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martes, 30 de octubre de 2018

IX Aniversario: Los poemas que no te mandé. Año 58 D.D. (Después de Diego).


Cumplimos 9 años. 
Entramos en el décimo y en el año 58 D.D. (Después de Diego). 
Cada año que lo decimos tiene más parte de verdad: no nos imaginamos cómo hemos podido llegar hasta aquí. Cada año menos historias escritas y pero más que celebrar. Cada celebración más bestia y festiva y con menos excusa. Quizás seguimos en esto porque no hacemos más que escribir cosas, cada vez menos, con el objetivo de hacerte el poema definitivo. Este año hemos escrito menos que nunca. Pero todo es impostura. Una pose, como nos dijo una de ellas alguna vez. Somos una pose y eso nos empuja a decir que seguimos aquí porque no hacemos más que buscar ese poema que nunca te mandé.



Se lo tendríamos que agradecer a tanta gente que eso nos obligaría a escribir cosas que no son esos poemas que nunca te mandé. Que no te mandé pero que sé que los esperas aunque no me lo digas. Porque tú lees esto esperando que algún día me lance y me atreva.

Me quedo con aquella que me empujó a abrir cabezadeavestruz y que nunca me leyó. O que me lee pero nunca me lo reconocerá porque “a alguien como tú no le voy a subir el ego, no lo necesita y es lo peor que te puedo hacer”.
Me quedo con aquella que me obligaba a escribir y publicar aquí porque le gustaba tanto cada letra que juntaba que nos confundimos y nos acabamos gustando en persona.
Me quedo con la que dejó de mirarme mal en persona cuando supo quién estaba detrás de esto.
Me quedo con la que se sintió importante algún día por poder presentar a quien está detrás de estas letras como alguien que conocía antes de que existieran estas letras.
Me quedo con quien me confesó que estas letras le gustaban, le emocionaron o le turbaron alguna vez.
Me quedo con la que me confesó que estas letras le gustaban pero que tenían que salir de otro sitio diferente del que se decía que salían. O de otras personas.
Me quedo con esa que debería ser la razón de todo esto pero que ya no es.
Me quedo con aquella que decidió romper la barrera de la pantalla y darse de bruces con una realidad física que vio totalmente impostada pero que no nos maldijo por su sensación o que fue tan elegante de no decirlo y disimular.

Me quedo contigo.



Si me das a elegir, me quedo contigo.

Porque eres todos los poemas que no he aprendido a escribir y todos los que he escrito y no me atrevo a mandarte.

Porque, en cuanto te descuides, te los voy a mandar. Sólo tienes que pedírmelo...

Gracias.
SIEMPRE.

Me voy a tomar unas copas. 
Creo que me lo he ganado. 
Vente a brindar conmigo. 
Si te atreves...






lunes, 30 de octubre de 2017

cabezadeavestruz 9.0



9

Después de ocho años llegamos a empezar el año 9.



9 años para aprender a escribir.
9 copas por cada vez que diga que tengo que celebrar que esto va para 9 años.
9 veces que no he escrito más porque tenía otras cosas que hacer.
9 ejemplares de “Una de las ventajas de estar muerto es que todos te quieren” que no he firmado aún y no sé dónde están ni quiénes las tienen.
9 abrazos que me gustaría dar ahora mismo.
9 personas que empujaron esto y que ahora no saben ni que existo.
9 amigos que amo aunque no valoran esto.
9 veces 9.
9 relatos, sólo nueve, en todo el año 8.
9 canciones que me vienen ahora a la cabeza, y ninguna para hacer la B.S.O. del año 8 de cabezadeavestruz.
9 tonterías o más, repetidas, gastadas, pero que a muchos les parecen nuevas.
9 discusiones con el celibato para ver si lo pierdo de vista de una puta vez.
9 excusas para no perderlo porque es un amigo fiel.
9 maneras de no escribir nada cuando tengo tanto que contar.
9 besos de esos que parecen 99.
9 eran los 7 enanitos pero poca gente lo sabe.
9 personas que no me conocen mucho me han dicho que “Una de las ventajas de estar muerto es que todos te quieren” les está gustando mucho y más de 9 veces me he emocionado por cosas relacionadas con el libro.


(Última imagen de "Una de las ventajas de estar muerto es que todos te quieren" por el mundo recibida. GRACIAS, ANA)


9 discusiones he tenido conmigo mismo para no terminar con esto de una puta vez.
9 putas no voy a escribir en este texto por mucho que ya lleve dos.
9 sonrisas tuyas.
9 apuestas fallidas.
9 segundos eternos, que son más en número que los 7 de la canción de Los Rodríguez, pero menos que cualquier canción de esas que tienes ahora mismo en mente.



