lunes, 12 de julio de 2021
domingo, 6 de junio de 2021
Microrrelatos sin pudor (Volumen 52): Llamada por WhatsApp
lunes, 8 de febrero de 2021
Microrrelatos sin pudor (Volumen 51): Enlace publicitario
Me han ofrecido hacer un post publicitario de una conocida marca de pomada contra los dolores y los golpes. Antes de aceptar, puse como condición probar el producto para estar plenamente convencido de no hacer publicidad engañosa y conseguir una buena idea para plasmarla en un post.
lunes, 1 de febrero de 2021
Enero es el peor mes para conocer a alguien
miércoles, 20 de enero de 2021
Es muy fácil (si lo intentas)
Para mí la vida es algo que me sale mejor si no pienso en cómo debe ser. Algo así como que la felicidad mayor es cuanto menos presente la tengo. No me preguntes por mi vida porque no te voy a contestar.
Eso me dijo y como me veía el desconcierto en los ojos, me besó.
Me besó e hicimos el amor como nunca.
Creo que me lo hizo ella a mí.
Mejor que nunca.
Más que en toda mi vida.
Para que no pensara en ello.
Entonces entendí que si no pensaba mucho en la vida no temería tanto a la muerte, ni sentiría que se me escapa entre los dedos.
Es muy fácil, si lo intentas.
Dijo tarareando la canción.
Aquella canción que yo no conocía en ese momento y que cuando la conocí me pareció una solemne gilipollez facilona.
Pero así era ella.
No una solemne gilipollez facilona, sino alguien que vivía a tope e irradiaba vitalidad porque guardaba bajo llave el secreto de no pensar nada en la vida.
Se trata de exprimirla.
Me dijo tiempo después.
Cuando yo ya estaba seco, o eso entendí enseguida.
Aún hay días que la echo de menos.
Y los demás, la sigo buscando.
Para seguir exprimiéndonos juntos.
Porque la vida no es más que eso.
Es muy fácil (si lo intentas).
B.S.O.: "Es muy fácil" (de Los Mitos, versionada por Siniestro Total).
miércoles, 25 de noviembre de 2020
martes, 17 de noviembre de 2020
Microrrelatos sin pudor (Volumen 50): Pasar a ser TU YO (o el drama de dejar de ser YO).
Después de rozarme la mejilla con el envés de tu mano,
después de recoger el pelo de mi frente jugueteando con tus dedos,
después de…
Ya no era YO.
Pasé a ser TU YO.
Como tantas veces.
Por mucho que luche por ser YO,
acabo siendo TU YO siempre que vuelves y me tocas.
B.S.O.: "Tan fácil" (Piratas).
miércoles, 28 de octubre de 2020
11º Aniversario (Año 60 D.D.): Las cosas que hacen que la vida merezca la pena (actualizado a 2020)
"Los libros que aún no me leí
y las canciones que aún no he escuchado
forman hoy parte de mí,
transforman mi pasado"
(“Pesadilla Genérica” Nacho Vegas)
Cerramos el año de una vez. Va siendo hora de ponerse en otra dimensión. Once años ya con esta tontería que ha ido más allá de lo que pretendía, aunque para mucha gente no valga nada. Esto ha sido un buen tiempo para ti, pero ya no. Esto ha sido, es y será, aunque sea secretamente, para ella. Para todas ellas...
Según me cuentan, una de las carencias de cabezadeavestruz (entre otras miles) es no tener una pestañita de información o de “Acerca de” que le explique al visitante de turno (o sea, usted) quién perpetra esta historia. Hay muchas personas que pierden el encanto de leer este blog en cuanto descubren qué hay detrás de él. Por ello no pienso dar datos biográficos comprometedores, a todas luces irrelevantes, sino que vamos a centrar el tema en lo que a todas y todos nos define: Las filias y fobias, los comportamientos, las adhesiones, los desprecios…
Este es el vademécum, actualizado, que hace que cabezadeavestruz siga en pie y el que habrá que analizar para saber si seguirá adelante. Básicamente las mismas que hacen que merezca la pena casi todo.
Son las Cosas por las que merece la pena estar aquí:
El Like a Rolling Stone de Dylan. El Like a Rolling Stone de Dylan interpretada por los Stones. Pensar que todo puede ser mejor. Creer que, pase lo que pase, siempre me querrás. Cate Blanchett. El atardecer. El whisky de malta. Las desgracias ajenas. Las notas mentales de Homer Simpson. Las chicas de derechas. Susan Sarandon, Tim Robbins y Mark Ruffalo. El botón rojo que todo lo activa. Mirar atrás. No conocer a los que salen en las noticias de sucesos de la tele. Ver perder al Real Madrid. El Jamón Serrano. La Familia Corleone. Juliette Binoche. No saber qué es para mí el cielo. Andar descalzo. El olor a napalm por la mañana. Harvey Keitel. Faemino y Cansado. Seguir pensando si me gusta más el Joker de Jack Nicholson, el de Heath Ledger o el de Joaquin Phoenix. Wendy James. María Valverde. Christina. Cristina. Natalie Portman y Ariadna Gil con el pelo corto. La adoración por Ray Loriga, Calamaro, Gonzalo Suárez y otros que nadie conoce y que ni siquiera ellos lo saben.
