martes, 22 de agosto de 2017

Tú tenías un puto blog


Eso me dijo ella. No le faltaba razón. Yo tenía un puto blog y lo tengo abandonado. Quizás no fuera más que una impresión errónea o que tenía mejores cosas que hacer.

¿Qué cosas?
No sé, cosas.
¿Cuáles?
He publicado un libro.
¿Y qué?

No supe qué responder. Tenía un puto blog abandonado y me escondía detrás de un libro que acababa de publicar para que no se viera. Cuando era niño no me gustaba jugar al escondite. No me gustaba esconderme. Me escondía mal porque tenía miedo a que no me encontraran. Creo. Tampoco estoy seguro de eso. Recuerdo mal la infancia. La mía y la de los demás. También recuerdo mal que tenía un puto blog. Todo es tan relativo. Taaaan relativo.



Me invento las cosas y no siempre para bien. Todo parte de cuando vi “La rosa púrpura de El Cairo” y me metí en la película. Fui consciente de que yo no sé tocar el ukelele, de que él era imaginario, de que yo iba a tener un puto blog abandonado y de que seguramente todo lo sea. Imaginario.
He publicado un libro que se llama “Una de las ventajas de estar muerto es que todos te quieren” y lo único que creo que es que soy un farsante que tengo un puto blog abandonado.


- Publicar un puto libro no justifica tener un puto blog abandonado.
- Es mi segundo puto libro.
- Tu puto segundo libro y tu puto blog abandonado.
- ¿No crees que usas mucho la palabra “puto” para todo?
- Quizás. Quizás todo sea producto de tu puta imaginación.

Quizás todo sea una puta mentira...





P.D.: La película de Woody Allen “The Purple Rose of Cairo” se llama en castellano “La Rosa Púrpura de El Cairo”, no “del Cairo” como suele verse por ahí porque los nombres propios que incluyen el artículo “El” no se contraen aunque lleven “de” delante. No es que sea un tema importante pero el mundo está lleno de frases con ese error.

P.D. II: Tengo un puto blog abandonado. Este. También he publicado mi segundo libro, “Una de las ventajas de estar muerto es que todos te quieren”, y se puede comprar en Amazon tanto en papel como para Kindle, y se pueden leer más de 50 páginas de manera gratuita en la misma página. Puto libro.




martes, 9 de mayo de 2017

Escribes muy poco últimamente






Hola

¿Qué tal? ¡Cuánto tiempo!

He leído una cosa y me he acordado de ti.

¿Sí?

Sí. Decía Galeano algo así como que “para qué escribe uno si no es para juntar sus pedazos”. ¿Lo conocías?

¿A Galeano? Sí, claro.

No, la frase.

Sí, también, claro. De hecho me ha perseguido mucho durante gran parte de mi vida.

¿Y eso?

Pues no sé, a Galeano lo conoce casi todo el mundo, ¿no?

No, lo de perseguirte durante gran parte de tu vida.

(Risas)

¿Y bien?

Sería una conversación muy larga y lo sabes.

Hace mucho que no hablamos mucho tú y yo.

Sí, hace mucho.

(Silencio)

¿Y entonces?

Nada, tienes razón, hace mucho que no hablamos mucho. Aunque suenen raros los dos “mucho” tan cerca el uno del otro.

¿Y por qué?

No sé, dímelo tú.

Yo esperaba que me lo dijeras tú.

¿Para eso me has hablado?

No.

¿Entonces?

Hace tiempo que no escribes nada.

Eso no es cierto.

(Risas y silencio y risas)

Hace tiempo que no tú no ves nada de lo que escribo, pero escribo más que nunca.

¿Y eso?

Pues no sé. Es lo que toca.

¿Recomponiendo pedazos?

No.

(Silencio)

¿Entonces hace tiempo que no veo nada de lo que escribes aunque escribas más que nunca?

Exactamente. Bueno, tampoco es que escriba más que nunca. Escribo bastante pero casi no lo enseño.