9 oportunidades he tenido de marcharme y aún sigo aquí.
9 máscaras en forma de palabras para no decir lo que siento y 9 sentimientos que no deberían haber tomado forma.
9 dorsales de falso 9.
9 silencios rotos con un “yo escribo cosas que no me atrevería a decir”.

El 9 no es un número primo. No es ni un número con entidad propia porque si lo giras o lo miras desde otra perspectiva es un 6. Y claro, un 6 no es ni de lejos lo mismo.

9 momentos en los que te gustaría verte mirando esto.

9 PUÑAOS DE BESITOS PARA ELLOS Y ABRAZOS PARA ELLAS.

9 MILLONES DE GRACIAS.


(Prometo no irme muy lejos, por si a ti te interesa)



lunes, 26 de octubre de 2015

VI Aniversario: Los restos del naufragio




“Nos queda Oaxaca,
peyote, San Pedro
y amigos que
no nos quieren cambiar.”


6 años. Esto cumple el día 30 seis años de “vida”. El día 30 de octubre es el inicio del Año 55 D.D. (Después de Diego) y debería empezar cabezadeavestruz 7.0.
Poco podía imaginar que las letras que comienzan este post, de “Los restos del naufragio” de Bunbury, pudieran llegar a tornarse tan proféticas y adquirir tanta importancia en estos días. Sí, amiguit@s, mirar cabezadeavestruz a día de hoy es mirar los restos de un naufragio. Ver en ellos lo que nos queda y con qué podemos contar.

El año seis de cabezadeavestruz ha sido sin duda el más pobre. El de menos cantidad, el de menos que decir, el de menos que aportar, el de menos que encontrar. Hemos naufragado. Y Oaxaca es muy responsable de ello. Para bien y para mal. Pero también lo es todo lo que nos ha rodeado y todo lo que nos ha acontecido. Aunque si estas líneas están saliendo ahora mismo es porque aún nos quedan “amigos que no nos quieren cambiar”.




No es fácil escribir. Hay muchísimos escritores que escriben para huir de la realidad. Escribir como huida. Yo no sé escribir pero cuando todo se nubla, no me sirve para huir. Necesito huir de mi huida para poder escribir. Y últimamente, todas las palabras que me salían me hacían consciente de la necesidad de huir y eso me dolía al escribir.

Mi tolerancia al dolor es limitada. Muy limitada. Yo escribo porque me hace feliz. Incluso hay quien me ha dicho que cabezadeavestruz se creó para follar. Seis años después, todo ha cambiado. Los momentos que nos han llevado al naufragio nos han impedido escribir. Quizás ahora baste con analizar y rebuscar entre ellos, a la manera de un buscador de tesoros o de un, mucho más adecuado, pirata necrófago, para volver a disfrutar y ver qué es lo que nos queda y qué es lo que merece la pena.

Este aniversario es el momento ideal para dejar de castigarse con los crímenes perfectos, diga lo que diga mi adorado Andrés. Porque sobreviviendo es como un crimen perfecto deja de ser perfecto. Deja casi de ser crimen.



Algun@s se preguntarán por qué cuento todo esto. Pues no lo sé muy bien. Probablemente esto no lo esté leyendo nadie. Y si alguien lo lee, volveremos a ser felices y a dar por buenos estos seis años, eso que hemos conseguido, eso que hemos alcanzado.

Si cabezadeavestruz se creó para follar, a día de hoy ha optado por un celibato plácido e higiénico. Evidentemente, gracias a cabezadeavestruz hemos follado mucho recibido mucho cariño y empuje para seguir adelante. No hay que rebuscar demasiado en los restos del naufragio. La tormenta ya pasó.

El Subcomandante Marcos dijo una vez que “morir no duele, lo que duele es el olvido” y aquí estamos para celebrar que aquella tontería que se creó para follar recibir cariño, cumple seis años y este fin de semana habrá que celebrar el aniversario y el advenimiento del año 55 Después de Diego. Ni morimos, ni nos olvidamos. Ni matamos, ni caeremos en el olvido. Porque aquí, de siempre, hemos querido quedarnos a vivir en aquella maravilla de canción que compuso Josele Santiago y a la que recurrimos de cuando en cuando. Porque Los Enemigos siempre tuvieron razón y siempre son de esos restos del naufragio que hay que recoger para que todo cuadre:


"Bienvenido

al club de los que vamos a triunfar.
La vuelta ya nos la darás.
¡Tú vales, tú vales chaval!"