El odio por los días impuestos (Hispanidad, Navidad, San Valentín, Constitución…) aunque algunos permitan descansar de otros días. Jessica Lange follando con Jack Nicholson en El Cartero siempre llama dos veces. Jessica Lange años después. Jessica Lange por mucho tiempo que pase. Enamorarse de conversaciones y de momentos. Palabras como: Crisálida, miscelánea, austrohúngaro, despreciable, paradigmática, tamizar, disgusting, fornicable, la mayoría de los adverbios terminados en –mente, obrigado, fanfarria, sinalefa, marabunta, bambalina, desidia… Aunque algunas no sepa bien qué significan, ni vaya a utilizarlas nunca. Buenos Aires y Nueva York. Lisboa y Garganta la Olla. Regalar y que me regalen. Salirme de la norma. Steve Nash y Nacho Azofra. Amanece que no es poco. Saber que no me gusta el sabor del cordero malo. Un sms (ahora un mensaje de WhatsApp) de alguien que estaba perdido. Las visitas inesperadas de las musas. Encontrarse con alguien con el paso del tiempo y ver que nada ha cambiado. Adorar el frío y odiar el calor. El olor a gasolina. Estar en casa. Salir como un adolescente. Noviembre y los Jueves. Que sobre el dinero. Acumular cosas. No tropezar dos veces con la misma piedra. Detestar que me intenten convencer de que lo que cuesta mucho se disfruta más después.
Anhelar llegar arriba del todo con el menor esfuerzo posible. Los 7 pecados capitales, uno a uno, empezando por la Pereza. Las Flores del Mal de Baudelaire, Rimbaud y toda la Francia literaria de aquella época. Oaxaca y las señoritas que aún no conocemos. Ser consciente de la relatividad de todo. Detestar Sevilla y enervarse con Andalucía. Que me miren y no me dé miedo. La Brown Eyed Girl de Van Morrison. Kusturica y Karra Elejalde.
Me gusta tener buena memoria, y cada vez me gusta menos no poder olvidar. Me gusta reírme de cosas que sólo yo entiendo. Me gusta reírme enfermizamente de cosas simples. Desprecio pensar que hay que hacer algo con la vida. Odio hacer lo que tengo que hacer y que la gente lo haga y sea normal. Me encanta (y me pone) ver en unos ojos deseo por mí. Me pone más aún que a eso le acompañe una sonrisa, y todavía más que la línea de dientes superior muerda el labio inferior sin perder la propia sonrisa. Que me digan algo que me halague mucho, y más aún si la frase empieza por una exclamación de tipo sagrada (¡Dios!, ¡Virgen Santa!...). Me da miedo reproducirme y no pienso hacerlo.
Leer Lolita puede justificar una vida. Leer la Biblia también, pero no me gusta en su totalidad. Desprecio infinitamente los que hacen gala de su incultura y a los que les parece gracioso y normal. El acento bonaerense y las canciones en francés cantadas (más bien susurradas) por mujeres. La parafernalia religiosa. La Gran Vía de Madrid. No tomarme nada demasiado en serio. No haber muerto en la cruz a los 33 años, o a los 27 de sobredosis. Oír la lluvia caer. Sentir el aprecio sincero. Recordar viejos tiempos. Regalar canciones. Hacer llorar de emoción. No tener una enfermedad terminal. Las confesiones inesperadas y el sexo en los confesionarios. Ese momento en que te das cuenta de que dejas de ser hijo pero no te conviertes en padre. Volver a ser hijo porque no eres padre ni madre. Aún no te has ido y ya te echo de menos. Mi vida con gafas. El picante bueno y necesario. Fernando Pessoa, los hermanos Cohen y los principios de Julio Medem y Juanma Bajo Ulloa. Magic y Bird. Brindar a tu lado, si tú quieres, claro. El monstruo del lago Ness y la Santa Muerte. Alex de La Iglesia y Phoebe Waller-Bridge. Esa sensación de admiración que te transmite alguien objetivamente digno de ser admirado por mí, pero que no es consciente de ello. Keith Richards y Eric Cantona. El cinismo, el sarcasmo y la ironía. Woody Allen y David Trueba. Sorrentino y Scorsese.
Tomar primero Manhattan y después Berlín. Cecilia Rot, la absenta y Carlota Casiraghi. Un mundo donde quepan muchos mundos. Tener razón y saberlo antes. El Principito, El Miajón de los Castúos y Paul Auster. Los momentos de intimidad no buscados. Los Soprano, The Wire y Fleabag. Sentirme identificado con buenas canciones. En el Camino, la Generación Beat, Johnny Deep y Leopoldo Mª Panero. Fumar y beber como Don Drapper. José Luis Cuerda siempre. El mezcal y que todo sea ahorita. Maradona, que no es una persona cualquiera. La adoración de los que me quieren y el desprecio de los me odian. La diferencia. Bailar con el demonio a la pálida luz de la luna y no hacer planes con tanta antelación. Vender el alma al mejor postor. Ser, a la vez, la mejor y la peor versión de mí mismo. Nick Hornby y el Por qué te quiero en 65 palabras. Julián Hernández y Andy Chango. Julio de la Rosa, Malasaña y Lavapiés. Dalí y Francis Bacon.
Hacer locuras con la luna llena como excusa. El Jardín de las delicias. Buñuel, Frank Sinatra y No empezar a chuparnos las pollas todavía. La blasfemia en voz baja, Enrique Vila-Matas y que mis amigos sigan queriéndome y sabiendo que lo son. Stanley Kubrick y la frase final de “Eyes wide shut”. El Perfect Day de Lou Reed y Saber si vas a dejarme entrar en tus sueños, para dejarte entrar en los míos. Consumir televisión y Halle Berry diciendo “Hazme sentir bien”. Los Celtas por encima de los Íberos y las bacanales romanas. Mi matrimonio a tres y las demás certezas que me salvan la vida sin enterarse. Sin enterarse tú. Los Pistons de los Bad Boys, Denis Rodman y los Kings de Webber. Sentir mi fragilidad en un mundo descomunal y ser consciente de que la gente sin imaginación creen que los demás también llevan una vida mediocre. Hacer una oferta que no podrás rechazar y, por supuesto, Maribel Verdú siempre, y cada vez más…











