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lunes, 31 de diciembre de 2018

Se va a acabar el año y no me has besado...



Se va a acabar el año y no me has besado.

No estoy seguro de que tú lo tengas tan presente como yo pero para mí es una realidad ineludible. Me podría poner a hacer las típicas listas con lo mejor y lo peor del año que se va, con los buenos propósitos o las metas para el año que viene pero he decidido quedarme sólo con esto: se va a acabar el año y no me has besado.

No estoy seguro de que tú lo tengas tan presente como yo pero me gustaría pensar que estás leyendo esto y piensas que debería decir que se va a acabar el año y no nos hemos besado.

No es lo mismo. Quiero que nos besemos. 
Pero se va a acabar el año y no me has besado. No me atrevo. Necesito que nos besemos. Aún estamos a tiempo.

Para dejar de pensar que se va a acabar el año y no me has besado...



(Y si no lo has hecho, nos lo apuntamos como propósito de año nuevo. No se me ocurre ninguno mejor. Te espero...).



martes, 17 de noviembre de 2015

El sexo al ritmo de la Marcha Radetzky





Érase una vez, en un reino muy muy lejano, una chica que vivía con sueños y aspiraciones de princesa. Una princesita que quería cambiar todo lo que veía a su alrededor, pero que no conseguía cambiar siquiera a sí misma. Una preciosa damisela que añoraba con melancolía ser querida y amada como todas las amigas le decían que tenía que ser querida y amada.

Érase una vez, en un poblado muy muy cercano, una joven que moría por cumplir sus afanes y deseos. Una chica que quería cambiar todo lo que le hacía infeliz por cosas bellas que la hicieran sentir bien dichosa. Una chica que peleaba por ser más querida y amada de lo que todas sus amigas le decían que debía ser.

Érase una vez, en una discoteca de reggaeton muy cerca de nuestras protagonistas, un príncipe azul y engreído que sentía en su interior que era capaz de ser feliz, repartir alegría y hacer sentir bien junto a él a cualquier chica o cualquier princesa que anhelara una vida mejor. Un chico que follaba al compás de la Marcha Radetzky en las mañanas de resaca. Un principito que utilizaba la Marcha Radetzky para hacer sentirse únicas y especiales a cualquier chica que encontrara en su discoteca de reggaeton cuando después se la llevaba a casa.

Érase una vez, una mañana que no era la de Año Nuevo. Una mañana de resaca como otra cualquiera tras una noche de perreo, bailes sudorosos, y alcoholes de dudosa procedencia. Esa mañana, esa neblina de los restos de la noche anterior, una princesita, una chica y un príncipe azul engreído, se encontraron aún borrachos de mañaneo, en una cama conocida pero extraña. Aquella mañana se amaron y buscaron la felicidad al ritmo de la Marcha Radetzky. Encontraron orgasmos y cariños que les hicieron ser mucho más dichosos, verse más cerca de sus sueños, sentir que podían cambiar el mundo desde sí mismos, creer que la vida merecía la pena vivirla.



Érase una vez, después de todas estas cosas que os he contado de chicas, princesas y principitos azules, alguien que se masturba al compás de la marcha Radetzky en una mañana de vuelta de fiesta de una discoteca de reageton. Érase una vez, la misma persona. Érase una vez, unos armónicos cariños y orgasmos en mi cama.

Érase una vez, todas estas y muchas más cosas. Siendo la misma persona de diferentes formas. Sintiéndome bien conmigo mismo. Teniendo en mi cama, tras mucho alcohol, todo lo que necesito para ser feliz, una vez que, sin ser la mañana de Año Nuevo, pulso el play y suena la Marcha Radetzky.





martes, 30 de octubre de 2012

¡¡¡Feliz Año Nuevo!!! Bienvenidos al año 52 D.D. y a cabezadeavestruz 4.0





Hoy es 30 de Octubre.
Año 52 D. D. (Después de Diego).
Año 4 de cabezadeavestruz.


  


Escribiríamos muchísimas cosas, pero últimamente estamos empezando a aburrir. Nos limitaremos a mandar besos sinceros y agradecidos.




A todas y todos los que andáis por ahí de cuando en cuando...






A todos y todas las que hacéis posible que esto siga adelante por vuestra labor de ánimo, apoyo, promoción, crítica, remodelación, adulación, desprecio, miradas de soslayo, curiosidad, vendemotos, abrazafarolas y amor incondicional...





A todas y todos los que pasáis y nunca decís nada, o que acabáis de aparecer por casualidad y nunca más se sabrá de vosotras y vosotros, o que mirasteis un par de veces y ahora no estáis leyendo este agradecimiento y estos besos...






A todas y todos los que habéis ofrecido algo a cambio de que esto no acabe, ya sea dinero, drogas, sexo o cosas más raras o a los que habéis mandado amenazas...




Y en los morros y con pasión a quienes realmente hacéis que nos sintamos bien haciendo esto...






Y, por supuesto, por si al final alguien no se da por aludido o aludida en ninguna de las categorías anteriores:


BESITOS PARA ELLOS Y ABRAZOS PARA ELLAS






Gracias por todo y permanezcan atentos y atentas a sus pantallas...

sábado, 31 de diciembre de 2011

Quiso cambiar de año (Feliz 1984)




"Los niños nunca deberían ir a la cama, cuando despiertan son un día más mayores."
(Descubriendo Nunca Jamás)




Quiso escribir algo que le ocupara el tránsito entre un año y otro. No comía uvas habitualmente, por ahí no habría problemas. Siempre estaba en otro sitio, salvo cuando estaba con ELLA.

Quiso decir tantas cosas, pero no era el día indicado, ni la noche adecuada.

Quiso pensar en ELLA, pero se dio cuenta de que siempre lo hacía.

Quiso ser detallista con la fecha, con el cambio de año, con la noche de todas las noches, con el día de los nuevos amaneceres, con las evaluaciones indulgentes y los propósitos ambiciosos, consigo mismo, con ELLA… Pero se dio cuenta de que siempre lo hacía.

Quiso darse cuenta de que siempre lo hacía.

Quiso cambiar de año y se dio cuenta de que siempre lo hacía, y que el año le cambiaría a él. 

Miró en su bolsillo y encontró lo que necesitaba. Estaba en todas partes, pero sólo en ese momento se dio cuenta. Invirtió todo lo que le quedaba en pensar en ELLA con todas las fuerzas y cuando se dio cuenta ya había transitado de un año a otro. 

La gente a su alrededor saltaba y bailaba feliz por algo inmaterial que esperanzaba a todos sin pensar que era una noche más y que era una excusa. Quiso explicárselo a todos, pero se dio cuenta que siempre lo hacía y decidió pensar en ELLA. 

La gente a su alrededor saltaba y bailaba feliz, pero él era la persona más feliz, saltarín y bailongo de los presentes, pensando en ELLA, sin estar allí.

Estando donde siempre quería estar. 

Sintiendo lo que quería sentir.

Sin tránsitos ni traumas. 

Sin uvas.

Con ELLA.

Con ELLA.

Con ELLA.

¡Feliz 1984!


Cuantos más nos vean, más felices somos tod@s... ¡COMPARTE!