GRACIAS a tod@s l@s que andáis por ahí. ¡Feliz cumpleaños!




martes, 28 de octubre de 2014

300 historias (O similar)


Este es el post 300 desde que empezó cabezadeavestruz. Llega en la temporada más baja de producción y cuando salen historias con cuentagotas. Much@s preguntan si nos quedamos sin ideas o si vamos a cerrar. La verdad es que no hay respuestas al respecto. Pero lo que es verdad es que no son “much@s”, que es una manera de hablar. 
  


300 historias (o algo así) a dos días de cumplir cinco años. 300 dan una media de 60 al año, a 5 mensuales. No está mal. Pero es una media, como todas, bastante irreal. Bien es cierto que es una media que baja notablemente porque en el último año de vida de cabezadeavestruz este será el post 14 cuando en los anteriores fueron 53 y de 73... La publicación en otros medios, la vida disoluta, el preocupante inicio de artrosis en los dedos de ambas manos por forzarlos en prácticas ajenas al teclado del ordenador o que gran parte de los textos (aunque alguno haya sido publicado por aquí) se conciban como parte de una novela que parece que no llega nunca, han dado como resultado este pírrico marcador. 

En cualquier caso, nos congratula que cuando menos publicamos, más visitas tenemos. La página de facebook tiene un tráfico inimaginable hace un año o dos, aunque no acabe desembocando aquí. Parece que la mayoría preferís el impacto visual y el texto corto a pinchar un enlace sin saber qué va a aparecer. No os culpamos. Es lo normal en estos tiempos de inmediatez y de redes sociales. 

A pesar de (o gracias a) ello, el día 30 acaba una época y empieza otra. Llega el año 54 D.D. (Después de Diego) y debe empezar cabezadeavestruz 6.0. Veremos a ver...



De momento, nos quedaremos escuchando la música que ha pasado por aquí este quinto año que, como no podía ser de otra manera, es mucha menos que los años precedentes.

Salud y gracias. Besitos para ellos y abrazos para ellas.

Nos vemos (O no).

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Buscando complicidad y ayuda

¡Felicidades!
Si aún no lo sabías es porque no te hemos dado el suficiente tostón con el tema y este post te parecerá nuevo y noticiable: ENHORABUENA.
Muchas y muchos no tienen tu misma suerte y están un poco (bastante) hasta las narices de que les digamos que voten y voten y dejen de votar...





cabezadeavestruz se presenta por tercer año consecutivo a los Premios 20blogs del diario 20 minutos. Son unos premios prestigiosos que pueden darnos el empujón adecuado hacia ese sitio que no sabemos aún cuál es, pero al que queremos ir.

En anteriores ediciones sólo podían votar blogueros y blogueras inscritas en el concurso. Este año se abren las votaciones a todo el mundo. Simplemente tenéis que registraros en 20minutos.es y luego pinchar el siguiente ENLACE y votar por cabezadeavestruz


Si no os parece adecuado votar a cabezadeavestruz, tenéis más de 800 opciones en la categoría de Cultura y Tendencias donde elegirnos, que es la categoría en la que participamos, pero probablemente Dios matará un gatito, tu casa olerá mal, no podrás llevar a tu niño a la universidad y tu aparato de música se pondrá automáticamente en bucle y no podrá parar de emitir canciones de Amaia Montero...

Además, podéis votar en el resto de categorías y descubriréis sitios estupendos donde pasar el tiempo mejores que esas páginas que veis tan a menudo y que han provocado que vuestra expresa haya capado varias cosas en el internet del curro...


A votar, a votar... Que el mundo se va a acabar. No os confiéis porque ya nos hayamos olvidado de los mayas, porque me sé yo de unas cuantas razones que indican que el Fin del Mundo está al caer. Pero esa ya, es otra historia... 



martes, 30 de octubre de 2012

¡¡¡Feliz Año Nuevo!!! Bienvenidos al año 52 D.D. y a cabezadeavestruz 4.0





Hoy es 30 de Octubre.
Año 52 D. D. (Después de Diego).
Año 4 de cabezadeavestruz.


  


Escribiríamos muchísimas cosas, pero últimamente estamos empezando a aburrir. Nos limitaremos a mandar besos sinceros y agradecidos.




A todas y todos los que andáis por ahí de cuando en cuando...






A todos y todas las que hacéis posible que esto siga adelante por vuestra labor de ánimo, apoyo, promoción, crítica, remodelación, adulación, desprecio, miradas de soslayo, curiosidad, vendemotos, abrazafarolas y amor incondicional...





A todas y todos los que pasáis y nunca decís nada, o que acabáis de aparecer por casualidad y nunca más se sabrá de vosotras y vosotros, o que mirasteis un par de veces y ahora no estáis leyendo este agradecimiento y estos besos...