¿Y por qué?

Pues no lo sé. Quizás para que tuviéramos esta conversación.

(Risas)

No, en serio, que nos conocemos, ¿por qué?

(Silencio)

Para provocar esto.

Mientes.

(Risas y silencio)

Claro. Como cuando escribo. Pero te gusta más que te mienta por escrito que oralmente.

Tú, en cambio, siempre has sido mucho más de lo oral.

En casi todos los sentidos.

(Carcajadas)

¿Vas a escribir más entonces?

Estoy escribiendo mucho.

¿Me lo vas a enseñar?

¿El qué?

(Carcajadas y más carcajadas)

Esas risas nerviosas no me han gustado nada.

No eran risas, eran carcajadas.

Peor aún.

Carcajadas y más carcajadas.

Me lo pones muy mal.

Y tú cuando no escribes.

Escribo.

Cuando no me lo enseñas lo muestras.

¿Me echas de menos?

Sí. Y lo sabes de sobra.

Me gusta que lo digas.

Lo necesitas.

Lo necesito.

¿Cuándo vas a escribir más o a enseñar lo que escribes?

(Silencio)

¿Cuándo nos vemos?

(Silencio)








miércoles, 1 de marzo de 2017

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 44): De lametones y contradicciones.





Cuando aprendí a escribir soñaba con darte lametones con mis palabras.

Ahora me conformo con lamerte sin más.

Aún estoy aprendiendo a escribir.

Sigo siendo un experto en lametones por tu cuerpo.


El mundo es así de contradictorio…




jueves, 19 de enero de 2017

Llorar mola mucho y no me había dado cuenta hasta ahora.

Mola llorar.
Mucho.
De emoción, no de rabia ni de pena.
Emocionarse y dejarse llorar.



(No sé si es correcta la expresión "dejarse llorar" pero es así).

Lo he descubierto hace poco y lo hago cada vez que puedo.
Me carga de energía, me hace pensar que las cosas merecen la pena, me acerca al mundo.

Hay que llorar de emoción.
Hay que emocionarse.
Y que la emoción sea física.
Eso es llorar.
Creo.
Soy muy novato en esto, quizás sólo sea la emoción del principiante.

Como cuando descubres el sexo...







jueves, 22 de diciembre de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 43): Necesito dinero para comprarte algo por Navidad.




Acabo de llevar a una tienda de empeños de Las Vegas la historia inconclusa de nuestro amor. 
No puedo hacer nada con ella. 
Me piden un buen final o, al menos, que tú des la aprobación a su venta. 
No sé qué será más difícil de conseguir.

Ahora no tengo dinero para volver desde allí. 
Tampoco a dónde. 
Pero me preocupa más el dinero.
Y no saber qué hacer con esta historia que ni me quieren comprar...




jueves, 24 de noviembre de 2016

Microrrelatos Sin Pudor (Volumen 42): Macedonia sin ti.




Recuerdo que una vez quise ser Macedonia. No el postre de frutas sino el país. Pero no se dio. Como tantas cosas en mi vida. Quise ser Macedonia. Sin saber que tenía que ser la Antigua República Yugoslava de Macedonia por un acuerdo con Grecia a la hora de denominarse en los diferentes organismos internacionales. El caso es que quería ser Macedonia y no supe ni ser yo misma. Y así me luce el pelo. Que lo sigo teniendo sucio y con las puntas abiertas. Aunque eso no debería importar en el caso de llegar a ser Macedonia. O la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Lo recuerdo bien porque todo me recordaba a ella. Todo menos ella, que era alérgica a la fruta.



Foto: Sue Lyon como Lolita, Bert Stern.


jueves, 3 de noviembre de 2016

Leyendas urbanas de tulipanes amarillos


Cuenta una leyenda urbana que estabas triste cuando no me veías.
Estabas melancólica cuando no estaba a tu lado.
Eras menos feliz cuando yo te faltaba.
Pero era una leyenda urbana.
Era una leyenda que difundían irónicamente los que te veían alegrarte en camas ajenas con cuerpos extraños.
Era una leyenda que tapaba las excusas de tu malestar llevado al éxtasis del porque sí.

