S.O. IIIPan de Higo, Rosendo.
B.S.O. IV: Cosita, Rosendo.


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