A todas y todos los que habéis ofrecido algo a cambio de que esto no acabe, ya sea dinero, drogas, sexo o cosas más raras o a los que habéis mandado amenazas...




Y en los morros y con pasión a quienes realmente hacéis que nos sintamos bien haciendo esto...






Y, por supuesto, por si al final alguien no se da por aludido o aludida en ninguna de las categorías anteriores:


BESITOS PARA ELLOS Y ABRAZOS PARA ELLAS






Gracias por todo y permanezcan atentos y atentas a sus pantallas...

lunes, 29 de octubre de 2012

El fin de los tiempos: Sandy llega a Nueva York, el tercer aniversario de cabezadeavestruz y los cuatro jinetes de apocalipsis que no me dejan ver la luna.




No te lo he dicho. 

No lo puedes saber. 

Pero es el momento de informarte de ello antes de que salga en las noticias y no te enteres de primera mano:
Estoy en Nueva York. 







He decidido instalarme allí con los amigos que tengo en el Meatpacking, en ese pequeño apartamento de artistas con ínfulas de grandeza a los que tanto detesto, pero a los que tanto necesito ahora mismo. 

Son extraños. Viven en Nueva York, la mejor ciudad del mundo, pero sueñan con vivir cerca de ti, en el campo.

Yo he venido a cerrar una etapa aquí. No se me ocurría mejor lugar. Bueno sí: Me encantaría pasar estos días en el Edificio Dakota, con una habitación que tuviera ventanas que den a Central Park. Pero no. No se puede pedir todo. Si eres un poco asocial y nunca has trabajado bien las relaciones sociales, es difícil encontrar a gente cuando realmente la necesitas. Y no conozco a nadie que me pueda conseguir eso ahora mismo.

He llegado a Nueva York, a Manhattan, a pasar el cambio de ciclo. 

cabezadeavestruz cumple 3 años y no se me ha ocurrido mejor sitio donde retirarme a pensar, a analizar con fuerza el futuro y decidir si seguimos con esta película o la cerramos definitivamente. Estando a sólo 97 años de nuestro Primer Centenario, da un poco de pena no tener claro el futuro por falta de esplendor y exquisitez.

Las onomásticas siempre dan pena. Hay a quienes les da fuerza. A mí me recuerdan al Apocalipsis. Creo que mi actividad habitual de mirar la luna se va a ver interrumpida en cualquier momento por la irrupción en el cielo de cuatro jinetes que vengan a acabar con toda esta farsa.




Llega el cuarto año de cabezadeavestruz este martes. El año 52 D.D. comienza el 30 de Octubre. Llega a Nueva York el huracán Sandy. Y tengo un amigo al que le gusta las Sandys. Cuatro años, cuatro jinetes, la infame costumbre de tomar cerveza con limón y de repente me veo atrapada aquí, en un pequeño apartamento del Meatpacking neoyorkino, sin tiempo para acumular víveres ni estímulos vitales. El metro ya ha cerrado. Tus ojos también. Y yo no encuentro la luna porque hay cuatro jinetes que irrumpen en el cielo y vienen directos hacia mí.

¿Qué puedo hacer en la ciudad del mundo donde todo es posible?

Me he comprado una caja negra donde guardar todo aquello que quiero salvar de Sandy y de mí mismo. Un día me preguntaron qué tres cosas me llevaría a una isla desierta y me echaron por pesada. Me he comprado una caja más grande de lo que planean y voy a meterlo todo ahí:




El momento en el que vi en tus ojos la certeza de que íbamos a hacer el amor. 
Una pista de video con el momento en el que José Sacristán le dice a María Valverde completamente desnudos, en el baño donde se han quedado encerrados en “Madrid 1987” aquello tan maravillosamente trágico de “No olvides que la vida es el sabotaje perfecto de los sueños”
El turismo como primer y principal motor del productor interior bruto de mi corazón.
La conciencia de la estupidez de todo lo que me rodea en el momento en el que descubrí que la palabra usada para dar nombre a la fobia a las palabras grandes es “hipopotomonstroesquipedaliofobia”
La chusta del porro que me arrojó a la cara y guardé el día que le acosé Calamaro.
Los besos espontáneos y no pedidos-
El día que creí ser Frank Sinatra y las hojas de la agenda que dicen que volveré a creerlo.
Tu capacidad de soñar por muchas pesadillas que te provoque.
Un curso por fascículos para aprender a bailar como Ian Curtis o a moverme como Daniel Day Lewis cuando en “En el nombre del padre” pinchan en la jukebox de aquel pub inglés “Like a Rolling Stone” al inicio de todo o a estremecerme como Iván Ferreiro cantando M.
La impresión de tu cara cuando me puse el disfraz de Catwoman y lo difícil que te resultó quitármelo cuando decidiste que me ibas a follar.
El recibo del pago de la entrada del globo que terminaré de comprar e inflaré cuando todo esto pase y con el que te llevaré a ver el mundo desde arriba, como debe verse.
La seguridad que tienen muchos de que algún día conseguiré integrarme en este raro mundo y que no me resultará una traición a mis principios metida en una cajita metálica de bombones sin azúcar.
Los ojos del mejor David Bowie padeciendo heterocromía.
Sentir que hay quien me quiere y admira más que a Cristiano Ronaldo, aunque no sea lo normal y no se pueda decir en público. Sobre todo que me admira. Fundamentalmente que me quiere. Más.




