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lunes, 17 de octubre de 2011

Welcome to the Cielo

Welcome to the jungle
We got fun 'n' games
We got everything you want
(Welcome to the jungle, Guns'n'Roses)


Fantaseaba con hacerlo y lo hice. No confiaba nadie en mí, ni siquiera yo misma. Quería que llegaras a mi fiesta y tuvieras miedo de lo que te ibas a encontrar. Tú que siempre me decías que no podría montar un buen fiestón porque yo era demasiado buena para hacer algo canalla que a todo el mundo le gustara, tuviste que tragarte tus palabras en cuanto entraste por la puerta y te di la bienvenida a la jungla.

-    ¡Diablilla! ¡Qué infierno has montado!
Era exactamente lo que quería oír de tus labios. Y te los mordí como si no hubiera mañana. Y después te ignoré y atendí a mis invitados. A todas y a todos. Les demostré que si quiero, puedo ser malvada y perversa. Les dejé claro que lo que yo quiero lo consigo. Les dejé claro que habían llegado a la jungla y que ni tú ni nadie transitaría ese camino con más orientación que la mía, la organizadora de la fiesta.
-    ¡Qué demonio estás hecha!
La diversión solo tenía a la perversión como aliada. Quien se quiso divertir fue porque se dejó llevar por mis diabólicos planes. Era una fiesta y nada podría fastidiarla. La lista de invitados fue rigurosamente calculada para que nadie diera un toque angelical al desmadre antes de tiempo. Nadie podría salirse del guión. Nadie podría saltarse las normas, porque no había. La única norma era divertirse hasta decir basta.
La fiesta degeneró hasta llegar al climax. El climax nos abrió el cielo. 
En el cielo estaba esperándote. Esperando que se fueran todas. Aguantando tu turno para ver a tu cielito. Esperando que se fueran todos. Y tu cielito te miraría como si te llevara esperando toda la eternidad.
-    ¡Angelito! ¡Esto parece el paraíso ahora que ha terminado!
Era exactamente lo que quería oír de tus labios. Y dejé que me comieran como si no hubiera mañana. Y dejé que me envolvieras en algodón de nubes celestiales y me acurrucaras en tu pecho. Y dejé que la calma pudiera a la jungla. Y dejé que las reglas de los juegos las marcaras tú. Y en ellos me sentí protegida, sin llamas cerca. Aunque ardiera por dentro cada vez que me tocabas.
-    ¡Qué cielito estás echa!
Sonaba cursi, pero era lo que quería. Quería demostrarte que querer que cuides de mí no significa que no pueda ser un demonio para que me aprecies más. Si quieres a tu ángel, tienes que espantar mis demonios. Y mis demonios son tan poderosos, que pueden comerte la boca y hacer que te diviertas en la mejor fiesta del mundo, aunque sabes que tu cielito lo único que quiere es la cuides. Y que cuando lleguen las noches lluviosas pueda apoyar mi cabeza en tu pecho…




Alguien que cuide de mí,
que quiera matarme
y se mate por mí.
(Alguien que cuide de mí, Christina Rosenvinge)




Posdata aclaratoria (Inútil como de costumbre, innecesaria como siempre):
Este post no está basado en hechos reales. Alguien podrá pensar que es una mera excusa para escribir algo que empiece con el Welcome to the jungle de Guns’n’Roses y termine con el Alguien que cuide de mí de Christina Rosenvinge. No les culpo: Lo parece. Pero bien pensado… ¿A quién en su sano juicio se le puede ocurrir una excusa como esa? ¿Qué demonios querrá decir eso de “sano juicio”?

martes, 29 de marzo de 2011

Ever dance with the devil in the pale moonlight?

Día 1: Preparativos del baile.

Número 2 salió de casa como todas las mañanas, apresuradamente, temiendo llegar tarde a su lugar de trabajo.
En la esquina de siempre, donde solía ver al indigente de costumbre, una figura misteriosa le sorprendió:
 
-    Buenos días, número 2. Soy el Demonio.
-    ¿Cómo dice?
-    Ya me has oído… Soy el Demonio y estoy muy descontento contigo últimamente. Tu comportamiento no está siendo nada adecuado.
-    ¿Quién es usted para decirme cómo me estoy portando últimamente?
-    Por última vez: Soy el Demonio y he venido a hacerte una advertencia. Últimamente te estás portando demasiado bien. Tenlo en cuenta.
Dicho lo cual, se esfumó tras una cortina de humo en las narices de Número 2.
Número 2 no le dio demasiada importancia. No solía dar importancia a casi nada, y menos a alguien que dice ser el Demonio y que le indica cómo tiene que comportarse.


Día 2: Preparativos del baile.
 
Número 2 salió de casa como todas las mañanas, apresuradamente, temiendo llegar tarde a su lugar de trabajo.
En la esquina de siempre, donde solía ver al indigente de costumbre, y donde el día anterior le pareció haber visto al Demonio, una figura misteriosa le sorprendió:
 
-    Buenos días, número 2. Soy el Ángel Caído.
-    ¿Cómo dice?
-    Ya me has oído… Soy el Ángel Caído y estoy muy descontento contigo últimamente. Tu comportamiento no está siendo nada adecuado.
-    ¿Quién es usted para decirme cómo me estoy portando últimamente?
-    Por última vez: Soy el Ángel Caído y he venido a hacerte una advertencia. Últimamente te estás portando demasiado bien. Tenlo en cuenta.
Dicho lo cual, se esfumó tras una cortina de humo en las narices de Número 2.
Número 2 no le dio demasiada importancia. No solía dar importancia a casi nada, y menos a alguien que dice ser el Ángel Caído y que le indica cómo tiene que comportarse.
Y además, ahora llovía sobre mojado. ¿El Ángel Caído no es el Demonio? ¿Estaba llegando tarde de nuevo al trabajo por distraerse con tonterías por la calle?




Día 4: El día después del baile.

Hace tiempo que Numero 2 vive en una resaca permanente. Cuando bebes tanto y tan a menudo, lo único destacable que te pasa es que no te da tiempo a distinguir el estado resacoso del resto de los estados para los que una persona como Número 2 está preparada. Se ha portado mal, como de costumbre… Y eso le alegra. 
Si vas a un baile, bebes moderadamente y te portas bien, eres un imbécil. 
Si vas a un baile, bebes, te drogas y te portas mal, eres un crápula.
 
Número 2 era una auténtica crápula.

Número 2 no le hace caso ni al Demonio, ni al Ángel Caído, ni al Diablo: Está por encima de todos ellos. Está por encima de ella misma. Número 2 es única, y si baila con alguien, bebe con alguien, se droga con alguien… Es porque ELLA quiere. Y eso le hace cada vez más feliz. Y ser cada vez más feliz le aleja del Infierno.
Número 2 es un cielo, aunque ella todavía no lo sepa. Aunque sea muy mala…


Día 3: Ever dance with the devil in the pale moonlight?
 

Ever dance with the devil in the pale moonlight?

Siempre recordamos los bailes a nuestra manera.
 
Número 2 no recordaba.  
Es lo bueno de algunas resacas.
Y también lo malo…



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