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martes, 8 de enero de 2013

Ornitología para adultos (Cuento sobre pajaritos y gente fea)



"Eco de lejos le espía y suspira: ¡Amor!
Como confesarlo sin su propia voz
Un claro del bosque se abre para los dos
La cálida tarde presiente lo peor"
(Canción del Eco, Christina Rosenvinge)



Os voy a contar un cuento. Una historia bonita sobre los pajaritos, el sol y una pequeñita y gris persona que aprendió a volar. Un pequeño cuento de alguien que aprendió a volar sin saber que quién sube muy alto tiene que asumir que la caída puede ser muy dura. 

A esa personita la llamaremos Llo. La podríamos llamar Tu, Ella o Nosotras, pero Llo será el nombre que le pongamos en este cuento.

Llo era una personita sencilla y feliz. Era dichosa y vivía contenta. O al menos eso parecía para todos los que la rodeaban. Llo miraba al cielo y sonreía. Era su actividad preferida. Muchos pensaban que estaba loca, pero Llo era feliz y nadie sabía muy bien por qué. 

¿Quién eres tú niña loca?




Llo miraba al cielo y sonreía porque miraba a sus pajaritos. Cualquiera podía pensar que había estudiado ornitología o que tenía costumbres raras, pero ni esa rama de la zoología tenía especial interés para ella, ni tenía costumbres. 
Llo era rara. 
Llo era maravillosa. 
Y Llo miraba el cielo y sonreía constantemente.

Llo miraba al cielo y se dejaba embelesar por sus pajaritos...


Y embelesarse con sus pajaritos la hacía sonreír y, sobre todo, la hacía vivir. 
Y Llo vivía. 
Y la gente a su alrededor lo sabía y se daba cuenta.

Y de tanto mirar al cielo aprendió a vivir en la tierra. Si hay una moraleja que se puede sacar de este cuento, sin duda será que cuanto más mira al cielo alguien paradójicamente, mejor vive en la tierra. Y viviendo en la tierra Llo era feliz y hacía feliz a quienes la rodeaban. 

Pero un día nublado, como tantos otros en la tierra, Llo miró al cielo y encontró todo gris y oscuro. Y tan gris y oscuro andaba todo aquello, que no podía localizar a sus pajaritos. 

Llo, tremendamente perdida –porque cuando Llo no veía a sus pajaritos andaba perdida, por mucho que no lo pareciera- decidió aventurarse y pasear por sí sola por aquello que era la tierra, por aquel sitio por donde solía andar mirando al cielo. Y miró a su alrededor con desespero buscando alguien que la guiara, alguien de los que estaban tan a gusto a su lado cuando era feliz y miraba al cielo sonriendo. Pero cuando todo se nubla, nadie aparece. Llo sabía eso desde que era muy pequeñita, pero lo había olvidado de tanto mirar al cielo y sonreír, y en ese momento se dio cuenta dolorosamente de nuevo.

Y andando y andando, desorientada como nunca, llegó al lago. A ese lago tan bonito donde rebotaban luminosos los rayos de sol tantos días bellos y se dio cuenta que no brillaba nada allí.

Curiosa, se asomó al lago y vio la realidad:
El agua reflejó su rostro a modo de espejo y Llo no pudo menos que pedir clemencia. Gritó y gritó. Imploró a su alrededor para que alguien escuchara lo que tenía que decir. Lloró una explicación que no tuvo a quién darla y se mortificó dándose cuenta de su fealdad que tanto tiempo había disimulado por tener la cara mirando al cielo y sonriendo.

En ese momento lo supo todo, aunque no hubiera nadie cerca que se lo pudiera explicar:
El pájaro que la guiaba se había despistado por mirar muy directamente el sol y ahora vagaría por el suelo sin ningún rumbo. 
Por siempre.



Llo tuvo que haber estudiado ornitología para hacer todo lo que quiso hacer. Ahora optará por cortarse el pelo mucho y dejarse crecer el pelo de la cara, que son cosas que Llo, aunque es una chica, siempre puede hacer y lo había olvidado. 

No estudió ornitología en su momento y por eso perdió a su pájaro guía. Ahora espera no tener que estudiar peluquería para rasurarse bien la cabeza y dejarse una bella barba...

Quizás así olvide que un día fue feliz, miraba al cielo y sonreía y ahora no tenía ni a quién contárselo.





B.S.O. I: Canción del Eco, Christina Rosenvinge.
B.S.O. II: Sha La La, La Cabra Mecánica.

lunes, 17 de octubre de 2011

Welcome to the Cielo

Welcome to the jungle
We got fun 'n' games
We got everything you want
(Welcome to the jungle, Guns'n'Roses)


Fantaseaba con hacerlo y lo hice. No confiaba nadie en mí, ni siquiera yo misma. Quería que llegaras a mi fiesta y tuvieras miedo de lo que te ibas a encontrar. Tú que siempre me decías que no podría montar un buen fiestón porque yo era demasiado buena para hacer algo canalla que a todo el mundo le gustara, tuviste que tragarte tus palabras en cuanto entraste por la puerta y te di la bienvenida a la jungla.