Ser consciente que si alguna vez empuño una pistola y disparo a alguien, será en el estómago porque las películas me enseñaron que es la peor forma en que puede morir.
La nueva película de Gonzalo Suarez. La que sea, la que venga. Y todas las demás.
La forma que dices “Buenos días” cuando realmente siento que te lo parecen porque es lo primero que dices ese día.
Esa canción que elegiría si me obligaran a ser la única que voy a escuchar una y otra vez hasta que me muera. Esa canción que existe pero que no sé cuál es ahora mismo porque es Lunes y Sandy amenaza con acabar con todo, como el final del tercer año de cabezadeavestruz le ha dado alimento a los caballos en los que vienen montados los cuatro jinetes del apocalipsis, recordando que el cuatro existe pero no tiene porqué llegar.
Saber que cada día nuevo puede y debe ser mejor que el que se va.
Los planos del museo que voy a construir en el Village, aprovechando las donaciones de todos los locales neoyorquinos que conservan ceniceros que ya no valen para nada desde que no se puede fumar en ningún sitio.
Una libreta llena de poemas olvidados, que por muchas páginas que pasen no se acaben nunca y me pueda pasar la eternidad leyéndote uno cada noche mientras soplas tu tazón de sopa caliente antes de ir a dormir, aunque no sea conmigo.
La ilusión de despertarte una mañana no muy lejana y que lo primero que vean tus ojos sea mi pelo mojado por el mar y sonrías al oler el salitre.
Mi capacidad innata de procrastinar sin sentirme culpable.
Mi ejemplar de la primera edición del Ulises de Joyce en Portugués dedicado a mí con otro nombre por Enrique Vila Matas.
Los momentos en los que me dicen todo sin decírmelo y a nadie nos importa porque sabemos que existen, guardados en una caja de 90 gramos de Marlboro de liar que aún huele a American Way of Life.
Cuando te acuestas conmigo porque quieres hacer un trío con mi presencia y con la persona en la que piensas cuando estás conmigo.
La filmografía completa de Woody Allen. ¿Completa? Sí, completa. Las obras maestras lucen más cuando se tienen en cuenta las películas menos buenas. 
Maribel Verdú.
La respuesta correcta a la pregunta de ¿Para qué he nacido? Detrás de la parte gris de un rasca y gana de una tómbola ambulante. 
Que odies los gatos pero te encante ronronear rozándote con mi cuerpo.

La sensación de no poder escribir bien porque sólo pienso en ti...

Escribir cosas maravillosas fuera de mi alcance porque sólo pienso en ti...


Que siga debiéndote un cuento.





Y, sobre todo, que alguien alguna vez, y para eso tengo que empezar a preparar el cuarto año, mi segunda novela, mi tercera operación corporal, mi enésimo afeitado… Me diga a la manera de Charles Baudelaire “Me has dado tu barro y yo lo he convertido en oro”…

Cuando Sandy llegue aquí a Nueva York, se acabe el tercer año de cabezadeavestruz, entremos en el año 52 Después de Diego, y el ambiente sea irrespirable, no me quedará más que confiar que todo eso que he metido en el refugio antihuracanes y todo lo que no recuerdo ahora mismo, se mantenga seco y seguro, y el aire que deshace mi moño sean tus dedos cuando salimos a buscar por las calles bajo la lluvia a Holly Golightly para que nos cante Moon River bailando bajo la lluvia de una puta vez…




viernes, 26 de octubre de 2012

Tercer Aniversario: La cuenta atrás ¡¡Cuatrotresdosuno…YA!!



Hola chaval,
prepárate para dejar de jugar.
1, 2, 3, ya!
Ahora la carrera es de verdad





El día 30 de Octubre, empieza el año 52 D.D.* de nuestra era. También termina el año 3 de cabezadeavestruz y teóricamente debe de empezar el 4.


Todo el día 30 de Octubre.