Yo sí estaba triste porque no me veías, melancólico por no estar a tu lado, menos feliz porque me faltabas, y nada era una leyenda urbana.

Quizás debía tomar cartas en el asunto, pero no es mi estilo. Me he acostumbrado demasiado a que me las repartan y dejarme llevar por las normas del juego. Y el juego indicaba que yo ya no estaba a tu lado.



Soñé con abordarte y convencerte de que no te fueras. Fantaseé con encontrarte y hacer que me dejaras volver a tu lado.

Pero sólo se me ocurrió saltar a tu balcón.
Para enterrar bulbos de tulipanes amarillos en tu arriate.
Algún día florecerán y serán bellísimos.
Como tu sonrisa cuando los veas y sepas qué significan.

Aunque hay muchas leyendas urbanas sobre los tulipanes amarillos.
Más que sobre ti.

Lo importante es que algún día florezcan. Porque con los tulipanes (amarillos o no) nunca se sabe...




viernes, 28 de octubre de 2016

7º Aniversario: La Música.

A punto de cerrar el Séptimo Año de cabezadeavestruz y de entrar en el Octavo, en el año 56 D.D. (después de Diego), esta es la lista Spotify con la música que ha pasado por aquí en este año.


https://open.spotify.com/user/cabezadeavestruz2/playlist/4U0mv6DjhKurNNsbk3eU5F


Besitos para ellos y abrazos para ellas.


 

lunes, 24 de octubre de 2016

Se fue, se fue (reinterpretación libérrima de la conocida canción de Laura Pausini sin que tenga nada que ver y ni tan siquiera tener relación ni de lejos)


Se fue.


Por un momento sentí que estaba hablando pero ella deseaba que me callara y la besara de una vez. Estaba claro, teníamos que besarnos con locura y continuar haciendo el amor como si no hubiera un mañana. 
Porque no había un mañana, nunca lo hay, ni habíamos hecho el amor nunca. Terminaríamos exhaustos pero con ansias y ganas de más. 
Seguí hablando sin saber bien qué le estaba contando porque ya no me podía quitar de la cabeza su imagen pidiéndome que me calle y la bese y le haga el amor como si lleváramos toda la vida esperando. 
Hablando sin parar. Esperando que me pidiera que me callara y la besara. 




Pero no lo hizo. 
Ni siquiera terminamos la conversación, creo. No recuerdo de qué estábamos hablando, pero no tenía el menor interés. 
Seguro. 
Me voy, nos vemos otro día, me dijo. No lo dudes, le dije yo para terminar la conversación y despedirnos con dos castos besos de amigos.


Se fue.


B.S.O.: "Frente a frente" (El Hombre Burbuja, o por Jeanette, pero cantada a gritos)



miércoles, 19 de octubre de 2016

Si corro mirando hacia atrás me puedo tropezar





Me has echado de tu vida.

Salgo huyendo de todo.

No quiero mirar atrás.

Ni tampoco puedo disparar por si estás tú.

He visto un colchón encima del contenedor de escombros que hay en la calle, bajo nuestra ventana. Por un momento he pensado que estaba ahí porque te ibas a tirar. Luego he descubierto que me ha provocado un súbito deseo de tirarme yo. He subido a casa corriendo y no estabas. Me he asomado al balcón y no he visto el colchón encima del contenedor de escombros. He decidido no tirarme, seguramente me haría mucho daño. Sospecho que el colchón te lo has llevado tú mientras yo iba escaleras arriba. Sospecho que muchas cosas de las que me pasan a cada instante son responsabilidad tuya, pero no puedo asegurarlo. No tengo pruebas. No está el colchón. Tú tampoco.

No quiero disparar a nada delante mía.

No quiero mirar atrás.

Salgo huyendo de todo.

Me he ido de tu vida.




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