-    ¡Diablilla! ¡Qué infierno has montado!
Era exactamente lo que quería oír de tus labios. Y te los mordí como si no hubiera mañana. Y después te ignoré y atendí a mis invitados. A todas y a todos. Les demostré que si quiero, puedo ser malvada y perversa. Les dejé claro que lo que yo quiero lo consigo. Les dejé claro que habían llegado a la jungla y que ni tú ni nadie transitaría ese camino con más orientación que la mía, la organizadora de la fiesta.
-    ¡Qué demonio estás hecha!
La diversión solo tenía a la perversión como aliada. Quien se quiso divertir fue porque se dejó llevar por mis diabólicos planes. Era una fiesta y nada podría fastidiarla. La lista de invitados fue rigurosamente calculada para que nadie diera un toque angelical al desmadre antes de tiempo. Nadie podría salirse del guión. Nadie podría saltarse las normas, porque no había. La única norma era divertirse hasta decir basta.
La fiesta degeneró hasta llegar al climax. El climax nos abrió el cielo. 
En el cielo estaba esperándote. Esperando que se fueran todas. Aguantando tu turno para ver a tu cielito. Esperando que se fueran todos. Y tu cielito te miraría como si te llevara esperando toda la eternidad.
-    ¡Angelito! ¡Esto parece el paraíso ahora que ha terminado!
Era exactamente lo que quería oír de tus labios. Y dejé que me comieran como si no hubiera mañana. Y dejé que me envolvieras en algodón de nubes celestiales y me acurrucaras en tu pecho. Y dejé que la calma pudiera a la jungla. Y dejé que las reglas de los juegos las marcaras tú. Y en ellos me sentí protegida, sin llamas cerca. Aunque ardiera por dentro cada vez que me tocabas.
-    ¡Qué cielito estás echa!
Sonaba cursi, pero era lo que quería. Quería demostrarte que querer que cuides de mí no significa que no pueda ser un demonio para que me aprecies más. Si quieres a tu ángel, tienes que espantar mis demonios. Y mis demonios son tan poderosos, que pueden comerte la boca y hacer que te diviertas en la mejor fiesta del mundo, aunque sabes que tu cielito lo único que quiere es la cuides. Y que cuando lleguen las noches lluviosas pueda apoyar mi cabeza en tu pecho…




Alguien que cuide de mí,
que quiera matarme
y se mate por mí.
(Alguien que cuide de mí, Christina Rosenvinge)




Posdata aclaratoria (Inútil como de costumbre, innecesaria como siempre):
Este post no está basado en hechos reales. Alguien podrá pensar que es una mera excusa para escribir algo que empiece con el Welcome to the jungle de Guns’n’Roses y termine con el Alguien que cuide de mí de Christina Rosenvinge. No les culpo: Lo parece. Pero bien pensado… ¿A quién en su sano juicio se le puede ocurrir una excusa como esa? ¿Qué demonios querrá decir eso de “sano juicio”?

lunes, 14 de febrero de 2011

Otra noche sin dormir (Volumen 9): Hazme sentir bien

-Kim: Abrázame Edward
-Edward: No puedo...
(Eduardo Manostijeras)



Ayer soñé que te perdía. 
Ni siquiera te he tenido nunca, pero te perdía… 
Y eso que yo no sueño. 
Al menos, nunca me acuerdo.
Anoche fue especial: Soñé contigo. 
Estoy seguro. 
Eras tú. 
Eras tú por la mañana, 
tú por la noche, 
tú a mi lado, 
tú sobre mí, 
tú en mi entrepierna, 
tú en el cielo, 
tú en mis infiernos.

Soñé que volvía para encontrarte y que ya no estabas.
Soñé que me decías “hazme sentir bien” 
y te hacía sentir bien.
Soñé que soñaba.
Y me dio miedo, pero me gustó.
Y quise volver a soñarte, pero ya no estabas.




Siempre he querido buscarte en mis sueños.
La mayoría de mis días no sueño nada.
Las noches se hacen eternas y no tengo ayuda.

Las ninfas de mis sueños se han dado al caballo.

Ahora sé que no hay quien vigile mis sueños.
Sólo tú puedes llevarme a los infiernos.
Sólo tú puedes hacer que me corra en sueños.
Sólo tú puedes hacerme sentir bien.
Quiero volver a soñarte.



“Hazme sentir bien”
¿No ves que estoy gritando?

“Hazme sentir bien”
¿No ves que estoy despierto?

“Hazme sentir bien”
¿No ves que tengo sueño?


Recuerdo el sueño en que dejamos las dos velas en aquella habitación de hotel.
Yo quería dejarlas encendidas.
Se produjo un incendio.
Tú las habías apagado.
Gracias por no hacerme caso.
¿Quién inició el incendio?
Las ninfas de mis sueños se han dado al caballo.
Quizás sea por eso.
Ya no puedo fiarme de ellas.
Quiero soñarte otra vez.

"Hazme sentir bien"





Nota del Traductor: El video enlazado contiene escenas de alto contenido erótico. Si usted es menor de edad, impresionable, o está en su lugar de trabajo leyendo este blog… Gracias por estar ahí, pero no pinche en el último “Hazme sentir bien”. Si ya ha pinchado y se queda con ganas de más, se trata de una escena de “Monster Ball” y es, probablemente, uno de los momentos más tórridos del cine de los últimos tiempos. La película, escena aparte, también merece mucho la pena. El que avisa no es traidor (Aunque en este caso sí lo sea, y ahora no venga a cuento).


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