Habrá que limpiar
los colores que hay en tu cristal.
¿Lo ves claro ya?
Bienvenido hijo, a la realidad.



Pasan 3 años y aún no sabemos muy bien qué hacemos por aquí. Lo peor aún y más preocupante: ¿Qué haces tú por aquí?



Llave en mano,
entra, hijo, entra sin llamar,
y no cedas jamás
¡No cedas jamás!


Quizás seas de las o los que han llegado hace poco con lo que acabamos de recordar que no somos muy dados a los saludos y probablemente no te hayamos dicho ni “¡Hola!”. Claro que supongo que tampoco lo esperabas.





Quizá seas de las o los que llevan por aquí desde el principio… Y eso sí que nos empieza a dar muchísimo miedo.



El mundo rula y al caer
se muerde la cola.
¿Por qué has tenido que crecer?
¡Maldita la hora!



cabezadeavestruz ha crecido. Está casi anciano. O anciana, que nunca sabemos. Vive en un país donde la estadística dice que las mujeres viven más que los hombres, o sea que quizás sea mejor pensar en femenino, por si las moscas… (O no).



Deber ganar
y pisar fuerte, hay que impresionar.
Vas a flipar.
Tendrás que ser mejor que los demás.



Han pasado 3 años. En unos días se cumplen. Los objetivos iniciales** que nos llevaron a crear este hortera rincón de internet siguen pendientes. 



¡Qué solo estás!,
mi queridísimo hijo, mi chaval.
La cuenta atrás,
4, 3, 2, 1, 0, ¡ya!


Se acaba el tiempo.

Este año más que nunca. 

Como siempre, el paso de los años dice que las fechas importantes han de ser celebradas (sobre todo y siempre, celebradas) y han de servir de análisis y evaluación, para empezar el nuevo tiempo con más fuerza o procrastinar hasta la muerte, como suele ser el estilo habitual del Equipo de Redacción de este rinconcito rosáceo de la red.



El mundo rula y al caer
se muerde la cola.
¿Por qué has tenido que crecer?
¡Maldita la hora!



Hemos crecido. De eso no hay duda. Incluso hay gente que nos lee y no sabemos quiénes son ni de dónde vienen. Pero aún no nos ha salido bigote, ni siquiera en nuestro… OFF



Bienvenido
al club de los que vamos a triunfar.
La vuelta ya nos la darás.
¡Tú vales, tú vales chaval!



Asumimos que si no hemos triunfado ya y si esto no ha empezado a dar dinero ni acercarnos a nuestros sueños (No sabemos cuáles son todavía) aunque emprendamos el cuarto año con mucha ilusión y ganas, ya no llegaremos.

Seguimos en la frustración de tener un niño, plantar un árbol y escribir un libro.

Un día copiamos algo que vimos escrito en el tronco de un árbol cercano a un pino que acabábamos de plantar y lo publicamos en forma de libro. Pero del niño sigue sin haber rastro. Lo dicho anteriormente sobre los objetivos iniciales no cumplidos *** puede ser la fundamental razón (O no). El caso es que aquí seguimos, de momento.



El mundo rula y al caer
se muerde la cola.
¿Por qué has tenido que crecer?
¡Maldita la hora!



Quisiéramos hacer un listado de todas las personas, animales o cosas que han hecho posible que esto llegue hasta aquí. 





Pero también quisiéramos hacer muchas cosas que nos propusimos cuando esto empezó **** pero nos conformaremos con compartir nuestra alegría con todas y todos los que estáis ahí y hacéis esto posible día a día. Vosotras y vosotros (y sobre todo tú y tú) sabéis bien quiénes sois. 

Esta semana estaremos un poco ausentes o pesados (Aún no sabemos por dónde nos dará). Estaremos de celebración. Tenemos un poco de música para ponernos a tono…


Pincha AQUÍ para la lista spotify del Tercer Aniversario




Y sobre todo, somos conscientes y seguimos al pie de la letra a nuestro impulsor fundamental, el cual cumple 52 maravillosos años el mismo día que nosotros 3, el mismo día 30 de Octubre del año 52 D.D. y por mucha fiesta que nos corramos, nosotros siempre diremos NO (Como Él):





¡MALDITA LA HORA!









*Año 52 Después de Diego.

**Follar más con toda clase de admiradores y admiradoras que lo tuvieran a bien. A falta de admiración también nos valían cualquier despistado, despistada, animal o cosa que tuviera la guardia bajada y pasara cerca de aquí…

*** Insistimos por si quedan dudas: Creamos cabezadeavestruz para follar más. Pero no hay manera. Y eso que menos es imposible…

**** Obviamente: Follar más, porque menos es imposible...



jueves, 27 de septiembre de 2012

Papeles arrugados y publicidad engañosa




En un folleto publicitario se puede leer algo así como que la redacción de cabezadeavestruz es un espacio muy agradable y bien preparado para el buen desarrollo de la creación de relatos, juntar letras, exponer ideas, derramar sueños y vomitar estupideces periódicamente en este espacio en el que te encuentras tú ahora mismo. Intentamos crear un mundo tipo a las oficinas de Google donde más que trabajar parezca que se viene a pasar un buen rato, pero nos quedó todo un poco más cutre, como viene siendo el estilo habitual de la casa. Pero no por ello dejamos de cuidar los pequeños detalles: Posters motivacionales con gatitos y bonitos paisajes, el hilo musical permanentemente conectado a RadioOlé y las máquinas de refrescos y aperitivos siempre están convenientemente surtidas de productos de marca Día. Esas pequeñas cosas que hacen, como las pequeñas canastas de baloncesto para que tirar cosas a las papeleras sea más chuli y nuestras esclavas escritoras tengan la sensación de que hay buen rollito por parte de la Dirección. 

Esa es la publicidad, aunque todas sepamos, interiormente, que es maquillaje del barato para esconder el horrendo rostro del terrible monstruo que está al mando de este insípido e insustancial espacio de letritas que visitas de vez en cuando…




En una de sus incursiones nocturnas buscando comida, el terrible personaje en cuestión, rebuscando en las papeleras que se han convertido en sus principales surtidores de alimento desde que su sociopatía se agravó hasta el límite de no poder salir a cielo abierto ni soportar la luz directa en su cara, encontró tras el envoltorio de un pastel de extraño sabor cuya textura indicaba que no había sido bien deglutido, un papel con trazas de lo que parecía ser chocolate. Y digo parecía porque con ese olor seguramente no lo era…

Tras lamer todas las manchas pseudochocolatácticas de aquel papel que era un folio arrugado, del modo que lamen los humanoides en los que el hambre llegó un día a un extremo que hizo que se borraran de su cerebro cualquier residuo que quedara, si alguna vez lo hubo, de archivos mentales donde se guardaban las mínimas normas de urbanidad y buenos modales a la mesa, nuestro espécimen se percató de que había algo escrito y no pudo menos que volver a rechupetear todo el folio no fuera a ser que la tinta también fuera alimenticia.

Terminada de manera frustrada la operación de succionar todo el alimento que pudiera haber en la tinta de aquel folio, y previamente al razonamiento de que la celulosa también alimenta, la curiosidad se abrió un hueco entre la gula que motivaba cualquier movimiento del Director y tras dar varias vueltas al papel ante sus ojos, cual chimpancé con graduado escolar, empezó a descifrar lo que aquellos símbolos querían decir:





El sonido del papel arrugándose entre las zarpas del Director me estremeció. Era el mismo papel que yo había arrugado unas horas antes porque no estaba muy contenta por cómo me había quedado la carta. Sentí en ese momento cómo se revolvía nervioso el hámster que alojo en mi recto desde aquella extraña noche de Noviembre del 97. 

Me asusté con razón. 



Ahora que me doy cuenta no me he presentado:

Soy una redactora esclava de cabezadeavestruz. Desde que llegaron los recortes a mi vida, no me puedo permitir más que dormir a escondidas en este pútrido rincón de la web. Las incursiones del monstruo las tengo controladas y casi ni me perturban. Pero creo que hoy está más furioso que nunca y huele mi miedo. 

He cometido el error de dejar rastros que confirman que escribo pensando en ti. 

Y escribir pensando en ti me va a matar.





B.S.O.: "Para ti" (Los Toreros Muertos)

miércoles, 18 de abril de 2012

Buscando en el atlas


Entonces miré mi carnet y me di cuenta de que tenía doce años. No sabía muy bien porqué, pero volvía a tener doce años. Una docena, como hace muchos años que no había vuelto a tener.
 
Después de recuperarme del susto que produce darse cuenta de que uno tiene doce años, cosa que no pasa todos los días, sonreí pensando que es bueno. Que es bueno volver a tener doce años. Al menos es bueno volver a tener los doce años que yo recuerdo que era bueno tener.
 


Con doce años se hacen cosas que de mayor parecen absurdas, aunque se recuerdan con nostalgia y se justifican indulgentemente. Salvo en mi caso, porque yo era un cabrón con pintas cuando tenía doce años, si bien ahora era un yo con doce años diferente, porque había vuelto desde muy lejos.
 
¿Cuán lejos? Pues no lo sabía muy bien. Realmente, estas cosas no se pueden medir del todo. No sé qué edad tengo, pero en aquel momento había mirado el carnet y tenía doce años. Quizás debía empezar a buscar porqué estaba allí y desde dónde había venido.
 
Hice lo que solía hacer mi otro yo con doce años: Buscar la ubicación en el viejo atlas que me habían regalado por mi Primera Comunión, pero no supe en qué continente buscarme. Comprendí lo estúpido que es regalar cosas cuando se hace la Primera Comunión cuando el mayor regalo debe ser recibir a Cristo. En el atlas no encontraba nada. Ni siquiera a Cristo que estaba en todas partes ¿O ese era Dios?
 
Subo a la azotea de casa y veo todo, como un niño de doce años. De doce años recién cumplidos. Veo todo como siempre lo he visto. Al fondo se distinguen cosas como el Empire State Building, la Torre Eiffel, el Taj Mahal, la Torre (inclinada) de Pisa, el Big Ben londinense o la Plaza Roja de Moscú. Cada día descubría más cosas. Y cada vez que veía algo nuevo, me voy al Atlas y lo sitúo en el mundo. Bajo a buscar en el atlas excitado como aquellas tarde de mi primer yo de doce años y sigo sin encontrar lo que busco. Pero bajo excitado.
 
Pienso excitado en una de las mejores cosas que se ha inventado en el mundo, ya tengas doce años o más: Las chicas de pelo corto. Descubro con vergüenza que me excitan las chicas con el pelo corto. Busco en el atlas en qué país del mundo hay más chicas con el pelo corto porque me da vergüenza estar excitado y tener doce años. Pero me da más vergüenza aún no saber qué hago allí y no encontrar nada. En el atlas no encontraba nada.

Me dio por pensar que quizás todo aquello fuera fortuito. Pero como no sabía de dónde venía, era imposible saber lo casual o no del incidente, por llamarlo de alguna manera. Tenía doce años, eso estaba claro, pero no sabía de dónde venía.

Me miré al espejo y por detrás viniste a reírte de mis muecas.

- No son muecas, sólo me miro al espejo - no me creí.
- ¿Has visto El Castillo Ambulante? Mola mucho, ¿Verdad? Aunque dicen que no es para niños.
- No, no he visto El Castillo Ambulante, sólo tengo doce años.
- Pero eres inteligente, puedes disfrutarla con doce años, no eres un niño como los demás…
- Eso ya lo sé, pero no he podido verla porque tengo doce años y todavía no existe esa película.
- Tienes doce años pero estamos en 2012, y El Castillo Ambulante se estrenó a mediados de la década de los 2000.
- A mediados de la década de los 2000, yo tendría seis años más o menos.
- No te lo crees ni tú…
- Yo siempre fui más de El viaje de Chihiro -dijo antes de salir corriendo por el pasillo aquella chica de pelo corto.

Y salgo corriendo tras de ti. Sé que tú no tienes el pelo corto. Pero me excitan las chicas del pelo corto. Te busco en un atlas y no te encuentro.

Recuerdo aquel tiempo en el que era pequeño y cualquier sitio lo encontraba en el atlas. Incluso descubrí que en el mundo había un sitio que se llamaba Atlas y que eran unos montes que estaban en Marruecos.
 
Cualquier cosa, cualquier lugar estaba allí. Sólo había que saber buscar.
 
La vida es eso que pasa mientras buscamos algo sin saber qué es por miedo a encontrarlo.
 
Las chicas de pelo corto siempre me han excitado muchísimo.
 
Hoy en día se busca todo en Googlemaps, pero tampoco estás.

Ni siquiera yo me encuentro. Me miro desde los doce años intentando no fallarme, con la ilusión de ser alguien grande y especial en algún momento porque con doce años estoy convencido de ello, y me descubro hoy, con menos de doce años y escribiendo cabezadeavestruz con la simple intención de poder follar…




Posdata aclaratoria (Innecesaria como siempre, inútil como de costumbre): Aunque muchos no lo sepan, la persona que siempre he querido ser en el mundo es aquella que decidió cambiar de look a Demi Moore para que pasara a ser una chica de pelo corto en Ghost. Probablemente el mayor acierto de toda la película. Posiblemente, el mayor acierto de toda la filmografía de Demi, aunque muchos piensen que fue una mera cuestión estética.


Nota al pie: He conseguido meter por segunda vez en la vida de este blog la expresión “cabrón con pintas”. Por si no recuerdas (obvio) la primera, es esta(pincha en la palabra “esta”, que todo hay que explicártelo…).
 
Gracias a eso, soy un poco más feliz que hace un rato. Son esas pequeñas cosas…



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